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columna

Tesis sobre la ofensiva de Santos contra el Centro Democrático

por: Eduardo Mackenzie- 31 de Diciembre 1969

1. Las maniobras desesperadas en curso de JM Santos contra el ex presidente Álvaro Uribe (la captura injustificada de su hermano Santiago, el intento de detener arbitrariamente a los dos hijos del expresidente y senador, y las intimidaciones contra el exministro Oscar Iván Zuluaga, presidente del partido Centro Democrático), no es un capricho de Santos, ni el resultado de trámites legítimos dentro de la Fiscalía.

1. Las maniobras desesperadas en curso de JM Santos contra el ex presidente Álvaro Uribe (la captura injustificada de su hermano Santiago, el intento de detener arbitrariamente a los dos hijos del expresidente y senador, y las intimidaciones contra el exministro Oscar Iván Zuluaga,  presidente del partido Centro Democrático),  no es un capricho de Santos, ni el resultado de trámites legítimos dentro de la Fiscalía. Es el resultado de compromisos secretos que Santos ha pactado con las Farc en el marco del proceso de paz. Hay una relación directa entre ese mal llamado “proceso de paz” y la ofensiva bestial de Santos contra el senador Uribe, su familia y el mayor movimiento político de oposición del país, el CD.

2. Los pactos entre Santos y las Farc incluyen otras cláusulas secretas que han comenzado a ser aplicadas por las partes que negocian en La Habana. La desmilitarización de Conejo (Guajira) para que agitadores armados de las Farc pudieran ir a intimidar a la población prueba que esas cláusulas existen y que Santos las está cumplimiento. Santos permite que, después de lo de Conejo, las Farc vayan ahora al Cauca a hacer de nuevo propaganda armada pero sin presencia de la prensa. El Gobierno ha prohibido a la prensa regional, nacional e internacional  informar siquiera sobre el tipo de “pedagogía” que ejecutarán las Farc en el Cauca.  Es decir, los testimonios posteriores de la población no podrán ser dados a conocer ni al país ni al mundo. Tal acto de censura es inaceptable. Nunca se había visto algo parecido en Colombia. Además, Santos anuncia que impedirá que la prensa haga “ningún tipo de divulgación, ni de edición de productos audiovisuales con fines de difusión” de esa nueva incursión de las Farc. La desprotección de la población civil continúa y aumenta.

3. Las Farc exigen la demolición de toda oposición liberal, conservadora y centrista contra los planes pactados en secreto con Santos en La Habana. Las Farc exigen esa destrucción como condición para firmar el 23 de marzo el falso acuerdo de “fin del conflicto”.

4. El punto principal del proceso de paz no es solo conceder la impunidad total a los cabecillas del movimiento narco terrorista, ni entregarle a ese cartel diabólico los destinos del país. La esencia del proceso de paz es, también, pero de manera central, la destrucción del CD, la muerte política y/o física del expresidente Uribe y la destrucción de toda oposición y de todo liderazgo democrático contra los planes totalitarios de las Farc.

5. Es un deber de todo patriota colombiano, civil y militar, rico y pobre, joven y viejo, politizado y no, religioso y no, oponerse con todos los medios a su alcance, intelectuales y materiales, dentro y fuera de Colombia, a esos planes criminales, a la agenda política de  Santos y a las ambiciones de poder de las Farc. El destino de Colombia descansa, ahora más que nunca, en las manos de sus mejores hijos.

6. El expresidente Uribe no está solo. Millones de colombianos  saludan su obra de Gobierno y respaldan sus tesis sobre la paz y la democracia colombiana y sobre el carácter nefasto del llamado proceso de paz.  Cualquier atentado contra el expresidente o cualquier intento de agresión física o de arresto arbitrario contra él, o contra otros líderes del Centro Democrático, desatará manifestaciones de masiva cólera popular en todo el país. Santos está jugando con el fuego. Con sus juegos judiciales intimidatorios, Santos está creando de manera irresponsable un clima de soterrada guerra civil. Un estallido social se sabe cómo comienza pero no cómo termina. Es la lección del 9 de abril de 1948. Santos no debería olvidar que decenas de miles de colombianos dicen: “Tocan un dedo a Uribe y se incendia este país”.

7. Los planes entreguistas de Santos dependen en gran parte de la suerte que corra la dictadura venezolana (colapsada y a punto de caer) y de la estabilidad del esquema de poder de los Castro en Cuba. La hora de la caída de las tiranías chavistas en América Latina ha llegado y lo que ocurre en Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y Nicaragua indica eso y muestra que los más fanáticos aliados de las Farc nunca pudieron salir del basurero de la historia. El fin del Gobierno de Obama en Estados Unidos, tan indolente e irresponsable frente a la ofensiva antiliberal del chavismo en el continente, y la elección probable de un candidato republicano, reducirá aún más los márgenes de maniobra de los planes Farc-Santos.

8. No hay que caer por eso en posiciones fatalistas. Una cosa es que Santos, utilizando abusivamente los recursos del Estado colombiano, sofocando la división de los poderes públicos, corrompiendo a todo el que puede con los dineros nacionales, intente destruir al CD y a Uribe,  a la oposición liberal-conservadora y a los medios de información libres, y otra es que Santos logre hacer plenamente eso. Santos mantiene una presión ilegal y brutal contra los demócratas pero Santos a su vez está bajo la presión política y moral de estos y, sobre todo, de los millones de colombianos que aborrecen su Gobierno, su gran traición y sus mentiras.

9. La ofensiva contra Uribe no comenzó con el proceso de paz, comenzó mucho antes, desde que los colombianos lo eligieron por primera vez presidente de la república. Las Farc y sus agentes dentro de los partidos, aceleraron y mejoraron su vieja táctica  de penetrar y subvertir las instituciones y los medios de información para alcanzar, combinando eso con la lucha armada, sus objetivos estratégicos. El proceso de paz ha agudizado esa penetración y esa persecución contra el país, pero no ha alcanzado sus metas. Por el contrario, Colombia resiste. El repudio de los colombianos a la ofensiva de Santos-Farc contra Uribe y contra el CD, y contra Colombia en general, es cada vez más fuerte y amplia y se extiende ahora más allá de las fronteras.  En Estados Unidos y en Europa muchos han abierto los ojos sobre el carácter abyecto y dictatorial del Gobierno de Santos. Miembros del congreso norteamericano y vectores importantes de la prensa Europea, sobre todo de España, ya no tragan entero las fábulas de Santos.

10. El presidente Uribe caracterizó el 4 de marzo pasado el Gobierno de Santos en una frase: “Juan Manuel Santos el jefe del contexto”.  Una dictadura existe cuando un solo hombre controla todo. La democracia es el mejor gobierno pues limita al ejecutivo y garantiza las libertades gracias a un equilibrio de poderes. Eso ha desparecido en Colombia. Uribe dice esto: “Santos coordina e impone la impunidad al narco terrorismo para lo cual nada ahorra en aquello de someter a las instituciones y de coaccionar a los disidentes”. Y hace enseguida esta descripción imparable:  “En clara violación de la Constitución, impuso la terna del Contralor, exige al Consejo de Estado anular la elección del procurador, somete al Congreso con dinero, reclama ser el dueño de la chequera, exige una ley habilitante y una manera viciada para reformar la Constitución a fin de legalizar la capitulación ante la Farc, condiciona aportes a los alcaldes y gobernadores a que sean jefes de debate del plebiscito, premia periodistas con contratos y con su marrulla hace despedir a aquellos que caen en desgracia. Manipula a las cortes para que le acepten todo sobre su disculpa del “hecho excepcional de la paz”.

11. Nadie está obligado moralmente a cumplir las órdenes de una dictadura. La no cooperación y la desobediencia civil contra las órdenes de Santos y de su clique, está al orden del día, sobre todo desde el grave incidente de Conejo (y de la continuación de la línea de desprotección de la población civil, como en Cauca) y de los actuales intentos de captura de rehenes para humillar y golpear a la familia del senador Uribe y al CD. En Colombia ya no hay un Gobierno legítimo. Hay una clique que juega con las palabras, hace lo que no proclama, emplea ejecutores gansteriles sin control legal alguno y lleva el país al caos.

12. La falsa promesa de paz de Santos y de las Farc degeneró en una enfermedad: el pacifismo a ultranza: la paz por encima de la justicia; la paz por encima de la democracia. La paz por encima de las víctimas del terror comunista y de los derechos humanos. Inoculada durante los 4 años pasados por el Gobierno y sus agencias de retórica, esa enfermedad ha creado un clima  de parálisis y de confusión en amplios sectores de la opinión.

13. Salir a marchar en las calles de Colombia el 2 de abril próximo contra los planes de Santos es demostrar que la ideología entreguista no ha logrado instalarse en la cabeza de cada colombiano. Es demostrar que el proyecto de sociedad totalitaria no será realizado sin desatar una masiva resistencia prolongada en Colombia. Salir a las calles cada vez que sea necesario, ante cada atropello del Gobierno, votar NO en el eventual plebiscito, vigilar, analizar y denunciar cada movida entreguista del poder son poderosos obstáculos para la realización de los planes Santos-Farc.