Bicho mata bicho

Por: 
Juan Lucas Restrepo
03 de Agosto 2015
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Un artículo de la edición de esta semana de la revista “The Economist” comenta sobre una investigación de los señores Eoin Brodie del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y Fernando Vega del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos sobre un bicho poco querido por los cafeteros del mundo llamado broca.
Un artículo de la edición de esta semana de la revista “The Economist” comenta sobre una investigación de los señores Eoin Brodie del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y Fernando Vega del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos sobre un bicho poco querido por los cafeteros del mundo llamado broca.
 
La broca es una plaga que hace que se pierdan unos USD500 millones de café al año, afectando el ingreso de unos 20 millones de productores. En Colombia se han invertido recursos muy significativos del Estado y de los cafeteros buscando una solución que la controle pero hasta el momento, aparte de prácticas culturales tales como recoger las cerezas del suelo para disminuir su proliferación y alternativas químicas de alto costo y poca efectividad, no sabemos que haya nuevas tecnologías para controlarla.    
 
El enfoque de estos investigadores es novedoso y muestra resultados significativos. Resulta que la larva de la broca vive dentro del grano de café, alimentándose de sus almendras. Esto sería normal excepto por el hecho de que el grano contiene cafeína que es un elemento que a los humanos nos encanta pero es tóxica para los insectos. ¿Cómo hace entonces la broca para sobrevivir con esa dieta?
 
La respuesta se encontró en su intestino. Se descubrió que el excremento de la broca era libre de cafeína y que si sometían a los insectos a antibióticos la cafeína comenzaba a aparecer y el insecto moría. Por lo tanto quien se encargaba de anular o convertir la cafeína en otra cosa tenían que ser bacterias de su flora intestinal.
 
Al colectar la flora intestinal y someterla a dosis de cafeína, las sobrevivientes fueron unos bichos llamados Pseudomonas fulva, una especie que genéticamente cuenta con una enzima llamada caffeine demethylasa que convierte la cafeína en otras enzimas digeribles por la broca.
 
Ahora andan mirando cómo controlar la pseudomona para indigestar y controlar la broca. La alternativa de fumigar con antibióticos no es buena ya que generan resistencia que terminarían afectando a los humanos. Ahora validan si un virus específico a las pseudomonas llamado bacteriophage puede hacer el trabajo y para esto aprovechan conocimiento que se está generando en investigación sobre salud humana sobre algunos tipos de pseudmonas.
 
Si logran aislar el o los virus específicos, producirlos a escala a costos razonables y formular un bioplaguicida fácil de usar por los agricultores, la broca dejará de ser el problema que es hoy y todos contentos. Esto que suena sencillo es la nueva forma de investigar en agricultura. Enfoques biológicos que reemplazarán a los químicos tradicionales a favor del entorno y la gente.
 
En Colombia no estamos en pañales. En Corpoica hay un grupo de control biológico que avanza en desarrollos de este tipo. Han aislado unos virus de la familia Baculoviridae que atacan al gusano cogollero del maíz mejor llamado Spodoptera frugiperda, una plaga voraz que también come arroz, algodón y pastos entre otros. El baculovirus consume las larvas de Spodoptera y se liberan unas partículas llamadas viriones, que infectan y destruyen las células intestinales, matan el gusano y liberan  a su vez nuevos viriones que pueden infectar a cualquier vecino.
 
Las pruebas con nuestro baculovirus muestran excelentes resultados y solo impactan al insecto plaga protegiendo insectos benéficos que sucumben con la alternativa química. Andamos escalando esta tecnología para entregarla pronto a nuestra agricultura. Respuestas desde lo biológico. Bicho mata bicho.  Por ahí es.          
 
Juan Lucas Restrepo
 
* Publicado originalmente en Portafolio el 23 de julio de 2015.