El manejo del destete e inicio de la recría

25 de Junio 2019
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El presente trabajo se escribió con la colaboración del Dr Nahuel Spalding, asesor nutricionista especializado en bovinos para carne.

 

2° parte de 2

 

Inicio de la recría

 

Podemos definir de manera arbitraria a la recría como la etapa que va desde el destete del ternero hasta la monta en el caso de las vaquillas, o hasta la etapa de terminación o engrasamiento en los novillos y hembras de engorde.

 

De acuerdo al objetivo buscado y a la edad del destete que se haya realizado los requerimientos diferirán sustancialmente.

 

Si buscamos por ejemplo una vaquilla de reposición y pretendemos que llegue al peso de entore con el 65 % del promedio de una vaca adulta, apuntaremos según raza y peso metabólico a lograr 300 a 350 kg de peso.

 

Este peso puede lograrse a los 18 o 27 meses, según el esquema de trabajo y fundamentalmente calidad y cantidad de alimentación disponible.

 

La etapa proteica

 

Algunos nutricionistas llaman a este período Etapa Proteica, y pensamos que tiene mucho sentido el nombre ya que en la recría, particularmente durante el primer año de vida se juega el desarrollo futuro de un vientre, y es la proteína la mayor limitante para un animal joven.

 

Planificar

 

Lo primero es establecer Protocolos de manejo de acuerdo al objetivo. Deben ser realistas, con números bien hechos que arrojen un adecuado costo-beneficio.

 

Pongamos un ejemplo: tenemos una ternera destetada a los 6 meses de edad que pesa 170 kg. Nuestro objetivo puede ser llegar con ella a una primera monta con 18 a 20 meses de edad, pesando 320 kg.

 

Es decir necesitamos que gane 150 kg en 12 meses aproximadamente, o 400 gr/día. Ahora bien esa ganancia no será igual en todo el período, si por ejemplo pasamos la estación seca, pretenderemos mayor ganancia de peso compensatorio una vez retornen las lluvias.

 

La restricción alimentaria no debería ser nunca mayor a un 15% de la ganancia diaria potencial, y evitar en lo posible que sea proteica, para no comprometer el desarrollo.

 

 

Podemos iniciar con pequeñas ganancias diarias, por ejemplo 200 a 300 gr/día los primeros meses, pero evitando perder peso.

 

El desarrollo óseo y muscular inicial –sin engrasamiento!- permite que más tarde se alcance el objetivo deseado.

 

Los protocolos deben controlarse con pesadas periódicas, idealmente cada dos o tres meses. Pesar mensualmente es complejo y sujeto a errores por mal cálculo de desbaste, operadores, etc. Es mejor pocas pesadas, pero bien hechas para saber donde se está parado.

 

 

El gráfico resume algunos conceptos: se puede restringir en energía, pero muy poco en proteína, y nada en sanidad.

 

Las pérdidas provocadas por parasitosis, por ejemplo, no se recuperan nunca, y el daño hecho en el aparato digestivo de los rumiantes puede condicionarlos por el resto de sus vidas.

 

Ejemplo de protocolos

 

A continuación se transcribe un cuadro de ejemplo de un protocolo utilizado en el subtrópico argentino, donde el invierno se corresponde con bajas temperaturas, días cortos y estación seca.

 

Nótese que durante el invierno (diferido) las vaquillonas solo comen pasto seco diferido, de muy bajo contenido proteico (3 a 4 % PB).

 

Para no encarecer el proceso, se buscan ganancias diarias bajas (200 a 300 gr), pero se suplementa con unos 700 gr de ración que tienen expeller de girasol, urea y maíz.

 

Desde luego es un ejemplo que no puede extrapolarse, pero si la metodología de ir corrigiendo lo que falta en la alimentación básica al menor costo posible.

 

Corrales de recría

 

Antes que recibamos un rosario de recriminaciones por el precio de los suplementos en Colombia, quisiéramos hacer las siguientes reflexiones.

 

Cuando recriamos una vaquilla para madre estamos apostando por un vientre que estará 6, 7 o más años en ´producción, y es central comprender que será nuestra máquina de hacer terneros.

 

La eficiencia de conversión a edad temprana es la más eficiente, con poco se puede hacer mucho, y aún perdiendo dinero por kg ganado –si se planifica bien– el impacto en toda la vida de ese animal será central.

 

Nosotros usamos muchas veces corrales, o lotes de recría, donde de acuerdo a la escala, complejidad y disponibilidad de personal o maquinaria se alimenta a las terneras durante la estación crítica (invierno aquí, estación seca en el trópico), por ejemplo, con silo autoconsumo de maíz o sorgo, y se le suministra un complemento proteico adecuado (Pellet de soya, girasol, algodón, etc). De modo simple y costos razonables se logra el arranque deseado, y luego a campo se continúa con el proceso.

 

Con muy pocas hectáreas dedicadas a maíz o soya, se recría una gran cantidad de terneros, pudiendo manejar de 500 a 1.000 cabezas con una sola persona.

 

Tips

  • La recría es la etapa más importante y eficiente en conversión
  • Define el futuro de un vientre
  • Nunca restringir más del 15 % del peso vivo esperado, sobre todo asegurar proteína
  • Protocolos: planificar, medir, evaluar.