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Se acabaron las excusas para exportar leche

Por Oscar Cubillos Pedraza - 29 de Julio 2021

En gran parte de las películas de acción aparece la frase ¡Ahora o nunca! Como forma de expresión para salir de una situación crítica. Si bien no hablaremos de cine, para la exportación de lácteos podemos apelar a la misma expresión.

En gran parte de las películas de acción aparece la frase ¡Ahora o nunca! Como forma de expresión para salir de una situación crítica. Si bien no hablaremos de cine, para la exportación de lácteos podemos apelar a la misma expresión.

Típicamente, y por lo menos en las últimas dos décadas que hacen referencia a mi memoria en el sector lechero colombiano, he escuchado mil y una razón de por qué la industria láctea no tiene dinámica exportadora.

Tales razones se quedaban sin fundamento en años como 2008 o 2009 cuando se tenían una muy buena factura a Venezuela, para entonces boyante y con divisas para comprar alimentos. Claro, cerró Venezuela, país con el que se nos facilitaba el transporte y logística, y como consecuencia a la industria láctea se le olvidó exportar, de nuevo.

Pero vendrían condiciones muy favorables en el entorno internacional durante 2013 y parte de 2014, con un precio internacional de la leche en polvo entera que sobrepasaba los USD 5 mil por tonelada. Lamentablemente fue otra oportunidad perdida pues en 2023 se exportaron 7400 toneladas de leche y derivados, menos de la mitad de lo registrado en 2009, y en 2014 apenas serían 2900 toneladas.

El argumento de la industria lechera de entonces, de “por qué no se pudo” se centraba en que, a pesar de los buenos precios internacionales, la tasa de cambio nuestra no fomentaba la exportación. Para entonces la tasa de cambio se mantenía alrededor de los $2000 por dólar.

Pero desde mediados de 2015 hasta finales de 2019 nuestra tasa de cambio mantuvo una tendencia al alza entre los $3000 y $3400 por dólar, sin embargo, el promedio anual de exportación entre 2015 y 2019 apenas fue de 4148 toneladas anuales. La razón de la industria de no ser tan prolijos en esta materia fue la de que los precios internacionales no eran tan atractivos.

Claro, un argumento transversal para no lograrlo siempre fue, cómo lo seguirá siendo, el que al productor primario se le paga un precio muy alto por litro de leche y que tal situación afecta su competitividad para exportar. Situación que no es cierta, y que ya he detallado en otros escritos.

Pero centrándonos en el hoy, tenemos unos precios internacionales que han mantenido una tendencia general al alza desde mayo de 2020, y que en el caso de la leche en polvo entera ya rasguñan los USD 4 mil por tonelada. En el caso de la tasa de cambio, también muestra una tendencia al alza, pero ya desde hace varios meses se consolidó por encima de los $3750 por dólar. En otras palabras, la industria lechera no tiene excusa para no exportar.

Y ante esas buenas condiciones favorables de entorno ya un par de industrias lecheras no defraudan. El registro de exportaciones a mayo de 2021 indica el envío al exterior de 2995 toneladas, que, si bien no es la mejor cifra, por lo menos sí muestra un crecimiento de 130 % frente al mismo periodo de 2020. Claro, falta mucho trabajo aún para lograr cifras medianamente similares a las de 2008 o 2009, pero con los destinos que se están logrando se demuestra que sí se puede y que el esfuerzo puede ser sostenido. La culpa no es de la vaca ni del productor. Todos los eslabones deben hacer la tarea.

@ojcubillosp