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Plaguicidas bajo la lupa: esto es lo que todo productor debe saber sobre estas sustancias

Melanny Orozco 28 de Enero 2026
Cuáles son los efectos de los plaguicidasFoto: elisahortaliza.comA pesar de los estudios científicos y las advertencias de entidades como Agrosavia, su uso sigue creciendo.

El uso de plaguicidas en la agricultura ha sido clave para el control de plagas y el aumento de la productividad. Sin embargo, su aplicación sin una regulación ni prácticas de manejo responsables puede generar impactos en la salud humana y los ecosistemas. Este reportaje analiza los riesgos asociados a su exposición, los vacíos en normativas y la necesidad de fortalecer la gestión agroambiental.


Los plaguicidas, ampliamente utilizados en la agricultura, están dejando una huella tóxica que va más allá de los cultivos. En Colombia, y en gran parte de América Latina, la exposición a estas sustancias se ha convertido en una amenaza latente tanto para la salud humana como para el equilibrio ambiental.

A pesar de los estudios científicos y las advertencias de entidades como Agrosavia, su uso sigue creciendo, impulsado por intereses comerciales, falta de regulación efectiva y un desconocimiento alarmante sobre sus verdaderos efectos.

Aunque los trabajadores del campo son quienes enfrentan el contacto más directo con los plaguicidas, nadie está exento. Residuos de estas sustancias se encuentran en frutas, verduras, aguas superficiales y hasta en el aire. (Lea en CONtexto ganadero: Recomendaciones para aplicar plaguicidas organofosforados)

Según Agrosavia, todos los plaguicidas son tóxicos, y su impacto depende tanto de la dosis como del tiempo de exposición. Cuando no se utilizan elementos de protección personal como guantes, mascarillas o lentes, el riesgo se multiplica.

El problema no termina ahí, pues los consumidores también están expuestos de forma indirecta al ingerir alimentos contaminados o al respirar aire y agua que han sido afectados por su dispersión. Esta exposición puede ocasionar enfermedades agudas, con síntomas inmediatos, o crónicas, cuyo desarrollo es más lento pero igualmente peligroso.


Microbioma del suelo


En el afán por proteger cultivos de plagas y aumentar la productividad, se está destruyendo un aliado clave de la agricultura: el microbioma del suelo. Esta comunidad de microorganismos, esencial para la fertilidad y salud de los terrenos agrícolas, es extremadamente sensible a los químicos contenidos en los plaguicidas. Una alteración en este delicado ecosistema puede traducirse en una caída significativa de la productividad y en la necesidad de más insumos, en un ciclo sin salida.

Además, los plaguicidas afectan a organismos no objetivo, como los polinizadores. Más del 75 % de los cultivos dependen de estos animales, por lo que su disminución impacta directamente la seguridad alimentaria. La paradoja es evidente, ya que lo que supuestamente protege la agricultura, puede estar comprometiendo su futuro.


Agua contaminada


Otro de los impactos más alarmantes es el que ocurre en cuerpos de agua. Cuando los plaguicidas se filtran por escorrentía o lixiviación, llegan a ríos y lagunas, provocando la muerte masiva de peces y alterando ecosistemas enteros.

Estas sustancias afectan a organismos fundamentales como las algas y el fitoplancton, interrumpiendo procesos como la fotosíntesis y las cadenas tróficas. (Lea en CONtexto ganadero: Qué debe analizar de los plaguicidas de síntesis química y de control biológico)

Con el tiempo, la acumulación de estos químicos promueve la proliferación de algas tóxicas y el fenómeno de eutrofización. Este proceso reduce drásticamente los niveles de oxígeno en el agua, provocando la muerte de especies acuáticas y afectando la biodiversidad de forma crítica.

Para Agrosavia, una de las principales causas de esta problemática es la influencia de intereses comerciales en la promoción de plaguicidas. A esto se suma la falta de regulaciones eficaces que limiten su aplicación y la escasa información sobre sus efectos a largo plazo.

Es momento de revisar políticas, promover prácticas agroecológicas, fortalecer la regulación y apostar por la educación de productores y consumidores. El futuro del agro, y del país, depende de ello.


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