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Fotohidroionización: una tecnología efectiva en la industria cárnica

21 de Marzo 2017

La tecnología de fotohidroionización proviene del conocimiento del poder desinfectante de la luz ultravioleta (UV). En una longitud de onda de 254 nm, este tipo de luz es capaz de destruir los microorganismos al dañar el ADN y el ARN de éstos.   El tiempo de exposición y la distancia entre la luz y la superficie son sumamente importante en el proceso, y sólo es efectivo si la luz entra en contacto con lo que se pretende desinfectar.   Conociendo la capacidad desinfectante de la luz UV, se diseñó un reactor en donde la luz se impacta sobre una base catalítica que produce productos avanzados de oxidación (PAO). (Blog: La carne de ternera, la mejor para adelgazar)   Estos compuestos son oxidantes que destruyen los microorganismos. Este reactor obtuvo excelentes resultados pero sólo funciona actuando en el alimento que entre en el reactor.   La efectividad fue directamente proporcional al área donde impacta la luz UV. Los compuestos oxidantes que se producen son iones de hidróxidos (el más poderoso), flúor (el segundo más activo), ozono, cloro, bromo, peróxido de hidrógeno y oxígeno.   Todos estos compuestos son amigables para el ser humano, pero altamente destructivos para los microorganismos y moléculas orgánicas. Estos compuestos PAO son 40 veces más rápidos que el ozono por sí solo y alrededor de 3000 veces más rápidos que el cloro en forma química. Al actuar, generan agua, oxígeno, y no producen ningún residuo peligroso.    La fotohidroionización   Con los aprendizajes de sus predecesores, se buscó que los PAOs pudieran tener efecto más allá de donde se producen. La reacción de la fotohidroionización ocurre cuando la luz UV impacta una superficie recubierta con 4 diferentes metales (plata, cobre, rodio y titanio). (Blog: Clasificación de productos de costillas de res)   Este recubrimiento en combinación con la luz, destruye enlaces, libera y secuestra electrones, retiene y libera átomos, absorbe vapor de agua, y permanece inmutable a lo largo del proceso. La luz UV a una longitud de 185 nm produce ozono al impactar con el oxígeno.   La longitud de onda de 254 nm inicia la descomposición del ozono y lo convierte en los PAOs. Estos productos oxidantes tienen la capacidad de viajar en forma de vapor y, además de ser un poderoso germicida, tienen la capacidad de desdoblar moléculas orgánicas responsables por el mal olor.   A diferencia de los generadores de ozono, esta tecnología no causa malestar a los seres humanos que están en donde operan estas unidades, ya que casi un 90% del ozono producido se descompone en compuestos oxidantes.  (Lea: Un producto procesado no es sinónimo de químicos)   Esta tecnología puede ser aplicada en tuberías para desinfectar salmueras y otros líquidos; puede ser instalada en un túnel en donde el producto a desinfectar pasa a lo largo justo antes del envase; o bien, puede ser colocada en unidades que generan una corriente de aire cargado de estos oxidantes.   El efecto de cualquiera de las tres aplicaciones es altamente eficaz, y ha demostrado cambiar el aroma de las plantas de producción de alimentos, e inclusive disminuye considerablemente el ausentismo al eliminar causas de infección entre el personal a través del aire.   La efectividad de esta tecnología ha dado los mejores resultados en la desinfección de bandas transportadoras, en el control de malos olores y contaminación cruzada por medio del aire, en operaciones de rebanado de productos, en la desinfección de fluidos como el agua de las máquinas de hielo, salmueras de inyección y jugos para envasar.   En investigaciones realizadas en la Universidad Estatal de Kansas, E.U.A., se encontraron resultados que demuestran que esta tecnología es altamente efectiva en la reducción de cuentas de microorganismos altamente peligrosos, como la Listeria monocytogenes, inoculados intencionalmente en superficies y en carne molida de res. (Lea: Etiquetado en productos cárnicos, forma efectiva de garantizar la trazabilidad)   Una característica interesante de esta tecnología es que su efectividad se puede notar en apenas segundos de operación. En 20 segundos de tratamiento se han conseguido reducciones de 2 log. Resultados similares fueron obtenidos con cortes primarios de res inoculados con Salmonella spp. y Escherichia coli O157:H7.   En tan sólo 15 segundos, se alcanzaron reducciones de 1.65 y 1.3 log, respectivamente. Después de 60 segundos de operación se lograron reducciones de 2.95 y 2.4 log para Salmonella spp. y E. coli, respectivamente.   Encuentre el texto original en el siguiente enlace.