Balance de vida y trabajo

Por: 
Miguel Gómez Martínez
04 de Octubre 2019
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En la mayoría de las ciudades colombianas la movilidad empeora y el medio ambiente adquiere preocupantes niveles de contaminación.

Llega a mis manos una muy interesante estadística producida por la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo (OCDE). Se trata del índice de balance de vida y trabajo (Work- life balance index) donde se miden factores como duración de la jornada de trabajo, inseguridad del mercado laboral, tasa de desempleo, tiempo disponible para el descanso y la recreación, seguridad en las calles o satisfacción con la vida que se tiene.

 

No es sorprendente que Colombia aparezca como el país que tiene el puntaje más bajo en este índice dentro de los 35 países miembros de la organización. México y Turquía nos siguen en la clasificación.
 

Factores como la calidad del medio ambiente, la participación en política, ingreso disponible, gasto de los hogares, apoyo de la red de seguridad social o calidad de los servicios públicos básicos también forman parte de las estadísticas consideradas para construir el índice. Holanda, Italia y Dinamarca son los países donde mejores resultados se obtienen en el balance de calidad de vida y trabajo.
 

Estas mediciones cualitativas resultan útiles e interesantes porque combinan mediciones diversas que permiten visiones más amplias de la realidad. Incorporar esperanza de vida, número de años de escolaridad, tasas de homicidio, calidad del agua y del aire son buenas aproximaciones para poder definir el esquivo concepto de calidad de vida.
 

Cuando se analizan problemas como la movilidad y la inseguridad en las calles, estos factores tienen un enorme impacto negativo en las personas que deben enfrentarlos de forma cotidiana. Para cumplir con sus obligaciones laborales, los colombianos deben dedicar una mayor fracción del día pues están sometidos a trayectos muy largos desde sus hogares a sus lugares de trabajo.
 

Ello se traduce en un desmedro de los espacios de recreación y del tiempo dedicado a la familia o los amigos. Lo mismo sucede con la inseguridad que reduce la posibilidad de disfrutar el espacio público y las áreas de convivencia ciudadana. El estrés que genera el miedo termina por arrinconar al ciudadano en los espacios privados donde se siente sin temor.
 

En esta temporada pre electoral es importante recordar que lo esencial de la calidad de vida cotidiana tiene que ver con el entorno municipal. Es en la ciudad del domicilio donde se generan los factores que determinan el avance o deterioro de la calidad de vida.
 

En la mayoría de las ciudades colombianas la movilidad empeora y el medio ambiente adquiere preocupantes niveles de contaminación. La crisis de modelo de descentralización se refleja en la poca efectividad de las estrategias adoptadas en estos campos determinantes para la calidad de vida.
 

Tampoco son buenos los resultados en materia de seguridad donde se observa un recrudecimiento del miedo ciudadano en las calles.
 

A pesar de los avances que el país registra en varios campos y que se reflejan en la esperanza de vida, la cobertura de servicios públicos, el aumento de la clase media y la disminución de los focas de miseria, lo cierto es que el balance de trabajo y calidad de vida no es bueno para la mayoría.
 

Miguel Gómez Martínez
Asesor económico y empresarial
[email protected]
Portafolio, octubre 2 de 2019