Aceite del Catatumbo va de la parcela a su mesa

Por: 
CONtexto ganadero
02 de Julio 2014
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Producción palma de aceite
De 1.000 productores beneficiados, 250 se encuentran certificados en RSPO. Foto: Fedepalma.
Gracias a una alianza público privada, desde 2010, un total de 1.000 pequeños productores de palma de aceite se han visto beneficiados al dejar de lado la producción de coca. Hoy día su producto se comercializa y han ayudado a disminuir la deforestación.
 
En 2010, la empresa Oleoflores S.A., la Federación Nacional de Cultivadores de Palma, Fedepalma; la embajada del Reino de los Países Bajos, la Alcaldía de Tibú y la Asociación Gremial de Productores de Palma Africana de Campo Dos, Asogpados; crearon una alianza público-privada con el objetivo de implementar los principales criterios de la Mesa Redonda para el Aceite de Palma Sostenible, RSPO (que por sus siglas en inglés se caracteriza por ser una organización internacional de multi-actores creada en 2004 para promover la producción y uso de aceite de palma sostenible).
 
Dichos criterios, como transparencia, el cumplimiento de la normatividad en salud ocupacional, la viabilidad económica, buenas prácticas agrícolas, responsabilidad medioambiental, responsabilidad con los empleados y la comunidad, nuevos cultivos responsables y mejoras permanentes, son lo que hoy día un total de 1.000 productores de palma de aceite tienen en cuenta para certificarse en RSPO. (Lea: Palma de aceite: apertura y cierre del ciclo agrícola)
 
De ese total, hasta ahora 250 personas han recibido la distinción y se encuentran comercializando en Colombia para los principales productores de alimentos y detergentes.
 
Pero más allá de la certificación, es importante realzar el incremento en el número de empleos formales en la región, la disminución de la deforestación, la legalización de los títulos de cientos de campesinos, la mejora que tuvieron en sus ingresos y la garantía con la que cuentan actualmente de una remuneración justa y seguridad social.
 
“Yo nunca cultivé la hoja de coca pero en comparación a la vida que tenía antes de tener este cultivo hoy ha mejorado, en especial en el aspecto económico. Yo vivía del jornal y aunque tenía mi finca, era poco el tiempo que me la pasaba en ella, hoy tengo mi negocio propio, mi empresa. Este es un cultivo que le permite a uno estar pendiente de todo: de la familia, de la economía, de la vida y cómo mejorarla”, indicó Miguel Bustos, productor de palma de aceite en el Catatumbo.
 
Por su parte, Marcela Quintero, gerente regional de la zona central del Grupo Empresarial Oleoflores S.A., indicó que el cultivo de la palma debe ser sostenible para el entorno donde se desarrolla dentro del mercado mundial, y que la sostenibilidad del proyecto depende el éxito del mismo ya que a mayor producción, mayor será el ingreso y el mercado será más grande. (Lea: La palma de aceite y su poder transformador)
 
“El Grupo empresarial Oleoflores S.A, opera un proyecto de 14 mil hectáreas en alianzas productivas y sociales, y 7.000 como independientes, desde hace 10 años  en la zona para un total de 20 mil hectáreas. La palma es una opción diferente de vida", explicó Quintero.
 
Para la embajada del Reino de los Países Bajos en Colombia, el objetivo de apoyar esta iniciativa es la de dar un impulso a la inclusión de criterios de sostenibilidad en el sector palmero y de esta manera optimizar las condiciones para la expansión responsable del sector en los próximos años, evitando la deforestación, asegurando trabajo formal y con seguridad laboral, un negocio productivo y rentable.
 
“La embajada participó como uno de los inversionistas principales en el proyecto, con un aporte de $3.700 millones, y como facilitador entre las diferentes partes involucradas. En el año 2010 los criterios del RSPO eran novedosos y no había experiencias con pequeños palmicultores. Justamente este grupo juega un papel clave en crear prosperidad en el campo”, señaló la delegación. (Lea: Innovación tecnológica en cultivo y producción de palma de aceite)
 
Por último, Andrea González, directora del área de Planeación Sectorial y Desarrollo Sostenible de Fedepalma, dijo que el gremio conoció de primera mano la evolución de este proyecto y se convirtió en un ente transversal, donde la orientación hacia la sostenibilidad se devela en términos del impacto positivo que la actividad palmera debe tener sobre la sociedad.
 
“En este contexto, la certificación en RSPO de 250 pequeños productores no solo representa la voluntad de nuestros palmicultores en alcanzar una certificación, representa la conciencia para construir un sector sostenible, a través del respeto del entorno social, económico y ambiental que rodea a la actividad. Esperamos seguir contando con más apoyo en proyecto similares, y que el mismo sea un incentivo que motive a más productores a propender por un sector sostenible y perdurable en el tiempo que responda al desarrollo económico del país”, puntualizó González.