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Foto: AFP

internacional

Montañas de leche en polvo se ciernen sobre la UE

por: - 31 de Diciembre 1969

Cientos de miles de sacos de leche en polvo se amontonan en un almacén del este de Bélgica, unas enormes reservas que preocupan a los productores y que fueron creadas por la Unión Europea (UE) en el momento clave de la crisis láctea.

Cientos de miles de sacos de leche en polvo se amontonan en un almacén del este de Bélgica, unas enormes reservas que preocupan a los productores y que fueron creadas por la Unión Europea (UE) en el momento clave de la crisis láctea.   "Cuando entré y ví eso, como agricultor, casi me caigo muerto", bromea Erwin Schöpges, miembro del sindicato European Milk Board (EMB), que representa a unos 100.000 productores en el bloque europeo.   En un almacén de 10.800 metros cuadrados en una zona industrial de Herstal que la EMB hace visitar a periodistas, unos 553.000 sacos, equivalentes a casi 12.800 toneladas de leche desnatada en polvo, se apilan, en un impresionante espectáculo.   Desde julio de 2015 y a un ritmo acelerado en 2016, la Comisión Europea almacenó, por intermediación de sus países miembros, cientos de miles de toneladas de leche en polvo para intentar estabilizar unos mercados lastrados por una crisis de sobreproducción.   Y, para Romuald Schaber, presidente del EMB, la leche en polvo es ahora "un obstáculo para la recuperación del mercado a largo plazo".   Aunque el precio de la leche se recuperó, el del producto en polvo cayó una tercera parte en un año. El sindicato cree así que la salida al mercado de las reservas empeore la situación.   Según el último recuento del Observatorio Europeo de Leche, el pasado 18 de enero, al menos 378.578 toneladas duermen en almacenes europeos, principalmente en Francia (71.740 toneladas), Bélgica (66.235) y Alemania (65.571)   'Venta a pérdida'   "La región [belga] de Valonia compró más de 38.000 toneladas entre agosto de 2015 y agosto de 2016, es decir el 10% de lo que se compró en la UE", explica Jean-Luc Cuvellier, director del organismo valón encargado de gestionar las reservas.   La venta de estas reservas servirá para rembolsar esta inversión y, en caso de pérdidas, la UE lo compensará.   La Comisión se mostró hasta ahora prudente en la subasta de estas reservas. Sólo 220 toneladas se vendieron mediante adjudicación en 2017, una mezcla de prudencia para evitar perjudicar el mercado y de bajo interés de los operadores, explicó en octubre el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan.   Las ventas se aceleraron en enero, con 1.864 toneladas adjudicadas, algo que no satisface realmente a los productores.   La Comisión "compró entre 18 y 20 céntimos el kilo y las reservas se vendieron a entre 11 y 12 céntimos" durante la última adjudicación, explica el miembro del European Milk Board.   "¿Cómo es posible (...) vender a pérdida? Los gastos de almacenaje se elevan a más de 10 millones de euros en toda la UE en 2017. Si usted es el director de una empresa y trabaja así, tiene que responder a algunas preguntas", asegura.   La vida útil de esta leche en polvo es de unos tres años, pero su valor se deprecia con el paso del tiempo, señala Cuvellier.   Entre sus reivindcaciones, la EMB reclama poner un techo a la producción de leche y un precio de intervención para el producto en polvo de 30 céntimos por kilo.   "Los agricultores debemos unirnos para defender un precio para la leche que cubra los costos de producción, salario incluido, esto es a 45 céntimos", reclama Schöpges.   La Comisión busca por su parte limitar ahora el aumento de las reservas, máxime cuando el 1 de marzo abre el "período de intervención" durante el cual la UE se ve obligada a compra hasta 109.000 toneladas al precio fijo de intervención.   El ejecutivo comunitario pide así a los países del bloque que acepten rebajar el techo a cero para que las ventas se realicen directamente mediante subasta.