¿Está estimulando la eyección de la leche?

Por: 
Mariana Navarro Sanint
05 de Diciembre 2017
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Tómese un momento para pensar cómo es la entrada de sus vacas al puesto de ordeño
Imagínese que usted está caminando entre un grupo de personas y lo empiezan a empujar. ¿Se mueve o se para con más ahínco? Después de que lo empujaron y lo golpearon tratando que usted se desplazara, ahora le piden que se comporte tranquilo y relajado. ¿Lo logra?
 
A esto añádale el hecho de estar sensible ese día y los oídos detectan los sonidos más altos de lo que lo hace normalmente, y además usted tiene calor y su cuerpo no suda casi para regular la temperatura. ¿Incomodo? Ahora piense cómo es la entrada de sus vacas al puesto de ordeño.
 
El concepto de Bienestar Animal va más allá de un sello comercial, se debe a las mejoras en la producción como consecuencia de las buenas prácticas de manejo animal y para esto es fundamental el conocimiento del comportamiento animal.
 
El Primer Seminario Latino Americano sobre Bienestar Animal se realizó en 1994 en Brasil, y desde entonces ha sido un tema de investigación en las producciones bovinas.
 
El Comité Permanente de la AMV, desde 1990, adoptó una política con alcance mundial, y manifiesta que se deben respetar las NECESIDADES ESENCIALES para el bienestar de los animales de producción o tenencia como mascotas:
 
  • Alimento y agua a libre disposición.
  • Sin malestar físico ni dolor.
  • Sin heridas ni enfermedades.
  • Sin miedo ni angustia.
  • Entorno que se ajuste a su comportamiento normal y esencial.
 
El estrés en una vaca repercute en todos sus parámetros productivos. El estímulo para ¨la bajada de la leche¨ es un reflejo condicionado con una duración entre 60 y 90 segundos, tiempo adecuado para poner la máquina de ordeño o empezar la extracción manual de la leche.
 
Este reflejo, indispensable para el proceso de ordeño, se inhibe ante cualquier situación de estrés que sufra el animal antes o durante la entrada a la sala; y es de esperar que tenga los niveles de cortisol elevados.
 
Por último, aunque la complejidad de medir el nivel de estrés por medio de las concentraciones de cortisol en leche es alta, esta es una opción.
 
Así que, cada vez que llegue a su hato, piense como se sentiría usted si fuera ella. Y, no olvide que cuando usted está relajado: todo fluye más fácil.
 
Mariana Navarro S.
Médica Veterinaria Zootecnista
Universidad Tecnológica de Pereira