Prácticas lácteas indebidas

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
11 de Octubre 2018
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En el traductor de Google butteroil arroja el resultado de aceite de mantequilla, aunque comercialmente se conoce como grasa láctea anhidra. Entre diferentes usos este producto puede ser utilizado en las industrias de panadería, heladería y chocolatería, así como en la preparación de salsas. Sin embargo, mi preocupación tiene que ver con que también se usa en la recombinación y restitución de leche.
Revisando las cifras de importación de leche y derivados lácteos noté cómo, en 2018, se ha incrementado la traída desde el exterior de esta grasa láctea. A pesar de ser marginal frente al total de importaciones, me llama la atención la coincidencia frente al aumento de quejas y denuncias sobre el rendimiento de la leche con otros productos.
 
Leche es leche y no tiene por qué combinarse con otros derivados. Sin embargo, en las últimas semanas he venido escuchando con mayor fuerza como “algunos” están mezclando leche buena con lactosueros, o peor aún, lactosueros con grasas animales o vegetales, para hacerlo pasar por leche entera o deslactosada, vendiéndolos al público a un menor precio.
 
Para tener claridad frente a lo que se está comercializando como leche, o si los consumidores somos sujetos de engaño, poniendo en riesgo la salud pública, bien vale que entidades como el INVIMA, el Ministerio de Salud y la misma Superintendencia de Industria y Comercio estén vigilantes y levanten acciones de supervisión y sanción.
 
Pero la problemática no solo se refiere a cuando ya el mal ha afectado al consumidor final. También existen indebidas prácticas en donde la autoridad aduanera debe estar atenta ante quejas como la de importación de leches en polvo con vencimiento de su vida útil o próximas a vencerse, que además entran al país con un precio mucho más bajo respecto al de una leche importada de buena calidad.
 
A lo anterior se suma la importación de leche en polvo desde un par de países que poca tradición lechera en su producción han tenido, y menos aún, capacidad exportadora. ¿Están triangulando leche desde otros orígenes, y haciéndola llegar a Colombia con un precio competitivo?
 
Vale la pena recordar que en años anteriores se generaron situaciones de contrabando técnico en la importación de leche, pues no se controlaron adecuadamente los cupos de importación originarios de Mercosur. En 2011 el cupo autorizado de leche en polvo desde Argentina fue de 1.846 toneladas, pero por falta de vigilancia de la DIAN ingresaron 1.976 toneladas de más. Igual ocurrió en 2012 cuando el cupo autorizado fue de 1.900 toneladas pero ingresaron 4.128 toneladas de más.
 
Bien es necesario que la diferente institucionalidad esté atenta ante la ocurrencia de prácticas indebidas en el sector lechero pues ganaderos terminan damnificados cuando no se les compra su producción, industriales expuestos por daños reputacionales en sus marcas y competencia desleal, y consumidores engañados al adquirir un bien que no es el que parecía ser.