Este es el panorama del cerdo criollo colombiano

Por: 
Diego Castrillón Franco
21 de Abril 2017
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Las 3 especies son reconocidas por su rusticidad, adaptación, pelo corto y habilidad materna. Foto: CONtexto ganadero.
Zungo, Sampedreño y Casco de Mula son las 3 razas porcinas autóctonas que tiene el país y cuyo material genético ha sido preservado en los bancos de germoplasma. Su inventario es corto y viene en declive, por lo que se requiere un esfuerzo mayor para preservarlas.
 
Así como ocurrió en el caso de los bovinos, los porcinos también fueron introducidos al país por parte de los conquistadores en primera instancia y posteriormente durante la colonia. Su procedencia era la península Ibérica y otros más llegaron desde las Islas Canarias. (Lea: ¿Cuál es el mejor tipo de carne de cerdo para comprar?)
 
Los reportes y textos históricos aseguran que esos ejemplares llegaron en el segundo viaje de Cristóbal Colón y su desembarco se produjo en las grandes islas del Caribe, lo que hoy se conoce como Haití, República Dominicana y Cuba. En esos territorios sufrieron su primera multiplicación, pero a medida que tanto españoles como criollos fueron poblando otras zonas, también fueron llevando más animales para proveerse de carne y grasa.
 
Eso se debe a que los colonos eran grandes consumidores de sebo, por lo que la obtenida del cerdo jugó un papel importante en la alimentación de los primeros españoles que estuvieron en territorio americano.
 
Llegada a Colombia
 
Una vez se llevó a cabo la multiplicación de las especies en las islas y a medida que los conquistadores fueron aumentando su presencia en el continente, simultáneamente iban arribando con los ejemplares.
 
En el caso de nuestro país, su ingreso fue por la Costa Atlántica o por el lado del Cauca, porque en aquella época lo que hoy se conoce como un departamento otrora fue un virreinato.
 
Los viajes en ese momento se hacían desde Panamá hacia Quito y posteriormente a Popayán, así se fueron asentando en el territorio. Sin embargo, el hombre y el medio ambiente jugaron un papel importante en la adaptación de las especies. El primero en la escogencia de las especies usadas para reproducción o consumo, y el segundo en la resistencia que fueron adquiriendo los porcinos. (Lea: La carne de cerdo tiene más beneficios de los que pensamos)
 
Además los cerdos estuvieron muy ligados a los viajes de los conquistadores y sus colonizaciones, por lo que inicialmente se establecieron en el Caribe, la Orinoquía y el sur del país, para posteriormente desplazarse por el río Cauca a lo que hoy se conoce como Antioquia o Santander.
 
Proceso de adaptación
 
Una vez los ejemplares tuvieron una mayor presencia, fueron bautizados con nombres que los identificaban de acuerdo a ciertas características entre las que se destacaban su resistencia a las altas temperaturas, la humedad, rusticidad, capacidad de conseguir comida y la transformación de ese alimento en peso.
 
Lo que permitió que los porcinos se establecieran en algunas regiones fue esa capacidad de reproducirse bajo condiciones extremas, bien fuera de sequía o invierno. Los animales sobrevivieron con la ayuda del hombre en algunos casos, en otros casos no fue así, pero pudieron soportar algunos agentes que causaban enfermedades y le agregaron a su genética resistencia a ese tipo de escenarios.
 
Las razas que se catalogan como criollas son de un tamaño mediano o pequeño, la gran mayoría son de color negro a excepción de 2 que tienen otro tipo de matices en cuanto al pelaje. Además son grandes acumuladores de grasa porque esa fue la razón por la que llegaron a América y era la necesidad que satisfacían del hombre. (Lea: Consumir carne de cerdo ha dejado de ser un lujo en Colombia)
 
Razas porcinas colombianas
 
En la Costa Caribe, especialmente en los departamentos de Atlántico, Córdoba, Cesar y Magdalena, se habla del cerdo de la raza criolla Zungo. Es un animal de color negro, poco pelo, tanto así que en algunas zonas lo denominan Zungo pelado.
 
De acuerdo con Carlos Lucero Casanova, investigador PhD. de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, y Coordinador del Banco de Germoplasma Animal, esa especie adquirió unas características particulares que la hacen diferente, entre ellas su alta resistencia al calor y la posibilidad de acumular energía y grasa rápidamente. En el caso de las hembras que se encuentran en periodo de lactancia, es capaz de acudir a todas sus reservas para garantizar la supervivencia de sus lechones, así baje totalmente de peso.
 
En Antioquia hay otra especie que es conocida como Sanpedreña. Lleva ese nombre porque es un ejemplar que hasta 1950 se crio en el municipio de San Pedro de los Milagros, al norte del departamento. Es un animal de cara y hocico más corto en comparación de los otros 2 porcinos, pero tiene el pelaje más largo.
 
Y la especie Casco de Mula, que es originaria de los Llanos Orientales, se le llama así porque el casco del animal no es en forma de pezuña, como ocurre con los bovinos o caprinos, sino que por cuenta de una mutación presenta una variación y quedó similar al de las mulas o los caballos. No es negro como las otras 2, pero su color oscila entre el rojo y un tono más amarillento. (Lea: 18 litros de agua necesita un cerdo para sobrevivir 'El Niño')
 
“Es un animal adaptado las condiciones de la Orinoquía y hace parte de las 3 razas que se mantienen en un programa de conservación dentro de un banco de germoplasma a través del Ministerio de Agricultura, en donde el ICA y Corpoica son los responsables de preservar las 3 especies”, argumentó.
 
Hay otras especies colombianas como el cerdo Curí, Congo Santandereano, Caqueteño y Chocoano, pero son poblaciones que no poseen todo el argumento científico de caracterización fenotípica, productiva y molecular en donde se determine que esas 5 razas puedan catalogarse como criollas.
 
Mercado
 
El panorama a nivel comercial no es sencillo, así lo dio a conocer Carlos Maya Calle, presidente de PorkColombia, quien sostuvo que los criollos no son muy competitivos a la hora de obtener ganancia comercial alimentaria, por lo que sería necesario pensar en un mercado de nicho en donde se rescaten las características especiales de estos ejemplares.
 
“Para eso, un productor de razas criollas tendría que invertir en mercadeo para poder resaltar esas bondades que puedan ser apreciadas por el consumidor. Actualmente no tienen ventajas que el comprador final conozca y eso hace que sea más difícil su panorama en comparación a las genéticas que son usadas en el mundo”, lamentó. (Informe: Res, cerdo o pollo, usted elige la carne que quiere comer)
 
Conservación
 
Actualmente los núcleos son pequeños y se ha producido un declive considerable del inventario de las razas criollas, por lo que ha sido necesario recurrir a los núcleos de conservación. Lucero Casanova indicó que una de las principales razones para esa reducción se debe a la aparición de animales especializados que han sufrido programas de mejoramiento estrictos, que los hacen más atractivos para el mercado.
 
Dichos animales son muy dependientes de los concentrados, crecen en sistemas confinados modernos y cuentan con la asesoría de un veterinario de forma permanente. “Ese panorama y comodidad no la tienen los criollos, porque son capaces de alimentarse por sí mismos e incluso las hembras pueden criar sus lechones apoyados en su rusticidad, eso denota otro tipo de características que no han sido rescatadas”, remató.