Leche y normatividad

Por: 
Víctor Manuel Fajardo
19 de Abril 2017
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A propósito de la modificación que al pago de la leche al productor que quiere hacer el Ministerio de Agricultura incorporando un nuevo componente a la resolución 017 del 2012, donde básicamente se pretende estabilizar el mercado nacional con cargo a la creación de un instrumento de exportación de leches excedentarias y con el objeto de aportar elementos de juicio que contribuyan a enriquecer la discusión me permito poner en consideración lo siguiente.
A propósito de la modificación que al pago de la leche al productor que quiere hacer el Ministerio de Agricultura incorporando un nuevo componente a la resolución 017 del 2012, donde básicamente se pretende estabilizar el mercado nacional con cargo a la creación de un instrumento de exportación de leches excedentarias y con el objeto de aportar elementos de juicio que contribuyan a enriquecer la discusión me permito poner en consideración lo siguiente.
 
El Ministerio de Agricultura tiene como eje misional formular, coordinar y evaluar las políticas que promuevan el desarrollo competitivo equitativo y sostenible de los procesos pecuarios para mejorar el nivel de vida de la población ganadera colombiana y velar por los intereses de los productores rurales. Leído este proyecto de modificación queda la duda de que si bien el ministro Iragorri por su condición de ganadero productor de leche se declaró impedido, nombrándose entonces para este efecto un Ministro ad-Hoc.
 
La representación y defensa de los intereses de los ganaderos se le hubiera endosado a otro tipo de institucionalidad pública o privada bien sea el Ministerio de Comercio exterior o la agremiación que acuna a la poderosa industria oligopsónica que maneja la leche formal del país. No resulta coherente en términos de tener políticas bien concebidas para el sector que un país que en los últimos 14 meses permitió el ingreso 71 mil toneladas de leche en polvo (equivalentes a un millón 350 mil litros diarios) facilitadas por los TLC firmados, ahora con el argumento del incremento de la oferta por estacionalidad tenga que acudir apresuradamente a estructurar un modelo de exportación donde claramente el peso de la financiación de la iniciativa recae en el productor de leche a través de 2 canales: el aporte que hace el ganadero al FEP y ahora, de darse la inclusión de la propuesta, con la entrega a la industria de una fracción de la producción que aplicados en la formula al precio actual podría estar alrededor de $650 por litro entregado.
 
Si de fortalecer la cadena se trata, no es con cargo a pauperizar al eslabón débil de la misma, tengo la sensación que implementada posicionará a la industria a un futuro donde se blinden de amenazas, se favorezcan de cualquier escenario comercial posible, y sobre el productor recaiga el peso de sostener los avatares de un sector lleno de incertidumbres y riesgos de toda naturaleza.
 
Ojalá que este trance oprobioso por el que hoy discurren las vidas de los ganaderos y los gremios, no termine capitalizada por la industria, esa sí unida, con objetivos claros, y que hablándole al oído al señor Presidente termine por sepultar la aspiración legítima que tenemos los productores de leche de seguir proveyéndole este alimento a nuestros conciudadanos.