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Foto: elheraldo.co / colombia.com / radiosantafe.com

politica

4 interrogantes frente al ganado que tendría las Farc

por: - 31 de Diciembre 1969

Cerca de 40 mil bovinos tendrían en su poder del grupo ilegal, varias de ellas estarían en suelo caqueteño, desde donde se estaría orquestando un lucrativo negocio que incluye la venta y posterior comercialización de los animales en el Valle del Cauca.

Cerca de 40 mil bovinos tendrían en su poder del grupo ilegal, varias de ellas estarían en suelo caqueteño, desde donde se estaría orquestando un lucrativo negocio que incluye la venta y posterior comercialización de los animales en el Valle del Cauca.   Nuevamente sale a la luz pública la amplia baraja de bienes que poseen las Farc en su haber, entre los que están 2 millones de hectáreas de tierra. Muchos de esos predios están concentrados en Meta y Caquetá, los cuales fueron adquiridos a través de compras ficticias a sus legítimos dueños, que fueron amenazados para que vendieran a precios bajos. De esos terrenos, el Estado ha recuperado 4.796 hectáreas en San Vicente del Caguán (Caquetá).   De acuerdo con una investigación adelantada por la Fiscalía Especializada en Extinción de Dominio, el año anterior ya fueron identificados más de 1.120 bienes, han recuperado 517 bienes que suman $70 mil millones. Esto además de 60 predios que suman 300 mil hectáreas de baldíos que adicionados daban cerca de $600 mil millones, terrenos que estaban ocupados por 40 mil cabezas de ganado. (Lea: Fiscalía ocupa bienes de Manuel Marulanda, fundador de las Farc)   Sorprende la enorme cantidad de animales que actualmente posee el grupo subversivo y que de acuerdo con un informe develado en días pasados por Blu Radio, estaría su gran mayoría en los Llanos del Yarí (Caquetá).   En esa zona estarían situados 9.000 bovinos, los cuales, dice la publicación del medio, son movilizados por una flotilla de camiones que tienen los delincuentes con rumbo al Valle del Cauca para allí posteriormente sacrificarlos y comercializarlos.   Hay 4 miradas sobre el tema de las Farc: ¿Quiénes tienen los animales? ¿Cómo pueden movilizarlos sin inconvenientes? ¿En dónde tramitan las guías para enviarlos a ser beneficiados? ¿Cómo controlan las autoridades esos hechos? (Lea: ¿Volverán las tierras expropiadas por las Farc a campesinos?)   Frente al primer interrogante, el grupo armado, apelando al miedo, presuntamente repartiría los semovientes entre campesinos de diversas zonas para que allí les mantengan los animales, den alimentación, produzcan leche y obtengan una ganancia que posteriormente pasaría a manos de los subversivos para sostener su lucha.   Ese modus operandi les permite no concentrar todos los semovientes en un solo lugar ni levantar sospecha, mientras que el campesinado sigue a la merced de los delincuentes.   En el segundo punto relacionado con la movilización de los animales, como viene ocurriendo con quienes hurtan grandes cantidades de semovientes, denota las deficiencias que deberían ejercer en cuanto a control y vigilancia las autoridades que están involucradas en toda la cadena como son Policía o Ejército y el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA. (Lea: Farc y drogas, una estrecha relación a la que parece difícil renunciar)   Lo mismo ocurre con las guías de movilización. En ese aspecto podría haber más hipótesis que permitan tal lucramiento. Una es que las Farc deben tener testaferros quienes a su nombre tienen los predios y a través de ese camino pueden tramitar los documentos necesarios para transportar los bovinos en su flotilla de camiones desde los Llanos del Yarí.   La otra debe ser el temor, su camino más expedito para lograr que campesinos sean sus aliados para tramitar el documento que exige el ICA.   Por último y no menos sorprendente es el tema es la responsabilidad de las autoridades en toda la cadena. No solo hay violencia y temor contra quienes deben ser, sin quererlo, cómplices o testaferros de un entramado criminal, sino que hay movimientos inusuales de animales que llegan a otros departamentos para sacrificarlos y comercializarlos.