Asaltar los cielos

Por: 
Luis León
09 de Mayo 2021
compartir
No me refiero, precisamente, al documental de José Luis López Linares sobre el asesinato de León Trotski en las afueras de ciudad de México a manos de un agente español de la KGB, Ramón Mercader. Ni siquiera a algún poema de Hölderlin, inspirado en la mitología griega, sobre un asalto a los cielos por parte de los titanes que combatían a los dioses del Olimpo.

No me refiero, precisamente, al documental de José Luis López Linares sobre el asesinato de León Trotski en las afueras de ciudad de México a manos de un agente español de la KGB, Ramón Mercader. Ni siquiera a algún poema de Hölderlin, inspirado en la mitología griega, sobre un asalto a los cielos por parte de los titanes que combatían a los dioses del Olimpo.

 

Básicamente, el enfoque que hoy pretendo para explicar a nuestra convulsionada Colombia no puede venir de otro lugar que de otro convulsionado Paris de 1.871 en el que una fugaz insurrección de las Comunas tomó el poder entre marzo y mayo de ese año. Ese 12 de abril, Karl Marx dirigió una carta a su amigo, el doctor Kugelmann, hablando de “asaltar los cielos” para convertir aquella insurrección y aquel sintagma en casi el centro retórico del comunismo como único método para tomar el poder e instaurar una dictadura del proletariado.

 

Cuando Pablo Iglesias llegó a la Plaza de Vistalegre de Madrid, para inaugurar su asamblea ciudadana del proyecto político de Podemos, no solo llegó con los bolsillos llenos de narcodólares del régimen chavista y acompañado de asesores jóvenes de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, que ayudaron al dictador venezolano a diseñar la revolución bolivariana. En ese discurso ya se parafraseó por parte del líder aquella retórica marxista y decimonónica de “El cielo no se toma por consenso, el cielo se toma por asalto”.

 

¿Quién apoyaba desde Colombia el “asalto a los cielos” al marxista español y bolivariano, Pablo Iglesias, para gobernar Madrid? - ¿Quién nos invitaba a los residentes colombianos en la Comunidad de Madrid a votar el proyecto totalitario y populista del “Socialismo del S. XXI”?

 

Pues un tal Gustavo Petro: https://twitter.com/i/status/1388094530591801345

 

Lo que no debe conocer la indigencia intelectual de Gustavo Petro es que el “Socialismo del S.XXI”, obra del sociólogo alemán, Heinz Dieterich Steffan, es una actualización y revisionismo del marxismo original que nada tiene que ver con esa “marea rosa” del chavismo venezolano, del correísmo ecuatoriano o el petrismo colombiano y que lo que propone es un abandono del estatismo de los socialistas y un “rethinking” del capitalismo por parte de los liberales para encontrar una doctrina mixta que él llama un “Nuevo Proyecto Histórico”.

 

Afortunadamente para los ciudadanos madrileños, las ideas de Libertad (con mayúscula) han triunfado en las elecciones del 4 de mayo. Y al señor Petro habría que recordarle que esos ciudadanos colombianos de Madrid a los que se dirigía, votaron mayoritariamente a la opción liberal de Isabel Díaz Ayuso.

 

Y esto hay que decirlo, levantando la voz, porque por mucho que las fuerzas de la izquierda desestabilizadora pretendan apagar los fuegos con gasolina, intoxicar las calles con ira y provocar una falsa brutalidad policial, al final, la inteligencia general acaba distinguiendo las perversas estrategias incendiarias de los nobles talantes de los que quieren construir antes que destruir.

 

Lo que no quiere saber Petro y la izquierda más radical colombiana es que la historia los juzgará por haber elegido el asalto a los cielos con la mezquindad de “Cuanto peor, mejor”.

 

El pueblo colombiano es profundamente inteligente porque su estremecedora experiencia con el dolor y la violencia le ha enseñado de la inutilidad de las cicatrices, de los escombros y las cenizas.

 

El camino es tortuoso, la mentira es astuta y el diablo siempre nos quiere convencer de que no existe, pero siempre queda una fuerza ganadora que reconocemos en la mirada de nuestros hijos y la enorme responsabilidad de dejarles una Colombia mejor.

 

A todos esos profetas de la maldad y mesías de bienaventuranzas que no se pueden cumplir, a todos esos nigromantes de la felicidad subvencionada por el Estado, de agentes de la ira y de justicia social por asalto a pedradas y algaradas irracionales siempre nos quedará al colombiano que madruga, que lucha, que sabe sufrir, que saluda y sonríe. Y que si un día las cosas no le van bien nunca se le ocurrirá prender fuego a la casa del vecino para estar más cerca del cielo.

 

¡En Madrid ya les hemos derrotado y en Colombia la pulsión por la vida y la libertad es tan fuerte que también les terminaremos aplastando!

 

 

Luis León.

(desde algún rincón de Madrid)