9 de Abril, de 1948 a 2015

Por: 
Mariano Ospina Hernández
09 de Abril 2015
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Para quienes tengan memorias del 9 de abril de 1948 o hayan tenido oportunidad de estudiar ese acontecimiento debe ser útil comparar las circunstancias que se vivieron en aquella fecha con las que vivimos en estos momentos.
Para quienes tengan memorias del 9 de abril de 1948 o hayan tenido oportunidad de estudiar ese acontecimiento debe ser útil comparar las circunstancias que se vivieron en aquella fecha con las que vivimos en estos momentos.
 
La primera anotación interesante es  que en aquel 9 de Abril el país se vio enfrentado a un golpe del terrorismo basado en el asesinato del Dr. Jorge Eliécer Gaitán, diseñado y ejecutado por las mismas fuerzas que hoy amenazan a Colombia. Aquí estaba Fidel Castro en misión de agitación populista y con fusil en mano, estaba Rómulo Betancur en representación del comunismo venezolano con armas y municiones para los golpistas que entraron bajo la protección del Fuero Diplomático ya que los vehículos de su caravana no podían ser registrados por la Aduana Colombiana, y estaban también los agentes del comunismo internacional dirigidos desde Moscú con el objeto de sabotear la Conferencia Panamericana que para esa fecha se reunía en Bogotá con el propósito de crear la OEA como organismo de defensa continental frente a las infiltraciones adelantadas por la URSS en este continente.
 
Esos mismos elementos se encuentran hoy  al acecho de la democracia colombiana representados por el Castrismo, que ofrece todas las facilidades logísticas en La Habana,  contando con el apoyo del Chavismo venezolano y todos ellos siguiendo la dirección estratégica del Foro Comunista de Sao Paulo.
 
Ahora bien.  El 9 de Abril de 1948 se logró derrotar ese contubernio Castro-comunista por la acción de nuestras Fuerzas Armadas que se batieron con honor en defensa de las instituciones legítimas de Colombia, aún en condiciones de inferioridad numérica y ante la traición de algunas unidades de la policía nacional, pero contando con la Jefatura serna y valerosa de quién respondió a los amigos de la negociación y la rendición: “Para la Democracia colombiana vale más un Presidente muerto que un Presidente fugitivo”.
 
En las actuales circunstancias el futuro de nuestra democracia ya solo queda en las manos de la ciudadanía que no está de acuerdo con el narco-terrorismo, con la violación de los derechos humanos y de niñas y niños, ni con la ineptitud y corrupción administrativa. Y como esa ciudadanía, que es mayoritaria, no dispone de los dineros de la mermelada oficial ni de las bombas y fusiles de los narco-guerrilleros, no le queda más recurso que el voto limpio y responsable que deberá triunfar en las próximas elecciones, a menos que lo impidan los oscuros manejos de la Registraduría Nacional.