Combata el ‘efecto serrucho’ de su negocio ganadero

Por: 
Michael Rua Franco*
17 de Julio 2017
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El uso de concentrados es uno de los generadores del efecto serrucho. Foto: Portal Lechero.
Mejore los periodos de ocupación en los potreros, ofrézcale a sus semovientes pasturas frescas y evite el uso excesivo de concentrados. Estos 3 consejos le serán útiles y la rentabilidad aumentará.
 
En los años 40’s y 50’s, en Normandía (Francia), en la granja de producción de leche llamada “Le Talou” propiedad de la familia Voisin, entonces dirigida por el físicoquímico André Marcel Voisin, se hicieron las primeras observaciones sobre la conducta de los vacunos en pastoreo y el efecto de ello sobre la producción diaria de leche, y que servirían para fundamentar el denominado “Efecto Serrucho”.
 
Siendo Voisin un hombre de laboratorio (por su profesión) y también de empresa (pues laboró en una fábrica de neumáticos estableciendo técnicas para optimizar la eficiencia de producción), y además por estar dedicado también al servicio militar, tenía por oficio, gusto y actitud personal, una forma meticulosa de trabajar, siendo muy observador y a la vez muy organizado.
 
Al heredar la granja de la familia, sin haber participado en su infancia ni adolescencia ni juventud en los oficios de la misma, comenzó a establecer allí sus hábitos de llevar registros, medir, evaluar y controlar, pero sobre todo a tratar de imprimir sus conocimientos científicos al manejo de la granja en general.
 
Se le ocurrió a Voisin un día analizar con detenimiento los registros de producción de sus vacas lecheras. Para ello hizo una gráfica en un plano cartesiano con los datos de la producción diaria, y le llamó mucho la atención la “irregularidad” en la forma como la gráfica se iba trazando en este plano. Entonces, decidió hacer observaciones de campo y asociar el efecto de las decisiones de manejo de cada día con este gráfico.
 
Encontraría Voisin lo siguiente: Cada vez que el ganado cambiaba de potrero, la producción de leche se incrementaba), pero cuando no se hacía un cambio de potrero y el ganado permanecía por varios días en la misma parcela, la producción no continuaba en ascenso, sino al contrario, iba en descenso día tras día.
 
Desde luego, esto atrajo muchísimo más su atención y dedicó más tiempo y análisis al asunto, puesto que de inmediato pensaría que esto no era normal ni tampoco convenía para la economía de su negocio que la producción de leche no fuera estable.
 
Lo que Voisin vería entonces en la gráfica de producción diaria de leche en el plano cartesiano, era la figura que casi cualquier productor de leche conoce en la que durante el primer tercio de lactancia la producción está en ascenso y tan pronto se pasa del pico de lactancia, para el segundo y tercer tercio la producción ya va en descenso hasta el secado de las vacas, lo cual es apenas normal en su fisiología. Lo anormal y atractivo es que esa línea no era continua, sino que se formaba una figura con altibajos que a simple vista da la apariencia de una figura similar a la de un serrucho (figura dentada).
 
En lo primero que trabajó Voisin fue en instalar un manejo rotacional del pastoreo en sus 130 hectáreas, y con tan solo este cambio logró aumentar en un tercio el número de animales y desde luego una mejoría importante en el volumen diario de leche para la venta. Tan significativo fue este cambio que atrajo la atención de un sinnúmero de productores de todos los continentes, y desde todas partes del mundo llegaban a su granja productores e investigadores a conocer su experiencia.
 
Es importante anotar esto, porque la gráfica del que luego se denominara el Efecto Serrucho no es fácil de percibir en las ganaderías de hoy, pero no porque no se dé el efecto serrucho como tal, sino porque este queda enmascarado, oculto, debido al uso de concentrados y de todos aquellos insumos que estimulan la producción de leche y no dejan que se perciba mucho el cambio en la producción ocasionado por el cambio de potrero.
 
Sin embargo, un ordeñador, e incluso, un buen ganadero de leche sabe muy bien que lo que Voisin identificó con el cambio de potrero ocurre en todas las lecherías del mundo con toda clase de animales productores de leche. Lo que ocurre es que para Voisin fue más “fácil” darse cuenta, porque su ganado no se suplementaba y toda la leche producida era a partir del pasto como única fuente de alimentación.
 
Con los ganaderos que se dedican a otras actividades diferentes a la lechería, por ejemplo, criadores o engordadores de ganado (productores de carne en general), e incluso, los que trabajan con otras especies animales como ovinos, caprinos, porcinos, aves en pastoreo, etc. el caso es todavía más oculto, porque como lo que producen es músculo y no se puede saber a diario cuánto producen (solo se puede hacer el control de peso por frecuente, una vez al mes, y de ahí determinar la producción diaria), entonces el efecto serrucho es prácticamente invisible, pero también ocurre, y se presenta prácticamente igual a como se da en la producción de leche.
 
Así pues, si un ganadero cualquiera quisiera hoy imitar el ejercicio de Voisin, tendría que hacerlo con el ganado de ordeño que no suplemente con concentrados y/o que no los esté estimulando con algún promotor de producción. Pero además, hay que advertir que para ver mejor el efecto serrucho hay que llevar a la gráfica los datos de la producción DIARIA, pues si hacemos una gráfica con los mismos datos pero solo tomando los de la producción semanal (por ejemplo), también queda oculto el efecto serrucho.
 
Impacto del efecto serrucho en la economía del negocio ganadero
 
El aspecto más trascendental del efecto serrucho es el efecto en la producción del ganado, y en consecuencia, en los ingresos por venta de sus productos. Tal vez algún ganadero ya se había dado cuenta de este fenómeno en las curvas de lactancia de sus vacas, pero muy pocos le han sacado las cuentas.
 
Voisin llegó a establecer, con base en todo su trabajo en su ganadería, lo que hoy es conocido como “Las 4 Leyes Universales del Pastoreo Racional”. Estas tienen todo que ver con el Efecto Serrucho.
 
En ellas establece que el tiempo de ocupación de un potrero no debería ser nunca superior a 3 días. En gran medida esto se establece para evitar al ganado comer rebrotes y evitar un “efecto bonsái” (después escribiremos al respecto de este otro efecto). Si el productor desea el máximo rendimiento de su ganado (sea cual fuere las especie animal que pastoreamos), entonces el tiempo de ocupación de cada potrero debería ser tan solo de 24 horas máximo (es decir, hacer un cambio diario de potrero).
 
Por pura lógica, si el ganado cambia de potrero todos los días, y hay un especial cuidado de conducir a los animales diariamente al potrero que ya tiene su pasto en punto óptimo de cosecha, entonces los semovientes van a recibir la mejor nutrición a base de pastura, y la producción de leche no tendría por qué ir en descenso, sino más bien, se lograría estabilidad y en consecuencia no tendría por qué ocurrir el Efecto Serrucho.
 
Pero si un mismo grupo de vacas en pastoreo debe permanecer varios días en el mismo potrero, la calidad de alimento de cada día que estén en el mismo lugar es diferente. La del primer día es la mejor, obviamente, porque no está pisada, ni orinada, ni defecada, y además entran a “descopar” las plantas (y es claro que el tercio superior de cada planta tiene más follaje, menos tallo, es más digestible y nutre más).
 
Del segundo día de pastoreo en adelante, la oferta de alimento es más baja, y la calidad es menor, con más tallo, menos follaje, menor digestibilidad y nutrición, agravado por el efecto del pisoteo, y de las heces y orina que ya habrá en la pastura. Además la conducta de los animales se verá seriamente afectada y de forma negativa. Este llega a ser uno de los peores factores causantes de estrés y hay que tener muy presente que toda situación estresante se va a traducir en una desmejora de su desempeño y productividad.
 
La merma en la producción entonces será ineludible. Este es el momento en el que los pastores, o los ordeñadores, o los mismos ganaderos en el afán de mantener la misma producción (para poder vender la misma cantidad de leche y supuestamente no ver reducidos sus ingresos) acuden a los concentrados y demás estimulantes de producción.
 
Las cuentas hay que hacerlas así
 
¿Cada cuánto cambia a su ganado de potrero? Si maneja 3 días de ocupación por potrero. Si de estos 3 días, solo el primero está recibiendo la máxima calidad de alimento, y los otros 2 días tienen una calidad de pasto menor, entonces el ganado tiene un ascenso en producción cada 3 días, pero 2 en descenso.
 
Lo que es igual, por cada 3 días del año, el ganado un día da la leche que debería dar todos los días, pero los 2 días restantes no lo hace. Esto significa que de los 365 días del año, solo aprox. 121 a 122 días producen lo que deben, pero en los 243 a 244 días restantes merman la producción. ¿Entiende el impacto que esto tiene sobre la economía de su negocio?
 
El efecto serrucho puede interpretarse de 3 formas
 
1. La mejor producción de las vacas solo ocurre durante un 33 % del año, pero el ganado merma la producción durante el 66 a 67 % de los demás días del año (en otras palabras, solo vende la mejor cantidad de leche una tercera parte del año, y el resto del año vende menos, con lo cual está perdiendo dinero).
 
2. Si no cambia de potrero cada 3 días, sino cada 4 o 5, o 1 vez por semana, o más tiempo, las pérdidas deben ser mucho mayores y por eso el negocio no da la rentabilidad que espera.
 
3. Debe estar gastando el dinero que no tiene en cosas que no necesita. Está enriqueciendo las arcas quien lo considera un buen cliente, pero a expensas de su propia economía. Es decir, el ganadero está buscando soluciones afuera (comprando insumos), cuando en realidad comienzan adentro (usando racionalmente sus recursos).
 
*Por Michael Rua Franco
Zootecnista y especialista en nutrición animal
Director de Cultura Empresarial Ganadera