Año fatal

Por: 
Gustavo Álvarez Gardeazábal
03 de Enero 2018
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El 2017 fue un año fatídico para el bolsillo y la tranquilidad de los colombianos.
La inverosímil y muy torpe decisión de poner en funcionamiento al mismo tiempo la Reforma Tributaria Oligárquica (RTO), la Ley de Licores y el Código de Policía, y  todas con el mismo espíritu perverso, dieron como resultado un frenón intempestivo en la economía nacional, un desasosiego para peluqueros, tenderos y todos los de a pie y una afrentosa descalificación de los analistas internacionales de nuestras finanzas.
 
La Reforma Tributaria Oligárquica, pensada solo en más impuestos y decididamente contra los trabajadores independientes y el gota a gota de los pobres, produjo una caída vertical del consumo porque unida a un IVA del 19 % volvió escasas las ventas en el comercio y angustioso el salario en empresas que dejaron de vender y por ende de producir.
 
La Ley de Licores llegó en el peor momento y convirtió  en inaccesible para el común las botellas de ron y aguardiente, muy caro para los adinerados una botella de vino o una de wiskie y muy flácidas las rentas departamentales que con los precios anteriores tenía fluidez.
 
Y el Código de Policía no solo le amargó la vida a un pueblo alegre prohibiéndole las verbenas populares, las asoleadas con  cerveza en la mano en las bancas y prados de los parques de tierra fría, sino que prohibió la venta de cualquier licor, incluyendo la cerveza, en las tiendas de los barrios de todos los climas donde antes se arremolinaban los contertulios.
 
Como si fuera poco y para ponerle la cereza al pastel, Colombia se dio cuenta este año que sus mas altos magistrados también estaban tarifados, y que la corrupción se le tornó en cáncer imparable.
 
Peor no pudo ser. 2017 año fatal.
@eljodario
Publicada en Diario ADN, diciembre 23  2017