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columna

Friogán a salvo

por: José Félix Lafaurie Rivera- 31 de Diciembre 1969

El 16 de noviembre, al filo del plazo establecido por la Supersociedades, y a pesar de intereses nada claros que se interpusieron hasta último momento, el superintendente delegado para procesos de insolvencia le dio vía libre a un acuerdo de acreedores para la reorganización de Friogán S.A., con lo cual esta empresa de los ganaderos salió del proceso de liquidación y retoma el rumbo de franca recuperación en que avanza actualmente.

Esta es una película que se repite, pero con antagonistas –los malos– y desenlaces diferentes. En agosto de 2015, Friogán fue aceptado al régimen de la Ley 1116 de 2016 junto con su accionista mayoritario, el Fondo Nacional del Ganado (FNG). So pena de entrar a liquidación, tenía que aprobarse un acuerdo con los acreedores, que requería del voto del que debía ser el mayor interesado en salvar la empresa: su mayor accionista. Pero no fue así. La decisión era de la Junta Directiva del FNG, presidida por el entonces viceministro de Desarrollo Rural, un señor Pineda, quien a su vez actuaba por órdenes de Iragorri.   Pineda, villano de esa película, en claro prevaricato y abuso de funciones, con artimañas impidió la aprobación del voto favorable del FNG al acuerdo, que contaba con una mayoría en la Junta de ¡siete de sus nueve miembros! y, como el recién aprobado, cumplía con los requerimientos de ley. El señor Pablo Muñoz, promotor designado para hacer posible el acuerdo, actuó con negligencia cómplice y, sencillamente, dejó hacer al Ministerio. El desenlace fue por demás dramático: en mayo de 2016 fue liquidado el FNG y con igual suerte corrió Friogán dos meses después.   Muñoz fue designado luego como liquidador del FNG y se convirtió en villano del remake que tuvo final mejorado a pesar suyo. No solo se opuso a un acuerdo de conveniencia evidente, dada la recuperación de la empresa, que arrojará más de 1.300 millones de utilidades en 2017, sino que terminó abogando descaradamente por los intereses del Banco de Occidente, que se oponía al acuerdo, en causa común con el abogado de esa entidad financiera, Alejandro Revollo, quien –¡ah coincidencia! – fue el interventor del Fondo Premium cuando Muñoz era liquidador de Interbolsa. Viejas amistades, nuevos intereses. Lo cierto es que Muñoz salió derrotado y con muchas dudas pesando sobre su conducta, que deberán ser investigadas.   No fue fácil. Friogán está a salvo gracias a los buenos de esta película. A la gestión proactiva de su liquidador, Luis Fernando Arboleda, quien encausó la empresa hacia la recuperación y, gracias a ello, logró sacarla del proceso de liquidación y llevar a buen término el acuerdo de reorganización.   Fueron determinantes la posición objetiva del ministro de Agricultura, Juan Guillermo Zuluaga, y el apoyo de la Comisión III del Senado, que por iniciativa del senador Fernando Nicolás Araujo, adelantó un debate de control y produjo una proposición de rechazo a la liquidación de Friogán y la solicitud expresa al liquidador Muñoz para votar la reorganización.

La Procuraduría, a través de su Delegada para la Vigilancia Preventiva, impidió que se volvieran a torcer los caminos para la recuperación de Friogán, mientras que la confianza de nuevos inversionistas y del Instituto de Desarrollo de Antioquia, IDEA, que capitalizará sus acreencias, permitió una realidad financiera propicia al acuerdo.   Queda, sin embargo, un sabor amargo y muchas batallas por dar. La decisión de la Superintendencia comprobó lo que siempre defendimos: que las inversiones en Friogán nunca fueron un riesgo para el FNG y que, por ende, este nunca debió haber sido liquidado ni su administración arrebatada arbitrariamente a Fedegán.   @jflafaurie.