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Foto: AFP.

agricultura

Los suelos empiezan a sufrir las consecuencias de la “ola de calor”

por: - 31 de Diciembre 1969

Varios municipios de las zonas Andina y Caribe fueron declarados bajo alertas rojas y naranjas por los incendios forestales, que arrasan con bosques, cultivos y pastos. IGAC había prendido las alarmas sobre este nefasto panorama.

Varios municipios de las zonas Andina y Caribe fueron declarados bajo alertas rojas y naranjas por los incendios forestales, que arrasan con bosques, cultivos y pastos. IGAC había prendido las alarmas sobre este nefasto panorama.  

En meses pasados, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, advirtió que el 28 % del territorio nacional sufriría en “carne viva” los duros estragos de los fenómenos climáticos en el país; esto debido al uso inadecuado que sus habitantes se le han dado a sus suelos.

Según el IGAC, 32,7 millones de hectáreas que abarcan principalmente las regiones Caribe, Andina, la Altillanura y el Valle del río Cauca, eran las más susceptibles a sufrir por la “ola de calor” provocada por el actual Fenómeno de El Niño. (Lea: Analice el suelo de su finca a un precio cómodo y sin complicaciones)

El estudio de conflictos de uso del suelo del IGAC indicó que los departamentos más afectados  por la época de verano serían Sucre, Atlántico, Magdalena, Cesar, Córdoba, Santander, Bolívar, Tolima, Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Huila y Risaralda.

Ahora la advertencia se convirtió en una realidad. Así lo indica el último informe entregado por el Instituto Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, que declaró alertas rojas y naranjas por incendios en las coberturas vegetales en varios municipios de las regiones Caribe y Andina, al igual que algunos deslizamientos en la Amazonía y en las regiones Pacífica y Andina.

La región más crítica por los incendios forestales es la Andina, zona del país en donde el Ideam declaró en alerta roja, es decir amenaza alta de que se queme la cobertura vegetal de los bosques, cultivos y pastos, en 7 departamentos: Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Huila, Nariño, Tolima y Valle del Cauca.   Entre tanto, bajo la categoría de altera naranja (amenaza moderada de incendios) están varios municipios de los departamentos de Cundinamarca, Huila, Nariño y Valle del Cauca, como Arbeláez, Cucunubá, Pasca, Quipile, Tabio, Tenjo, Venecia, Villeta, Teruel, Yaguará, Imués, Bugalagrande, La Cumbre y Zarzal. (Lea: Culmina estudio d​e suelos en los páramos colombianos)

En la región Caribe, el Ideam le puso el sello de alerta roja o amenaza alta por incendios forestales en zonas de bosques, cultivos y pastos en La Guajira, específicamente en los municipios de Albania, Barrancas, Hato Nuevo, Riohacha y Uribia. 

Con alerta naranja están Atlántico (Candelaria, Juan de Acosta, Luruaco, Manatí, Piojó, Repelón, Sabanalarga y Usiacurí), Bolívar (Cartagena de Indias, Clemencia, San Estanislao, Santa Catalina, Soplaviento y Villanueva) y La Guajira (Dibullá).

Las alarmas también cobijan los Parques Nacionales Naturales de Macuira, la Sierra Nevada de Santa Marta, Las Hermosas, Nevado del Huila, Cordillera de Los Picachos, Sumapaz, Galeras y los Farallones de Cali.

“Las zonas más productivas y pobladas de Colombia han sufrido un continuo proceso de deterioro y deforestación, lo que puede representar futuras tragedias en épocas de sequía y lluvia. Estos suelos ya no pueden retener el agua suficiente para enfrentar un fuerte verano, lo que representa que los ríos bajen su caudal y se vean afectadas de manera directa la biodiversidad colombiana, como sucedió el año pasado en el departamento del Casanare”, informó Juan Antonio Nieto Escalante, director general del IGAC. (Lea: 80 hechos del IGAC al cumplirse 8 décadas de funcionamiento)

Nieto Escalante apuntó que el 28 % que es más vulnerable a sufrir por los fenómenos naturales ahora se puede catalogar como un suelo deteriorado o en proceso de deterioro, debido en gran medida al uso indiscriminado del recurso. “Por esto podrían ser las más afectadas en la actual época de verano que afronta el país. Este panorama se debe a las malas prácticas agropecuarias y a la falta de un esquema de planeación en las dinámicas del uso del suelo”, apuntó.