La lista de pastos tolerantes a los diferentes tipos de suelos

Por: 
Mayra Pallarez
16 de Mayo 2016
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Mientras más se adapte la planta al medio en el cual se va a utilizar, más fácil y económico será su manejo. Foto: Contexto Ganadero.
Las propiedades físicas y químicas de los suelos, en especial su fertilidad, afectan el crecimiento, la calidad y persistencia de los pastos. El relieve, la altitud, retención del agua y drenaje determinan la especie de pasturas y forraje más apropiado para el terreno.
 
Mientras más se adapte la planta al medio en el cual se va a utilizar, más fácil y económico será su manejo. Al momento de establecer las especies forrajeras, es necesario tener en cuenta las diferentes condiciones del suelo como por ejemplo riego, grado de acidez, textura, humedad y fertilidad.
 
Wilson Barragán, investigador de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, del Centro de Turipaná, en Montería, Córdoba, expuso que el pasto a sembrar no se elige exclusivamente por el grado de proteína que contiene el suelo.
 
Barragán dijo que al ganadero en Colombia aún le falta conocer más del tema y que desde Corpoica se ha trabajado para guiar al productor que suele elegir el pasto a sembrar por el que esté más de “moda”, equivocación que representa pérdidas económicas al tener reses improductivas.
 
Existen un sinnúmero de pastos que se adaptan o son más tolerables a determinados suelos. A continuación les presentamos cuales son las especies que responden mejor de acuerdo a las condiciones de la tierra. (Lea: 10 pastos ideales para el ganado del trópico alto)
 
Sequía
 
Mario Noreña, experto en pastos y forrajes y docente en el área de manejo de praderas en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, explicó que dentro de las cualidades morfológicas de las plantas que tienen resistencia a la sequía, está el sistema radicular que desarrollan.
 
Indicó que por lo general este sistema es más ramificado y profundo, y aunque en las gramíneas es normal encontrar que la morfología de la raíz tenga esta particularidad, no es tan pivotante como en las leguminosas o en otras especies.
 
“Entre más amplias son las raíces más pueden explorar sitios profundos. Podemos encontrar unas especies que tienen unas habilidades más notables a la condición de sequía. Entre ellas podemos encontrar el Carimagua, el Colosuana, las braquiarias brizanthas entre ellas el Toledo y la Libertad, Decumbens y la Estrella africana”, señaló.
 
Suelos inundables
 
El docente de la Universidad Nacional recalcó que los pastos desarrollan estructuras para poder adaptarse a determinadas condiciones. En el caso de las especies que toleran inundaciones es común encontrar que estas tengan el tallo hueco que es por donde pasa el oxígeno. (Lea: Entre más variedad de pastos consuma el ganado mayor es su productividad)
 
Mencionó que los tipos de forrajes que tienen estas características son el Pará (Braquiaria mutica), el Braquipará (Braquiaria arrecta), el Urare, la Humidícula, el Panameña y el Alemán.
 
Las anteriores son algunas de las especies más populares para este tipos de suelos, aunque no son las únicas. Expertos recomiendan que se utilicen variedades nativas para ese tipo de propósitos ya que ningún pasto se adapta mejor a un suelo, que aquel que ya ha realizado ese proceso por años.
 
Suelos ácidos
 
Según Noreña, Colombia tiene más de un 80 % de suelos ácidos, pero eso no implica que en todos haya presencia de aluminio. Anotó que cuando en el terreno existe este elemento probablemente el pH sea bajo.
 
Entre las braquiarias que mejor se adaptan a los suelos ácidos podemos incluir la Decumbens, la Humidícola, el Carimagua y el Braquipará. Las brizanthas en término medio pueden tolerar cierta condición, como por ejemplo el Alemán”, sostuvo. (Lea: Oxigenar el suelo mejora la calidad del pasto que se da al ganado)
 
Enfatizó que en el caso de las especies Decumbens y en el Carimagua se ha desmostrado que pueden tolerar más de 70% de saturación de aluminio, lo que indica que a pesar de que el suelo tenga un pH bajo estos pastos no se ven afectados y crecen de manera normal.
 
Otros forrajes que se pueden mencionar son la Libertad, el Llanero, Micay, Kudzu, Stylosantes capitata y Centrocena Vichada.
 
Suelos moderadamente ácidos
 
El experto mencionó que los pastos Pangola, el Estrella, el Imperial, el Puntero, el Calopo ya toleran una condición media de acidez, e incluso su mejor respuesta productiva se va a encontrar en los valles interandinos, regiones de más alta fertilidad del país.
 
Agregó que las braquiarias que toleran un gran porcentaje de acidez requieren suelos de baja fertilidad, lo que significa que aun cuando en el suelo haya una baja oferta de nutrientes, en especial calcio, magnesio, potasio y fosforo, pueden crecer sin ningún inconveniente.
 
Suelos cercanos a la neutralidad
 
De acuerdo con Noreña, en este tipo de suelos se pueden utilizar especies como el Angletón, Pangola, Climacuna, Colosuana, y dentro del grupo guinea, la cultivar común, cultivar tanzania, cultivar mombaza.
 
“En los suelos que se acercan a la neutralidad se desarrollan muy bien las guineas o indias. Estos cultivares en especial, se han creado para una producción potencial de biomasa y esta es una de sus principales ventajas”, advirtió. (Lea: Los 5 mejores pastos para el ganado en el trópico bajo)
 
Leonardo De las Salas, coordinador en Córdoba de la Unidad Regional de Desarrollo Ganadero, URDG, del Fondo Nacional del Ganado, FNG, señaló que existe una gran variedad de pasturas, pero puede asegurar que el “rey de los pastos” en el trópico bajo es el Angletón.
 
“Se pueden aprovechar muchas brachiarias y unas nativas, lo importante es conocer el tipo de suelo que se tiene”, recomendó el profesional del Fondo.
 
En ese sentido, el estudio de bromatología, la fertilización del suelo, la siembra de semillas y el consumo en el momento preciso del pasto, ayudarán a que el ganado ingiera un alimento de alta calidad.
 
Se recomienda practicar análisis bromatológicos frecuentes a los pastos para identificar carencias nutricionales y aplicar los correctivos que sean necesarios para mejorarlos de tal manera que los animales al consumirlas expresen plenamente su potencial productivo y reproductivo