Cómo lograr un modelo demostrativo de ganadería especializada en lechería

Por: 
Luis Humberto Caballero R.
06 de Agosto 2018
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“Siempre es necesario asesorarse de expertos para el desarrollo de cada tema relacionado con la producción”, dijo Edgar Eduardo Ortiz Lizcano. Foto: Cortesía.
La ganadería Pino Blanco inició su actividad en lechería hace más de cien años en el municipio de Chiquinquirá del departamento de Boyacá. Ha sido un agente productivo durante cinco generaciones. Su propietario le puso fin a la actividad para reiniciar con un proyecto de finca modelo y romper los mitos de esta actividad.
 
Pino Blanco más de cien años y en esta unidad productiva ganadera han estado 5 generaciones de la familia. Desde niño escuchaba hablar del tema a mi abuelo y a mi padre. Y muchas veces los acompañé a colaborar en las actividades propias del negocio”, dijo Edgar Eduardo Ortiz Lizcano quien actualmente es su propietario.  
 
Por esas razones, Ortiz es un apasionado de la ganadería. Es abogado pero igualmente es experto en producción pecuaria. Su ganadería lleva el nombre ʿPino Blancoʾ. Fue creada por su bis abuelo y ha sido un hato de tradición familiar. “Ellos tuvieron muchos paradigmas y eso les impidió consolidar y aumentar la producción. La explotación ha sido mínima. Su padre llegó a tener 50 cabezas de las cuales ordeñaba 25 y producía 140 litros de leche diarios”, recalcó.
 
De generación en generación los herederos han dividido el predio y actualmente tiene 25 fanegadas en el municipio de Chiquinquirá. (Lea: Ganaderos en Boyacá están cambiando negocio de leche por el de carne)
 
Ortiz Lizcano, se impuso el reto de establecer una finca demostrativa o modelo especializada en lechería. Por eso vendió todo su hato, acabó la producción y volvió a comenzar de ceros. Actualmente tiene 20 novillas próximas y considera que comenzar de nuevo oxigena bastante el negocio.
 
Seis pasos
 
“Hasta la fecha he aplicado seis pasos y son los que recomiendo a cualquier ganadero realizar para reiniciar el negocio: Mirar el clima, estudiar qué praderas se tienen, analizar el agua y el viento, verificar la luz del día que revela la producción de pastos, recurrir a entidades especializadas en el estudio del estado climático, establecer la comida que pueden ofrecer las praderas para saber cuántos animales puede sostener y por último realizar estudios bromatológicos”.
 
 “Quiero salirme de los modelos y demostrar que si se puede ser sostenible y rentable. Romper los mitos. Ver que la tierra es productiva y que tiene esperanza. Construir de manera cautelosa cada proceso. Sacarle el sabor a las cosas y no vivir preocupado por el azar de la actividad, sino planear todo y hacer que las cosas sucedan porque fueron objeto de una preparación y un análisis previo”. (Lea: Factores para lograr rentabilidad ganadera)
 
Según el ganadero, “Pino Blanco cuenta con un área de 25 fanegadas. Es una reserva forestal. Tiene robles, cedros y especies nativas. Tiene un terreno difícil porque no es una tierra semi ondulada y tampoco es plana. Es rica en agua ya que existen cinco fuentes naturales que no se secan ni en verano”.
 
Estudio de suelos
 
“Comencé por realizar varios estudios de suelos o bromatológicos que llaman, cuyos resultados me indicaron que tienen una alta acidez y estoy asesorándome con expertos sobre la manera de aplicar las soluciones respectivas. La idea es estabilizarlos de manera natural y mantener los recursos orgánicos del suelo para que aflore un pasto dotado de nutrientes”.  (Lea: Análisis de suelos, fundamentales para el agro del país)
 
“Posteriormente hice la división de las praderas. Tengo 25 potreros. Todos tienen el mismo ancho, pero unos son más largos. En este tema he estado recibiendo asesoría de la empresa Yara, experta en ganadería”, sostuvo.
 
Ahora el paso a seguir es medir la masa, es decir, el volumen de comida que pueden darme las praderas. Esto es lo que en términos técnicos se llama la capacidad de carga de la finca. Es un tema que lo realiza un profesional en la materia, un agrónomo. Él tiene que hacer una medición exacta de cada potrero apoyado en la tecnología de GPS para que el resultado sea preciso y me dirá con qué cuento en este sentido
 
Al conocer los resultados de la capacidad de carga pienso igualmente asesorarme de los mejores expertos para incluir los animales de la raza que determinen. Posteriormente implementaré programas de mejoramiento genético y todo lo que este tema requiere.
 
Luz, agua y viento
 
“Adicionalmente se debe determinar el recurso hídrico y a la vez la luz del día que dicho sea de paso, es muy variada. Un día puede estar totalmente nublado, no sale el sol y otro día ser soleado. Esta variación retrasa las praderas y es un factor que hay que tener en cuenta porque de la luz depende la producción de pastos. Del ambiente uno vive”. (Lea: La luz es la fuente de vida de los silvopastoriles)
 
Recomienda tener en cuenta que, “hay entidades que tienen las medidas de la cantidad de agua que corre al mes y al año en una determinada región. Hay que recurrir a ellas y aprovechar sus servicios. Es el caso del IDEAM que monitorea el estado actual del tiempo las 24 horas del día. Es una gran herramienta”. (Lea: Productores de Boyacá siguen afectados por verano y heladas)
 
“Otro factor que se debe analizar es que en verano hay mucho viento y este afecta las praderas y asimismo la producción de los pastos. Afortunadamente tengo los árboles que sirven para amortiguarlo y mermar sus efectos”.
 
En esta región llueve mucho en el año. Es una reserva forestal y nos hemos preocupado de cuidarla y mantenerla. Chiquinquirá carece de agua en sus veredas y tenemos la fortuna que la vereda Varela donde se encuentra mi finca tiene diversas fuentes hídricas.
 
Entorno
 
Pero a nivel externo Ortiz Lizcano también tiene su visión. “Quiero resaltar que Chiquinquirá es una región productiva y que tiene un futuro promisorio con sus recursos naturales y con la producción ganadera”.
 
Manifestó su preocupación con respecto al tema que el campo se está quedando solo. “no se consiguen empleados y la mano de obra es un cuello de botella debido a que no la hay”. 
 
“En Chiquinquirá ha habido problemas de orden público y también dificultades de infraestructura. Toda la vida. Esperamos que la administración gubernamental los solucione. Las vías de acceso desde este municipio hasta Pino Blanco están en muy mal estado. El hecho que llueva constantemente la ha convertido en un barrizal. Este aspecto es fundamental y es una desventaja clara que se traduce en costos imprevisibles. Cuando baja la lluvia gastamos 35 minutos desde el casco urbano hasta la vereda, pero al aumentar las precipitaciones el tiempo de recorrido es más del doble”.
 
“Aún así existen dos compradores de la leche: un intermediario independiente y la empresa Parmalat. Esta última empresa tiene 3 centros de acopio en la misma vereda. Aquí se produce leche de buena calidad, con altos niveles de grasa y de proteína. Por lo tanto, es apetecida. Las fincas son tradicionales. No les han hecho mejoramiento de praderas o adecuaciones sino simplemente las han manejado”.
 
Parmalat acopiaba 3.000 litros, pero ha realizado jornadas de capacitación, de mejores prácticas de lechería y eso les ha permitido a los productores mejorar su esquema productivo y aumentar al doble la producción del lácteo.  (Lea: Sector lácteo de Boyacá recibió respaldo económico del Gobierno Nacional)
 
El litro se encuentra alrededor de $1.040. Pagan por calidad lo que indica que si baja la grasa o la proteína o si sube las células, el precio disminuye. 
 
“Esta es la forma como pienso romper los paradigmas que han acompañado este negocio durante muchos años”, replicó Ortíz.