El “crudo” relato de una víctima de los derrames en Putumayo

Por: 
Julián Pérez Mujica
16 de Junio 2015
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Luis Manuel Borja ha sufrido las consecuencias de los 3 ataques de las Farc en esta región. Foto: Cortesía.
Luis Manuel Borja* tiene la voz quebrada, a sus 83 años tuvo que ver como las Farc derramaban crudo por tercera vez en su predio, afectando con su accionar a sus animales, la vegetación y la única forma que tiene para sobrevivir.
 
“Mi finca quedó vuelta nada”, atina a decirme cuando logro ubicarlo y le explico que quiero hablar con él sobre el atentado que perpetraron las Farc el pasado lunes 8 de junio, día en el que el frente 48, liderado por alias ‘Robledo’, obligó a derramar el crudo de 23 carrotanques en varios predios ubicados en la zona rural de Puerto Asís. (Lea: Los ganaderos también sufren con el crimen ambiental del Putumayo)
 
Las palabras no salen de su boca con facilidad, pareciera que en cualquier momento puede empezar a llorar y, adicionalmente, también genera una sensación de ternura de esa tan típica de los abuelos que sumada a ese dolor que uno sabe le invade, despierta la indignación de quien escribe esta historia en contra de quienes por tantos años han sembrado el terror y que ahora, no conformes con ello, dañan incluso el medio ambiente.
 
Borja, pequeño productor ganadero, me cuenta que en la madrugada de ese lunes vio a “unos señores ahí, con los camiones y vaciando todo ese crudo en mi predio. Ya con esta es la tercera que me contaminan la finca” y como anticipando mi siguiente pregunta me detalla: “en la primera fueron 6 carrotanques, en la segunda 14 y en esta tecera un total de 23 mulas”. 
 
Don Luis Manuel tiene su finca ubicada en la vereda la Cabaña, lugar que colinda con la carmelita y al que ha estado vinculada siempre su familia, que además ha jugado un papel preponderante en su desarrollo. (Lea: Derrames de crudo generan fuerte impacto en la ganadería)
 
Este pequeño ganadero llegó a Putumayo hace más de 41 años, proveniente de Sevilla, Valle, de donde en su momento tuvo que salir desplazado por la ola de violencia que se vivía por aquel entonces en la región.
 
En predios vecinos murió toda la producción de peces. Fotos: Cortesía.
 
“Llegué acá (a Putumayo) a un predio baldío a hacer finca y mire como son las cosas, después de viejo me toca de nuevo ser víctima de otra fatalidad”, apunta y me insiste: “se repite la historia, ahora ya de viejo”.
 
El señor Borja me habla con la tristeza de quien lo ha perdido todo, como consciente de que el daño es de tal magnitud que difícilmente tendrá la oportunidad de recuperar lo que las Farc le robaron al obligar a derramar esos 200 mil galones de crudo en la región. (Lea: Un millón 300 mil litros de leche diarios se perderían tras atentado)
 
Sin prisa, respirando profundamente, incluso conteniendo una lágrima que se presiente, me relata que en su finca había mucho pasto, gran cantidad de vegetación, matas de caña y una que otra vaca.
 
“Tenemos una que otra vaca lechera, que de hecho es lo que más me gusta. A mi nunca me interesó la coca, ni siquiera cuando todo el mundo estuvo dedicado a eso, yo siempre he estado apegado al ganadito”, aclara.
 
Le pregunto que cuando me dice “tenemos” a quién se refiere y él con un dejo de emoción se apura a decirme que “lo que pasa es que esa finca no es solamente mia, también es de mi esposa e hijos, porque si no, yo ya la hubiera vendido, es un predio que está muy bien situado, la carretera pasa por toda la mitad, es una tierra muy buena, pero claro este tipo de cosas lo dejan a uno aburrido”. (Lea: 200 mil galones de crudo fueron derramados por presión de Farc)
 
Pero podría tratar de venderla e igual buscar otro destino, le planteo, y él me revira de inmediato y me dice que no lo haría pues le debe una plata al banco y que ese hecho le impide contemplar la posibilidad de ofrecerlo.
 
Las carreteras y lugares aledaños todavía se encuentran totalmente teñidas de negro. Fotos: Cortesía.
 
Don Luis Manuel tiene 83 años, “está viejo” según me ha recordado durante nuestra charla, pero no por ello deja de buscar lo mejor para los suyos, incluso se toma la licencia de imaginar y tal vez por eso se anima a decirme que si pudiera venderla “la verdad no sabría qué hacer. Si acá en Putumayo está malo, en otras partes está mucho peor, pero es que esto es muy duro. De verdad al paso que va la finca… Es que estamos muy de malas”, me expresa, como queriendo atribuir a un designio de la providencia el que por 3 veces su predio se haya visto afectado por el accionar de las Farc.
 
Me dice que no solo él se vio afectado, que a un vecino se le murieron todas las cachamas que tenía, también otras especies que se llenaron de petróleo, que la carretera es una sola mancha negra y que 8 nacimientos están totalmente llenos de crudo. (Lea: Petroleras se han acostumbrado a inaceptables atentados guerrilleros)
 
Por último, quiero preguntarle sobre el proceso de paz, quisiera conocer la opinión de un hombre que como él ha sido testigo de los 50 años que llevan operando las Farc, pero al final no me animo. Opto por agradecer su tiempo y desearle que le vaya bien, creo que al final terminé compartiendo su tristeza, con demasiadas preguntas sobre lo que lleva a alguien a cometer actos de este tipo, pero por sobre todo esperando que él y su familia encuentran, por tercera vez, la manera de salir adelante.
 
*Nombre cambiado por solictud del entrevistado.