Animales

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
05 de Diciembre 2019
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Después de llamar su atención con el título de este escrito, mis siguientes apreciaciones simplemente se refieren al papel que tienen las exportaciones de bovinos en pie desde nuestro país, y el desacierto que significaría colocar prohibiciones a su transporte.

En primera medida, se debe tener en cuenta que la exportación de bovinos en pie vía marítima está sujeta a diferentes regulaciones que para nuestro caso corresponden al ICA en lo que tiene que ver hasta su embarque, y que implican la garantía del bienestar animal.

 

Sin embargo, nadie más interesado que los compradores respecto a que los animales se conserven en las mejores condiciones desde que zarpa el buque, hasta que arriba a su destino, pues maltratarlos significa perder dinero.

 

Pero en caso de prohibir su transporte, por las razones que sea, el que menos perdería sería el comprador, pues sencillamente busca proveeduría en otro país, por ejemplo, Brasil o Uruguay, como sustitutos a nuestro mercado.

 

Quien más pierde es la cadena de valor interna, que involucra productores, especialmente los pequeños, transportadores domésticos y vendedores de insumos, entre otros. Por ejemplo, en 2018 las exportaciones de animales en pie alcanzaron 55 mil cabezas, sumando USD 46 millones, es decir unos $149 mil millones; mientras que a octubre de 2019 la cantidad llega a 49 mil cabezas, sumando más de $119 mil millones.

 

Si bien las exportaciones de animales significan alrededor del 1% del total de las exportaciones agropecuarias del país, la pregunta que hoy se hace el sector es por qué prohibir su transporte si es de las pocas actividades que genera ingresos externos a la ganadería.

 

De un lado, el sector lácteo con una balanza comercial deficitaria desde 2011, por la mayor importación de leche en polvo y derivados lácteos vía TLC, ha generado desajuste en los ingresos de los productores del sector. De otro lado, y aunque la balanza comercial cárnica es superavitaria, la razón para que sea así no son altas exportaciones sino muy pocas importaciones.

 

Se debe tener en cuenta al respecto que las exportaciones de carne son bajas por la pérdida del estatus sanitario de país libre de aftosa en reiteradas ocasiones desde junio de 2017, y suspendido desde octubre de 2018.

 

La alternativa que ha encontrado el sector es la de exportación de bovinos en pie, porque países como Líbano e Irak los requieren así, vivos, por costumbres y cultura que les exige un sacrificio bajo su tradición religiosa.

 

El sector vende lo que le compran, y si se están cumpliendo las reglamentaciones de bienestar animal ¿por qué prohibirlas?

 

De acuerdo a las cifras de la FAO en 2017 en el mundo se exportaron cerca de 11 millones de bovinos en pie. De esta cifra alrededor del 70 % se realiza vía marítima, y el otro 30 % se hace a través de transporte terrestre en regiones geográficas que permiten tal movimiento.

 

No se puede desconocer, además, que impedir una actividad económica va en contra de nuestra propia Constitución Política en lo referido al libre mercado y libre empresa. Lo que es claro que cualquier acción de mejora a esta actividad de exportación debería estar enfocada a la reglamentación y no a la prohibición.