5 propiedades alimenticias de las dietas para ganado bovino de engorda

26 de Diciembre 2018
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Por Yeliz Roa
 
Las dietas para ganado bovino de engorda se basan en el uso masivo de alimentos concentrados que se integran en las diferentes etapas del ciclo productivo y con diferentes propósitos. Como todo rumiante, los bovinos son animales forrajeros por naturaleza, esto quiere decir que las posturas o forrajes son alimentos con los que cubren todas sus necesidades.
 
La rumia es el proceso por el cual los contenidos del rumen son completamente mezclados y adónde las partículas más grandes y menos digeridas son re-dirigidas hacia arriba, regurgitadas, masticadas y tragadas nuevamente.
 
Este proceso se repite una y otra vez hasta que las partículas alcanzan un tamaño lo suficientemente pequeño y un área de superficie relativamente grande que permite a las bacterias y protozoarios del rumen digerirlas más eficientemente. Llegado el momento las partículas de alimento abandonan el retículo-rumen y entran al omaso en su ruta hacia el estómago verdadero, el abomaso.
 
Además de fraccionar el forraje en partículas más pequeñas, la masticación estimula la producción de saliva rica en bicarbonato. La saliva es esencial para neutralizar la acidez que resulta de los ácidos grasos volátiles producidos de forma continua por los microbios del rumen. (Blog: Tipos de alimento para el ganado vacuno)
 
Los carbohidratos estructurales suministran el estímulo físico para el inicio de la rumia y juegan por lotanto un papel importante en el mantenimiento de la integridad y funcionamiento del rumen.
 
Las partículas de forraje están recubiertas por una cutícula en toda su superficie con excepción de los extremos adónde fueron cortadas. En el campo está cutícula protege a las hojas y los tallos de las pérdidas excesivas de humedad y de la entrada de diversos agentes infecciosos. Las superficies recubiertas con la cutícula son maceradas durante la rumia, lo que permite a los microbios del rumen colonizar el contenido digestible de las células vegetales.
 
Sin embargo cuando el tamaño de partícula de la dieta es demasiado pequeño, la capacidad de rumiar se altera, lo que disminuye la capacidad de neutralizar la acidez y la motilidad del rumen. Esto puede resultar en problemas metabólicos asociados.
 
En dietas basadas en forrajes la energía tiende a ser diluida. En consecuencia las dietas han cambiado de aquellas basadas en forrajes en el pasado a las del presente con una mayor densidad energética. La ingesta adecuada de nutrientes ha sido posible gracias al picado del forraje y la inclusión de concentrados y subproductos.
 
Como resultado de estos cambios los nutricionistas han debido recurrir al uso de aditivos para estabilizar las condiciones del rumen. El bicarbonato de sodio, el óxido de magnesio, y el sesquicarbonató de sodio se han usado solos o en combinación para amortiguar el pH ruminal, cuando se suministran a las vacas lecheras dietas con una alta relación grano- concentrado.
 

5 Procesos y alimentos dentro de las dietas para ganado bovino de engorda

1. Consumo de fibra recomendado

Las vacas consumen una cantidad máxima de NDF cercana al 1.2% del peso corporal, lo cual ha sido denominado efecto de llenado y es regulado por la distensión del rumen. Una vaca de 1,350 libras de peso consumirá entonces 16 libras de NDF o aproximadamente 50 libras de materia seca de una dieta que contiene 32% de NDF.
 
El consumo de forrajes maduros de alta concentración en fibra es limitado cuando se lo compara con forrajes ofrecidos en estado vegetativo temprano. La disminución en el tamaño de la partícula de forraje puede modificar esta regla hasta cierto punto, ya que permite una salida más rápida del alimento del rumen y el reinicio más rápido del consumo.
 
Cuando el tamaño de partícula del forraje o la ración total es muy pequeño se debería usar un mínimo de consumo de NDF mayor al 0.85% del peso vivo. Cuando disminuye el NDF de la dieta, es necesario aumentar la cantidad de NDF del forraje y suministrar más carbohidratos no fibrosos si se quiere aumentar la producción de leche.
 
El desafío con vacas lecheras de alta producción es el compromiso entre la necesidad de dietas ricas en energía.  Acá tienes una composición porcentual de la dieta basal y alimento balanceado elaborado con materias primas locales.

Dieta básica:

  • Pastoreo
  • Bagazo de caña molida melaza
  • Mezcla mineral completa

Estrategia de suplementación:

  • Residuo de tomate (húmedo)
  • Impureza de sorgo
  • Urea
  • Minerales
  • Legumbre de samán molido
 
Los forrajes son las partes vegetativas de las gramíneas o de las leguminosas que contienen una alta proporción de fibra más de 30% de fibra neutro. Los forrajes son requeridos en la dieta en una forma física grosera, partículas de más de uno o dos mm de longitud. (Lea: 7 dietas para suplementar ganado durante el verano según la región)
 
Los forrajes pueden ser pastoreados directamente, o cosechados y preservados como ensilaje o heno. Según la etapa de lactancia, deben estar formando parte de casi un 100%, en vacas no-lactantes a no menos de un 30% en vacas en la primera parte de lactancia de la materia seca en la ración. Las características generales de los forrajes son las siguientes:
 
  • Volumen: se encuentra limitado por lo que puede comer la vaca. La ingestión de energía y la producción de leche pueden estar limitadas si hay demasiado forraje en la ración. Sin embargo, los alimentos voluminosos son esenciales para estimular la rumia y mantener la salud de la vaca.
  • Alta fibra y baja energía: los forrajes pueden contener de 30 hasta 90% de fibra (fibra neutra detergente). En general, cuanto más alto es el contenido de fibra, más bajo es el contenido de energía del forraje.
  • Contenido de proteína variable: según la madurez, las leguminosas pueden tener 15 a 23% de proteína cruda, las gramíneas contienen 8 a 18% proteína cruda (según el nivel de fertilización con nitrógeno) y los residuos de cosechas pueden tener solo 3 a 4% de proteína cruda.
Desde un punto de vista nutricional, los forrajes pueden variar desde ser alimentos muy buenos, pasto joven y suculento, leguminosas en su etapa vegetativa a muy pobres, pajas y ramoneos. Gramíneas y leguminosas forrajes de alta calidad pueden constituir dos tercera partes de la materia seca en la ración de vacas, forrajes de buena calidad, proveen mucho de la proteína y energía necesarias para la producción de leche.
 

2. Residuos de cosechas y subproductos agroindustriales de baja calidad nutritiva

Los residuos son las partes de las plantas que se quedan en el campo después de cosechar el cultivo principal, por ejemplo panca de maíz, paja de cereales, bagazo de caña de azúcar, heno de maní. Los residuos pueden ser pastoreados, procesados como un alimento seco, o convertidos a ensilaje. Algunas características de estos residuos:
  • Son un alimento barato y voluminoso.
  • Son altos en fibra indigestible debido a su contenido alto de lignina.
  • Son bajos en proteína cruda.
  • Requieren suplementación adecuada especialmente con proteína y minerales
  • Deben picarse durante su cosecha o antes de ser suministrados.
  • Pueden ser incluidos en las raciones de vacas no- lactantes que tienen demandas menores de energía.
 
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