Investigación encontró que tres fincas ganaderas superan la flora del Piedemonte de la Orinoquia

Por: 
CONtexto Ganadero
04 de Enero 2018
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Ejemplar de tibar Escallonia paniculata. Finca El Alfiberal. Belén (Boyacá). Foto: Mateo Hernández Schmidt.
Una exploración de la flora realizada por investigadores de los recursos naturales a tres fincas ganaderas de los municipios de Encino en Santander y Belén en Boyacá, permitió conocer que la flora encontrada en solo estos predios, supera a la de todo el piedemonte de la Orinoquia colombiana.
 
En el marco del proyecto “Ganadería Colombiana Sostenible” (GEF- Banco Mundial, FEDEGAN-FNG, CIPAV, TNC, Fondo Acción) en 2013 investigadores de CIPAV apoyados por profesionales de FEDEGAN-FNG y productores ganaderos liderados por FABEGAN, iniciaron una exploración detallada de la flora que crece en las fincas ganaderas El Naranjo y El Recuerdo en el municipio de Encino en Santander y El Alfiberal en Belén (Boyacá). (Lea: Así avanza el proyecto de Ganadería Colombiana Sostenible)
 
Los resultados preliminares de estos muestreos de flora resultaron muy interesantes. En las tres fincas ganaderas exploradas se encontró un total de 459 especies de plantas vasculares, un número sorprendente, que supera levemente la riqueza vegetal registrada en las tierras húmedas del Piedemonte Orinocense (457 especies).
 
Según Enrique Murgueitio, Zoraida Calle, Adriana María Giraldo, Walter Galindo S, investigadores de CIPAV y Mateo Hernández Schmidt, consultor ambiental, los potreros de estas fincas están dominados por pastos muy conocidos, que aportan un gran beneficio a los recursos naturales y al ambiente. (Lea: Carta Fedegán 141)
 
Relataron que las diversas variedades encontradas fueron: el kikuyo Pennisetum clandestinum, falsa poa Holcus lanatus, oloroso Anthoxanthum odoratum  y gordura Melinis minutiflora.
 
También abundan hierbas con atractivas flores, como los carretones o tréboles Trifolium spp., el diente de león Taraxacum officinale, el guargüerón o digital Digitalis purpurea y muchas otras. (Lea: Estas son las propiedades nutritivas del trébol para el ganado)
 
Señalaron que las cercas vivas de los linderos de las propiedades, la vegetación de matorrales en los bordes de los caminos y el bosque protector a lo largo de las quebradas, tienen una variedad amplia de plantas: cucharo, encenillos, laurel de cera, tunos, angelitos, chilcas, cordoncillos, ahuyamo, garrocho, tobo o tíbar, chusque, aguacos o palmas bobas.
 
De acuerdo con los investigadores, dichas plantas se reproducen en abundancia y forman matorrales espontáneos en sitios donde el ganado no tiene fácil acceso (por ejemplo en barrancos) y en los que los habitantes del campo les permiten crecer, sin cortarlas con el machete o eliminarlas con herbicidas.
 
Añadieron que estas cercas vivas naturales protegen los suelos de los derrumbes, deslizamientos de tierra y la erosión.
 
Además puntualizaron que son los mejores refugios y sitios de alimentación para los pájaros, las mariposas, los insectos benéficos como predadores y parasitoides de insectos plaga y para muchos otros animales silvestres.