Bancarizar el campo

Por: 
Indalecio Dangond B
05 de Diciembre 2018
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Tomen nota de estos datos. El año pasado, el sector avícola produjo alrededor de 1,5 millones de toneladas de carne de pollo y 13 mil 827 millones de huevos, lo que demandó una inversión de unos $17 billones. Por su parte, el sector ganadero invirtió unos $13,7 billones para producir 7.000 millones de litros de leche y 915 mil toneladas de carne.
En el sector agrícola, las inversiones en siembras de arroz, maíz, papa y yuca, para citar algunos ejemplos, superaron los $5,3 billones y para mantener la productividad de los cultivos de café, palma y cacao, hubo que realizar inversiones superiores a los $4,1 billones. Es decir, el año pasado en nueve subsectores de la producción agropecuaria se invirtieron alrededor de $40 billones. Si sumamos las inversiones de los otros subsectores agrícola, pecuario y forestal, más las realizadas en los procesos de transformación de materias primas y comercialización de alimentos, la cifra puede alcanzar los $80 billones al año.
 
Si el sistema financiero del país solo está financiando el 15,7 % de estas inversiones, ¿quiénes están financiando el 84,3 % restante? Podríamos decir que una parte importante de estas inversiones se costean con recursos propios y el resto se financia a través de los distribuidores de agroinsumos, la agroindustria y algunos gremios de la producción agropecuaria. Según testimonios de varios agricultores, la tasa de interés promedio que les cobran es del 36% efectivo anual y la garantía es la prenda sobre el cultivo. 
 
Aquí viene la otra pregunta. Si Finagro ofrece una tasa de interés promedio del 11,42 % efectivo anual y respalda el crédito hasta en un 80 % a través del Fondo Agropecuario de Garantías, ¿por qué los productores prefieren financiar sus necesidades de capital de trabajo e inversiones a un mayor costo financiero con los distribuidores de insumos y no con la banca? Yo diría que por tres razones fundamentales:
 
I) El 54 % de los predios de esos productores no tienen sus títulos legalizados y por lo tanto no son sujetos de crédito.
II) El 80 % de esos productores están reportados en las bases de datos de Datacredito por cuenta de las compañías de telefonía celular.
III) El 90 % de ellos no cuenta con información técnica, financiera y comercial de sus proyectos productivos, lo cual les dificulta proyectar el flujo de caja y la rentabilidad de sus agronegocios.
 
¿Qué hacer para bancarizar a estos productores y bajarle el costo financiero? En primer lugar, expedir una norma que exonere a los productores (por una sola vez) del pago del predial, los costos notariales y de registro para que puedan legalizar sus títulos. En segundo lugar, tramitar otra norma que excluya a los productores del campo de las centrales de riesgos, si la deuda no es con el sector financiero. El tercer paso es implementar un sistema de información que le permita al sector financiero obtener información ágil y veraz sobre los agronegocios de cada subsector para poder medir la rentabilidad y el riesgo de cada solicitud de crédito. Y, por último, fomentar el crédito para cadenas productivas. 
 
*Consultor en crédito de fomento agroindustrial
Publicado en El Heraldo diciembre 1 de 2018