El paso del Frente Frío número 33 llevó a la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama) a poner en marcha un protocolo de respuesta inmediata para cuidar la vida de los trabajadores, reducir riesgos en las fincas y preservar la sanidad de los cultivos en una de las principales zonas productoras del país.
La intensificación de las lluvias y los fuertes vientos en el Caribe colombiano encendieron las alertas en el sector bananero. Ante este escenario, la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (Asbama) activó un plan de contingencia orientado a proteger a los productores, a los trabajadores rurales y a las plantaciones ubicadas en ambos departamentos. (Lea en CONtexto ganadero: Pequeños productores de Zona Bananera se fortalecen con apoyo de Asbama)
La medida responde a la emergencia climática generada por el tránsito del Frente Frío número 33, que ha provocado inundaciones, saturación de suelos y condiciones de riesgo para las comunidades rurales y la infraestructura agrícola.
Prioridad: la vida y la seguridad
Desde el gremio bananero recalcaron que la protección de las personas está por encima de cualquier consideración productiva. En ese sentido, Asbama hizo un llamado a las familias rurales a seguir de manera estricta las recomendaciones de las autoridades locales y organismos de socorro, especialmente en lo relacionado con el aseguramiento de techos y estructuras ante posibles ráfagas de viento.
También insistió en la importancia de acatar el cierre de playas y otras restricciones preventivas, con el fin de evitar accidentes durante la temporada de lluvias intensas.
Medidas en las fincas bananeras
Además del componente humano, el protocolo contempla acciones para mitigar pérdidas económicas y evitar daños estructurales en la Zona Bananera. Asbama orientó a los productores a reforzar los sistemas de drenaje mediante la limpieza prioritaria de canales, con el objetivo de impedir el estancamiento de agua que puede provocar asfixia radicular y daños irreversibles en las plantas en menos de 24 horas.
Frente al riesgo de vientos fuertes, se recomendó reforzar amarres y apuntalamientos para reducir la caída de plantas cargadas con racimos. A esto se suma el fortalecimiento de las labores de sanidad vegetal, especialmente la intensificación de los ciclos de fungicidas para controlar la sigatoka negra, una enfermedad cuya propagación se acelera en ambientes de alta humedad.
En materia fitosanitaria, el gremio advirtió sobre el riesgo de dispersión de enfermedades como el Fusarium R4T y el Moko, dado que el lodo puede actuar como vehículo de transmisión. Por ello, se ordenó restringir el tránsito de personal y maquinaria por zonas inundadas y extremar los protocolos de desinfección en los puntos de control de las fincas.
Seguimiento permanente
Desde la dirección de Asbama se aseguró que el acompañamiento a los productores es constante y que el monitoreo se mantiene en toda su área de influencia.
“Nuestra respuesta es técnica, pero sobre todo humana. Estamos monitoreando cada hectárea en Magdalena y La Guajira para asegurar que nuestros trabajadores estén protegidos y que el sustento de la región no se vea comprometido por este fenómeno climático”, enfatizó José Francisco Zúñiga Cotes, presidente ejecutivo de Asbama.
El gremio reiteró que continuará evaluando la evolución de las condiciones climáticas para ajustar las acciones necesarias y reducir el impacto de esta temporada de lluvias sobre una actividad clave para la economía regional.



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