¿Qué tanto le importa su bolsillo a quien lo aconseja?

Por: 
Mariana Navarro Sanint
11 de Septiembre 2018
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En los negocios hay un flujo de empresas que cierran y otras que abren. El sector de las empresas lecheras no es la excepción. El sinnúmero de opciones para empezar una lechería puede enloquecer a quien no es conocedor y se va a una feria a preguntar lo que debe hacer.
Todos soñamos con la vaca ideal, la de los libros y los parámetros perfectos. No la cito porque nuestras ganaderías son en pastoreo, así que todas difieren entre ellas.
 
La vaca ideal varía según el predio y la empresa.
 
Según el predio: topografía, extensión, clima, oferta forrajera, distancias a recorrer, practicas de manejo.
 
Según la empresa: capacidad de inversión, tiempo de espera para el retorno de la inversión, capital a invertir, etc.
 
La genética es importante, y existen razas que han tenido un trabajo en selección para mejorar la producción de leche. Hay razas especializadas en leche y otras razas especializadas en carne.
 
¿Qué las que hay que escoger son las de leche? Depende. Existen productores de leche con razas de carne, ordeño con ternero, muchas vacas, y un costo mínimo de producción, que tienen un negocio que les funciona. Así mismo existen productores de leche con vacas de la mejor genética lechera, promedios de producción altos, costos de producción alto y con un margen de ganancia casi nulo.
 
A la genética, para que llegue a su máxima expresión, se le debe brindar el medio ambiente necesario y la alimentación requerida. ¿Usted le pondría gasolina corriente a un Ferrari y lo compraría para ir a 60 kilómetros por hora? No es sólo con genética que se logra una buena lechería, aunque es un factor importante, todo depende.
 
Está en auge hablar de las vacas pequeñas. No es lo mismo una vaca pastando en pasto kikuyo que una vaca pastando en pastos brachiarias; la altura de la ubre sobre el suelo implica un aumento o disminución de riesgo por el roce de los pezones con el pasto.
 
Además, al reducir el tamaño del individuo hay que ser cuidadoso en no reducir mucho la capacidad de producción; una vaca pequeña necesita menos alimento, por ende, una vaca pequeña come menos, se arriesga a que produzca menos si la conversión de lo que come en relación a lo que produce no es mayor.
 
En este tema existen muchos puntos de vista diferentes, coloquialmente diríamos que mucha tela de donde cortar.
 
Creo que para los empresarios ganaderos que están empezando la mejor recomendación puede ser que cuando visiten una exhibición ganadera y escuchen maravillas de todos los animales que ven, entiendan que esos individuos son seguramente los ideales para el predio en el que están y más aún son producto de un trabajo juicioso de selección genética del propietario y su equipo.
 
No necesariamente son los animales que usted necesita en su predio. Tome un poco de cada uno, y tenga siempre en su mente el mundo al que usted llevará esos animales y la empresa que usted tiene en mente. Busque una asesoría de una persona o empresa que conozca sus necesidades y pueda ser neutral. ¿Alguna vez se ha preguntado si la persona que le vende el producto quiere que usted tenga éxito o únicamente quiere que le compre?
 
Entienda que está montando un negocio. Decida qué quiere producir y tenga claro que es lo que va a buscar. Las modas son llamativas, no olvide: de la moda, lo que te acomoda.
 
Escuche todo lo que le quieran contar, y sepa sacar de allí un criterio propio adaptado a su negocio para obtener los resultados esperados por usted.
 
Mariana Navarro Sanint
Médico Veterinario Zootecnista
Universidad Tecnológica de Pereira