Gobierno deja en el limbo al sector lácteo en la Alianza Pacífico

Por: 
Alfonso Santana D.
11 de Julio 2018
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La balanza está, entonces, entre los productos lácteos y los de la ganadería nacional, es decir los producidos por 500 mil ganaderos y transformados por la industria nacional, o la apertura comercial en los productos de la industria de alimentos. Foto: Maderamen - iesanpablo11.blogspot.com - Agenda del Desarrollo Social - ilovestyle.com - ABC de Sevilla.
La respuesta del Gobierno genera más inquietudes que esperanzas. Ubica a los rubros de lácteos y cárnicos en un limbo y a jugar el papel de sectores que pueden ser negociados en los posibles acuerdos con Nueva Zelanda, Australia, Singapur y Canadá.
 
Después de un mes y ocho días, los representantes de la cadena láctea recibieron respuesta del Gobierno a su comunicación en la que le solicitan que se excluya a la leche y la carne en las negociaciones que actualmente adelanta en la Alianza del Pacífico con los aspirantes a Estados Asociados de la Alianza, los cuales fueron escogidos por el Estado colombiano.
 
Dicha comunicación –que fue firmada por Analac, Asoleche, Fedecoleche y Fedegán, en representación de los diferentes eslabones de esta cadena está dirigida tanto al presidente Santos como a la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Lorena Gutiérrez.
 
¿De dónde salió y porqué de esta figura de Estados Asociados?
 
La propuso el presidente Juan Manuel Santos en la XII Cumbre de la Alianza del Pacífico, el 30 de junio de 2017, y realizada en Cali (Lea: Palabras del Presidente Juan Manuel Santos al instalar la XII Cumbre de la Alianza del Pacífico), pero fue dada a conocer previamente al presidente francés, Emmanuel Macron, en su visita a París, según la prensa internacional.
 
La propuesta fue aprobada en esa cumbre, y reiterada recientemente por Santos en el balance del Sector Comercio, Industria y Turismo. (Lea: Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante el balance del Sector Comercio, Industria y Turismo). Allí se lee:
 
“Decidimos algo que yo creo que es lo conveniente lo propusimos nosotros, mantengamos la exclusividad de los 4 países pero escojamos diferentes tipos de asociaciones con otros países de acuerdo a nuestras propias necesidades y a nuestras propias conveniencias y eso fue lo que se aceptó. Entonces hay diferentes categorías de países que quieren tener una relación con la Alianza del Pacífico los primero cuatro que escogimos en una categoría de asociados que estamos negociando como nos asociamos mejor que son: Canadá, Singapur, Australia y Nueva Zelandia” (Sic).
 
En ese discurso el presidente argumentó –además de la integración–, las ventajas de la industria del turismo y de la necesidad de inversión extranjera, pero no mencionó otros sectores y menos al lácteo y al cárnico.
 
Faltan unos pasos para el ingreso de los nuevos Estados Asociados
 
Actualmente se está llevando a cabo en la ciudad de México DF, y hasta el 13 de julio, la Quinta Ronda de Negociaciones, en la que los países miembros de la Alianza Pacífico –Chile, México, Perú y Colombia–, definirán el ingreso de los países mencionados bajo la figura de Estados Asociados.
 
De acuerdo con un artículo publicado por el diario El Tiempo el lunes pasado (Ver: En 5° ronda, sigue negociándose acceso de asociados a Alianza Pacífico), en esta Ronda se espera concluir al detalle las condiciones de acceso pero agrega que “de acuerdo con fuentes cercanas al proceso, en esta sesión aún no se lograría cerrar la negociación para el acceso definitivo de los asociados. Esto, teniendo en cuenta que faltan varios comités por cerrar”. (subrayado del editor)
 
Lo anterior sugiriere que aún hay espacio para que el Gobierno escuche las voces de los gremios, que se han unido para pedirle que excluya de las negociaciones con tales países, a la cadena láctea así como también al sector cárnico. Sin embargo, todo indica que no hay marcha atrás, pues a juzgar por los discursos del presidente, ya ha definido esa ruta. (Lea: ¡Presidente, le rogamos atienda el clamor del sector lácteo!)
 
El sinsabor de la respuesta de mincomercio
 
La respuesta de la ministra de Comercio, María Lorena Gutiérrez, le imprime incertidumbre y desasosiego en los firmantes de la solicitud realizada al gobierno, especialmente a toda la cadena láctea.
 
La funcionaria dice lo siguiente:
 
En relación con sus preocupaciones por la eventual apertura del mercado colombiano de la carne y la leche frente a Australia y Nueva Zelanda, este Ministerio es consciente de tales sensibilidades y, por tal razón, en las ofertas de negociación seguimos manteniendo esos sectores en la categoría NS (Not Specified]”.
 
¿Qué significa “Not Specified” en este argot de los acuerdos?
 
Que dichos sectores (carne y leche) no tienen ninguna categoría de desgravación, ni ningún cupo, ni tratamiento especial, pero tampoco están excluidos.
 
Palabras más, palabras menos, estos sectores podrán volver a ser los comodines en los acuerdos –la moneda de trueque como señalara en su oportunidad el presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie, respecto a la negociación del TLC con Estados Unidos y la Unión Europea–.
 
Están en un limbo con la gravedad de una indefinición por parte del Gobierno al llevarlo a una mesa de negociaciones de esta envergadura, sin conocer a fondo sus impactos en la economía interna de estos sectores, ni escuchar a los que conocen del potencial de estos Asociados frente a la situación real de los sectores nacionales.
 
La encrucijada del Gobierno
 
Incertidumbre que fue dilucidada en la misma comunicación, en donde la ministra plantea la encrucijada en la que se encuentra el Ejecutivo, cuando afirma que:
 
Sin embargo, es igualmente importante considerar que sectores importantes de la producción nacional, en particular la industria de alimentos, nos han solicitado apertura comercial en los productos mencionados con el fin de obtener abastecimiento de materias primas a precios competitivos, de forma que les permita competir frente al producto terminado importado en el mercado nacional” (subrayado del editor).
 
Si bien la ministra no especifica a qué se refiere con la industria de alimentos, es claro que otras industrias, como la de galletería, chocolatería, panadería, heladerías, postres, etc., tienen como insumo productos lácteos como la leche y sus derivados, que bien podrían adquirir en el mercado nacional.
 
La balanza está, entonces, entre los productos lácteos y los de la ganadería nacional, es decir los producidos por 500 mil ganaderos y transformados por la industria nacional, o la apertura comercial en los productos mencionados, con el fin de que esas industrias de alimentos obtengan el abastecimiento de materias primas, según la ministra, a precios competitivos.
 
8 años perdidos
 
Entendemos la importancia de la admisibilidad sanitaria para los productos agropecuarios, y por tanto, nos hemos fijado la prioridad de lograr en esta negociación un capitulo MSF que establezca claros procedimientos que permitan agilizar el trámite de los requisitos sanitarios de estos mercados”, afirma Gutiérrez en su comunicación.
 
El problema es que después de 8 años de gobierno Santos estos sectores no tienen admisibilidad con los países con cuales se han firmado TLC, valga decir, Estados Unidos o la Unión Europea, que demandan productos con valor agregado. Hoy Colombia exporta a economías con las que no se tienen TLC.
 
Además, señala el Gobierno, que estas negociaciones pueden traer oportunidades comerciales para exportaciones de caucho, fungicidas, café y sus preparaciones, cueros, confecciones de punto, pañales y cápsulas de gelatina, entre otros productos. Oportunidades que surgen de los estudios realizados por Bancoldex y Procolombia, según se afirma la comunicación.
 
En lo que respecta a la industria del cuero nacional, los datos indican que ésta no tiene capacidad de exportar –ni materia prima ni producto terminado–. Basta observar cómo Brasil está incursionando en los últimos años ­–a grandes pasos– en el mercado colombiano con productos de marroquinería. Los otros productos nada tienen que ver con la leche y la carne.
 
Después del ojo afuera…
 
Sólo después de agitar el debate en los medios de comunicación por parte de los sectores de la carne y la leche, el gobierno señala que:
 
“...seguirá adelantando las consultas con los gremios y empresas vinculadas con la producción y consumo de carne y leche, tratando de encontrar alternativas de negociación que tenga en cuenta las sensibilidades de nuestros productores y las necesidades de abastecimiento de la industria (de alimentos) y que permitan alcanzar un acuerdo con los Candidatos a Estados Asociados de la Alianza Pacifico”.
 
Es entendible que el Gobierno mire los extremos de la balanza, pero el problema es que ya está sentado en una mesa de negociaciones sin explorar qué es lo mejor para el país. Parece olvidar que a la final son los sectores lácteo y cárnico, los que no solo generan miles de empleos sino que dan respuesta a los problemas del campo y a la inclusión social.
 
No es tampoco clara la aplicación de la premisa que sentara el presidente Santos cuando señala que serían “… asociaciones con otros países de acuerdo a nuestras propias necesidades y a nuestras propias conveniencias y eso fue lo que se aceptó”.
 
Queda claro que con una mala decisión el que perdería es el país.