Un correcto manejo de pasturas optimiza el uso del agua

30 de Septiembre 2013
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Quienes tengan como objetivo mejorar la productividad de su predio ganadero no pueden dejar de considerar las recomendaciones de las Buenas Prácticas de Manejo de Pasturas (BMP). Y especialmente, la importancia de las pasturas perennes, ya que éstas permiten mejorar el uso y equilibrio del agua en los sistemas agropecuarios y, por ende, su productividad y adaptación a la variabilidad climática.
 
Según los expertos, el buen desarrollo de raíces, la capacidad de crecer en forma continua cuando hay buen clima, y el hecho de estar listas para rebrotar con rapidez, luego de un período seco o de bajas temperaturas, son sólo algunos de los rasgos propios que explican el irreemplazable rol de estos recursos en el logro de una economía hídrica saludable para los sistemas agropecuarios.
 
Para que estas capacidades de las pasturas perennes puedan expresarse, se sugieren una serie de BMP que pueden ayudar a duplicar o triplicar el uso del agua en los sistemas ganaderos de base pastoril. ¿Qué significa esto en números concretos? "Por ejemplo, en pasturas para suelos ganaderos se puede pasar de una eficiencia de uso de las lluvias de 4-8 kilos de materia seca (MS) de forraje por milímetro de lluvia caído, a valores del orden de 12-20 kg MS/mm. Por ejemplo, en una estación en la que llueven 500 mm se puede pasar de producir 3 mil kg de MS/ha a 8 mil aplicando algunas BPM de alto impacto en la economía del agua del sistema", explicó la ingeniera Mónica Agnusdei, técnica del INTA Balcarce.
 
Entre las principales acciones por desarrollar se destacan dos: la primera, evitar o minimizar la encañazón o floración de las pasturas, y la segunda, asegurar un razonable nivel de fertilidad del suelo.
 
Cuando se evita o limita la floración de las pasturas se contribuye con uno de los mayores ahorros de agua que se puede hacer al sistema cuando las pasturas son de uso ganadero. Basta pensar que en ese proceso las plantas pueden consumir 150-200 mm de agua del suelo para producir un volumen importante de tallos y semillas que no son de valor forrajero. Si ese agua se reservara en el suelo, las pasturas podrían destinarla a extender el período de crecimiento con forraje de calidad para el ganado, con el beneficio adicional de mantener cubierto el suelo para reducir o evitar la evaporación de agua cuando aumentan las temperaturas.
 
Para los entendidos en el tema, el control de la floración es una de las prácticas de manejo que más estamos recomendando y se logra dando al menos un pastoreo intenso a fin de invierno o principio de primavera, momento en que las pasturas empiezan a preparar sus estructuras para la producción de semillas, Las pasturas perennes no dependen de ello para perdurar y cuando se las maneja correctamente logran poblar muy bien el suelo.
 
Por otra parte, al igual que en agricultura, las pasturas puras y en mezcla necesitarán normalmente de aportes estratégicos de fertilizantes para corregir las deficiencias. Estas correcciones son especialmente importantes de realizar también a fin de invierno y principio de primavera, ya que es en ese momento cuando las pasturas tienen mayor potencial de crecimiento y de formar un sistema radical bien desarrollado para captar el agua disponible en el suelo.
 
"De esta forma, las BMP constituyen acciones mutipropósito que no sólo permiten producir alimento de alto valor para el ganado, sino también favorecer procesos productivos eficientes y de alta calidad ambiental", concluyó la profesional del INTA Balcarce.