Paula Mendoza, una verdadera mujer llanera y vaquera colombiana

Por: 
Mayra Pallarez
17 de Abril 2017
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Conozca un verdadero ejemplo de la mujer llanera y colombiana. Foto: Paula Mendoza.
Luego de la muerte de su padre, Paula Fernanda Mendoza tomó las riendas del negocio de la familia a una temprana edad. Hoy en día lidera una de las empresas ganaderas más rentables de los Llanos Orientales.
 
Heredó un criadero de caballos cuarto de milla y unas cabezas de ganado. Actualmente vive junto a su pareja y a su hija en la finca ‘Cabo e’ Soga’ ubicada en Cumaral, Meta. (Lea: Mujeres ganaderas cobran mayor relevancia en el sector agropecuario)
 
Me tocó tomar las riendas de lo que nos dejó mi padre. Yo fui la que administró y multiplicó lo poco que nos dejó y de esto es lo que vivimos”, comentó.
 
Vaquera
 
Este es un deporte que practica desde muy pequeña. Para ella es un hobby, gracias al cual se ha dado a conocer en el sector.
 
Ha participado en diferentes concursos de Vaquería en los que ha tenido que enfrentar pruebas de varas, barriles, lazo, montar sin silla, ensillar y demostrar manejo de rienda y ha salido victoriosa en un sinnúmero de ellos. (Lea: El rostro femenino en la ganadería colombiana)
 
Cuenta con una gran destreza, técnica  y elegancia para efectuar estas maniobras propias de la actividad. Además es una apasionada por los caballos.
 
Ganadera
 
Hace aproximadamente 10 años está administrando la empresa cuya actividad principal es la cría de ganado.
 
Allí venden ganado de ceba en pie y cuentan con clientes a los que les proveen los animales pesados en la misma finca. (Lea: Mujeres ganaderas de Putumayo se destacan por su labor en el sector)
 
A pesar de la actividad pecuaria tradicionalmente ha sido dominada por hombre, a Paula le ha tocada abrirse espacio dentro del gremio.
 
“Afortunadamente dentro del gremio me conocían un poco como la hija de Fernando Mendoza, entonces cuando yo empecé a manejar la finca muchos empezaron a integrarme como una ganadera más”, expuso.
 
Hoy en día muchos de sus colegas la respaldan por lo cual no le es raro llegar a complejos ganaderas, sacar guías de movilización o negociar la venta de los animales. (Lea: Las mujeres se abren un espacio y dejan huella en el campo)
 
Su actual pareja comparte su mismo gusto por la ganadería y su pequeña hija tampoco es ajena a ir a recoger ganado y hacer otras labores del día a día en la finca.