Sobregirando

Por: 
Amilkar Acosta
10 de Agosto 2018
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La Red Global de la Huella Ecológica (Global Footprint Network) se ha dado a la tarea de monitorear la trazabilidad de la huella de carbono que van dejando tras de sí los países, y para ello emplean una especie de contabilidad ecológica de partida doble y a partir de esta poder establecer el saldo a favor o en contra. Esta Red ha podido establecer que desde finales del siglo XX el ‘Día del sobregiro’, es decir el exceso de demanda de servicios ambientales con respecto a la capacidad de reparación o reposición de la naturaleza, se ha ido adelantando progresivamente.
Según lo sostienen el Fondo Mundial para la Naturaleza y Global Footprint, el costo de este sobreconsumo ya es visible: escasez de agua, desertificación, erosión de los suelos, caída de la productividad agrícola y de las reservas de peces, deforestación y desaparición de especies. “Vivir a crédito solo puede ser algo provisional, porque la naturaleza no cuenta con un yacimiento del que podamos proveernos indefinidamente".
 
De acuerdo con esta contabilidad de la huella de carbono, a partir del 1 de agosto la humanidad está recurriendo a las “vigencias futuras” para sobrevivir el resto del año y apenas han transcurrido siete meses de doce. A este ritmo se necesitarían 1,7, casi 2 planetas Tierra para satisfacer las necesidades de los 7.630’491.175 de habitantes que alberga.
 
Lo más preocupante es que año tras año el ‘Día del sobregiro’ de las naciones es más próximo y la tendencia es hacia la aceleración del déficit; el ‘Día del sobregiro’ el año pasado fue el 8 de agosto, en 2015 fue el 13 de agosto, en 1997 a finales del mes de septiembre y en el año 1970, cuando se empezó a hacer esta medición, el 23 de diciembre.
 
Claro está que el “sobregiro” de los países difieren unos de otros, según el ritmo al cual consumen sus recursos naturales. El más tempranero es Catar (9 de febrero) y Vietnam es el que está mas “solvente” (21 de diciembre); por su parte Colombia empieza este año a “sobregirarse” el 17 de noviembre.
 
Claro está que si los países vivieran como los chilenos se necesitarían 2,3 planetas Tierra y si fuera como los cataríes 5 planetas. Ello es atentatorio del desarrollo sostenible, entendido este como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para solventar sus propias necesidades.
 
El “sobregiro” obedece a lo que al “consumismo desenfrenado”, al que alude el papa Francisco en su Encíclica Laudato Di. Se trata, como lo delata el Santo Padre del “antropocentrismo despótico que se desentiende de las demás criaturas”. Y su llamado a este propósito no puede ser más pertinente: “en este tema los términos medios son solo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso”.
 
Pero el mayor obstáculo para ello son los intereses creados y la voracidad del capitalismo salvaje.
 
Publicado en El Heraldo, Agosto 8 de 2018