Coronell en su laberinto

Por: 
Fernando Álvarez
21 de Julio 2021
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La salida de Daniel Coronell Castañeda de Univisión ya casi hace parte de las informaciones consuetudinarias en Colombia. Que el controvertido columnista sea despedido, sacado o haya renunciado de un medio, hace parte del paisaje noticioso al estilo de hechos de cajón como la captura de una mula en el aeropuerto, la apertura de investigación a un político por corrupción o la derrota de la selección colombiana de futbol.

La salida de Daniel Coronell Castañeda de Univisión ya casi hace parte de las informaciones consuetudinarias en Colombia. Que el controvertido columnista sea despedido, sacado o haya renunciado de un medio, hace parte del paisaje noticioso al estilo de hechos de cajón como la captura de una mula en el aeropuerto, la apertura de investigación a un político por corrupción o la derrota de la selección colombiana de futbol.

 

Aunque como siempre la echada será revestida como una persecución contra la libertad de prensa o una intención del medio o de sus dueños de controlar su ejercicio periodístico o su opinión, la verdad es que desde hace un par de años sus días estaban contados en la cadena estadounidense de televisión.

 

En una columna publicada en su momento titulada “El ocaso de Coronell” decía yo que estábamos asistiendo al comienzo del ocaso de un periodista que ha forjado tantos seguidores como detractores. Y que su apasionamiento en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez lo había desdibujado ante personas desprevenidas que inicialmente le creían, además de que su extraña alianza con lo más oscuro de la justicia politizada y de los carteles de la toga le habían mermado sustancialmente su credibilidad. En ese momento escribí que ya se comenzaban a escuchar los rumores sobre que en Univisión había empezado la cuenta regresiva de Coronell.

 

Las pérdidas durante los últimos años que reportaba la cadena latina parecían haber llevado a sus directivas a repensar la continuidad del periodista al frente de sus noticieros. De hecho, ya habían logrado deshacerse de Isaac Lee, quien fue el que llevó a Coronell a las pantallas norteamericanas y quien por poco arruina a Univisión, con su acostumbradas volteretas en las que había logrado embarcar a la empresa en una aventura digital llamada Fusión Media Group, al estilo de las que hizo cuando aparatosamente se instaló como director de Semana, a donde también llevó a Daniel Coronell Castañeda y el dueño de la revista, Felipe López, estuvo al borde de saborear la quiebra de su empresa editorial debido a los excesos y extravagancias de Lee.

 

Es obvio que la versión de Coronell, la cual será ampliamente replicada en sus medios amigos como La W o CM& consistirá en, palabras más palabras menos, que los directivos de Univisión entraron en la onda derechista de Fox News y que le preguntaron si era de izquierda, a lo cual Coronell habría respondido dignamente con una carta de renuncia en la que exponía categóricamente que esa pregunta es irrespetuosa porque el periodista no es de derecha ni de izquierda sino que lo que profesa es la verdad, el culto a la verdad o a la búsqueda de la verdad.

 

Lo que pasa es que la verdad se vuelve tan subjetiva en boca de este periodista que se debate entre investigador e inquisidor hasta el punto que su verdad en muchas ocasiones riñe de plano con la verdad, como cuando en “La otra Verdad” Pedro Juan Moreno decidió publicar sus andanzas, en las que Daniel Coronell pretendía tumbarle al estado una millonaria suma a partir de un amañado tribunal de arbitramento que aspiraba entregarle a NTC una cifra cercana a los 20.000 millones de pesos del año 2007, por un supuesto “hecho del príncipe”, operación que fracasó gracias a esta denuncia, porque de inmediato los árbitros renunciaron.

 

Los nuevos árbitros, ya con la lupa encima, decidieron castigar a la Comisión Nacional de Televisión y ordenaron que se le debía reconocer a NTC una cifra cercana a los 1.500 millones de pesos y como yo era Comisionado propuse y se aceptó que se le pagara con los casetes de dos programas “Siguiendo el Rastro” y “Félix de Noche”, con los que NTC había pagado una deuda a la CNTV. Por supuesto la denuncia de Pedro Juan Moreno y mi postura en la CNTV frustraron el negociado que se hacía en contubernio con el entonces presidente de la Comisión de Televisión Javier Ayala, que yo reemplacé al derrotarlo en las elecciones.

 

Esa verdad que le gusta tanto a Coronell mencionar como profeso pero que le disgusta cuando alguien exprofeso le cuenta su otra verdad. Como cuando por primera vez la publicación de Pedro Juan documentaba cómo se constituyó NTC, con dineros del narcotráfico apalancados por el testaferro del Cartel de Cali Cesar Villegas, alias “El Bandi” y soportados en la infraestructura de la programadora Imagen y Sonido del extraditado narcotraficante Pastor Perafán. La verdad que asustó a Coronell cuando al día siguiente de que Pedro Juan distribuyera la revista en el Congreso y en los medios, Daniel Coronell buscó a su amigo Yamid Amat, en su lecho de enfermo, para que lo entrevistara con la exclusiva de que se tenía que ir del país por amenazas. La verdad contada por “La Otra Verdad” lo amenazó.

 

Verdad sobre Coronell que ha sido objeto de preocupación desde un comienzo por parte de los directivos de Univisión. Solo que cada vez que avanzaban en la cadena respecto de las dudas que sembraban estas reiteradas denuncias en su contra aparecía un hecho que distraía la atención y relegaba estas inquietudes sobre algo que Daniel Coronell nunca ha explicado. Los orígenes de los dineros con que montó su emporio noticioso. Porque, así como es justo reconocer que es un acucioso investigador, máxime si se trata de acabar y ensañarse con quien escoge como víctima, en todas partes existe la duda de por qué nunca la fiscalía o las autoridades norteamericanas le siguieron el rastro a la forma como nació NTC.

 

Por otro lado, el hecho de que Televisa haya adquirido hace más de una década un importante paquete accionario en Univisión, lo que dio origen a un conglomerado aún más poderoso que acogió el nombre de las dos empresas Televisa-Univisión, ha significado que cada vez más Televisa asuma el control de la Cadena. Televisa no tiene una posición ideológica como Fox News, que es de derecha, pero no está interesada en hacerle el juego a los experimentos populistas latinoamericanos, como el de Gustavo Petro en Colombia y para esos efectos Coronell es más una punta de lanza en contra de los intereses económicos de Univisión.

 

Algo como sucedió cuando Alan Sokol, propietario y socio de Hemispher Media Group, HMTV y de diferentes canales de televisión por suscripción y abierta en América Latina y socio mayoritario en Unión Promesa de sociedad futura plural comunicaciones SAS, donde están CM& y RTI, decidió sacar a Daniel Coronell del Canal 1 y optó porque la empresa sobreviviera ya que NTC producía pérdidas y generaba un hueco inmenso en las finanzas del Canal. El Canal 1 que tanta lagartada le había costado a Coronell con el entonces presidente Juan Manuel Santos para que por obra de birlibirloque le terminaran adjudicando un canal público a unos privados sin que tuvieran que pagar las millonarias cifras que se les cobraba a Caracol Y RCN por sus licencias.

 

Se comienza a rumorar también la salida de Félix de Bedout y de Gerardo Reyes, quienes fueron llevados por Coronell. Para algunos directivos de Televisa Félix de Bedout también fue socio de “El Bandi” y de Pastor Perafán y no ha sido claro que se haya desligado de las actividades de Coronell. Sobre Reyes no hay cuestionamientos, pero todo indica que la nueva política de la empresa prefiere curarse en salud.

 

En todo caso se repite la historia de Coronell en Semana, que después de un largo periodo en que impone una línea editorial y un estilo de periodismo inquisidor, lo que sube como palma cae como coco, así todo se convierta en un show de victimización en el que no faltará que el teléfono de Coronell resulte en la lista de los hakeadores israelitas para configurar un complot internacional contra la libertad de prensa. O sea que no será raro que en próximos días aparezca el cartel contra la prensa orquestado por los Azcárraga, los Sokol, los Guillisky y Felipe López, donde agregarán los nombres de Vicky Dávila y Salud Hernández como instigadoras de la modalidad de la prensa al servicio de la derecha.