País de ciudades

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
16 de Mayo 2018
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Colombia, a pesar de los 1.122 municipios que hacen parte de él, es un país de ciudades. Mientras que a mediados del siglo pasado en las zonas rurales permanecía el 74 % de los habitantes, hoy un porcentaje similar es el que hace parte, pero de las zonas urbanas, pues allí habita el 76 % de nuestra población. Tan solo en Bogotá está el 17 % de sus ciudadanos: 8,2 millones de personas en 177 mil hectáreas. Un indicador de 46 habitantes por hectárea.
La situación se invirtió en poco más de siete décadas. De un lado la situación de violencia, que aún persiste en diferentes regiones, incentivó las migraciones, más que a los cascos urbanos de diferentes municipios, a las grandes urbes que proporcionaban oportunidades de inserción a cualquier tipo de mercado. Los habitantes de las zonas rurales percibían, y aun lo hacen, que la ciudad les daría mejor calidad de vida y contribuiría a su progreso.
 
El pésimo estado de las vías, el injusto precio como pago a su producción, la ausencia de bienes públicos como colegios y centros de salud, y en general la falta de mirada del Estado a las zonas rurales contribuía cada día a que más personas buscarán un nuevo futuro, un futuro urbano.
 
Al finalizar la década de los 30, el sector agropecuario colombiano contribuía con el 52 % del PIB nacional, hoy lo hace con el 6 %. Si bien es una tendencia mundial que la producción agropecuaria haya perdido participación frente a otros sectores por cuenta de la misma dinámica económica, el PIB agropecuario nuestro debería pesar al menos el 10 % dentro de la producción nacional. Hoy importamos el 39 % de los productos agropecuarios que necesitamos.
 
Tasas costosas en la adquisición de créditos, si se puede acceder a ellos; maquinaria agrícola que en promedio se renueva cada 27 años, si es que se cuenta con maquinaria; 138 mil kilómetros de vías en mal estado de los 142 mil que componen la red terciaria del país y mal encadenamiento productivo entre muchas otras dificultades; no contribuyen a que se pueda ser más productivo y competitivo.
 
Precisamente, una de las tantas dificultades del sector agropecuario, hoy, es que no existe relevo generacional. Muy pocos quieren seguir produciendo en los campos, pues es más atractiva la ciudad. De hecho, las carreras universitarias agropecuarias son las que menor dinámica tienen, y de quienes finalizan su programa de pregrado, al menos un 63 % de ellos termina ejerciendo su profesión en cargos administrativos en zonas urbanas de país.
 
Para que Colombia no solo sea un país de ciudades, sino también de campos, es necesario hacer más atractivo el permanecer en áreas rurales como una verdadera opción de vida.
 
Para ello la tarea inicia en recuperar la seguridad en nuestros campos y hacer rentable la producción agropecuaria, de no ser así para el año 2050 solo el 15 % de la población estará en zonas rurales, las ciudades tendrán mayor presión demográfica y necesitaremos importar más del 70 % de los alimentos que demandamos.