De la ilusión a la realidad

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
09 de Octubre 2019
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“Al aproximarse un nuevo año también se tiene en la cabeza que llega un nuevo verano, lo que genera desajustes en la oferta de leche y así mismo una mejora en nuestros precios”. Era la antigua reflexión que me hacia un productor hace ya más de una década en una de las tantas conversaciones sobre economía ganadera.

Sin embargo, hoy las cosas tienen una apreciable diferencia: la apertura comercial, el cambio climático e incluso el manejo de los stocks industriales hacen que no necesariamente el primer trimestre del año tenga los mejores precios. Ahora son más las variables determinantes en el ajuste de oferta y demanda.

 

Incluso la única protección que ha tenido el productor en materia de precios, la hoy Resolución 017 de 2012, que establece un precio por calidad, está cada vez más expuesta a las realidades del libre mercado. Es solo ver como el precio pagado al productor colombiano, expresado en dólares, ha tenido un comportamiento idéntico al precio internacional de la leche desde finales de 2013.

 

Pero hablando en el corto plazo, y después de haber tenido una importante tendencia al alza durante 2019, el precio de la leche seguramente buscará su tendencia natural, más cuando el invierno del último trimestre del año se hace presente.

 

De hecho, entre enero y julio de 2019 el factor clima fue determinante para que el precio se incrementara 8 %, pero ya para agosto la baja frente a julio fue de 0,2 %, de acuerdo con las cifras de la Unidad de Seguimiento de los Precios de la Leche del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.

 

Entrado el invierno las posibilidades de presión a la baja sobre el precio se incrementan. Esto sin duda dependerá de la capacidad de recuperación de praderas y pastos y la oferta disponible que se tenga, sumado a la necesidad de la industria de tener un nivel adecuado de inventarios para iniciar el próximo verano con reservas suficientes y evitar que se dispare el precio de su principal insumo.

 

Así las cosas, 2019 seguramente termine con pequeñísimas tendencias a la baja en el precio de la leche pagado al productor al mejorarse la demanda de la industria, cuyo fin es tener inventarios listos y en buen nivel para sobrepasar el primer verano de 2020 sin mayores preocupaciones.

 

Pero además la industria transformadora (no solo de leche) tendrá una ayuda extra desde el 1 de enero de 2020: poco más de 19 mil toneladas libres de arancel en el marco del nuevo contingente de TLC EE.UU. y UE.

 

¿Quién lo diría? un trimestre de lluvias con mejores precios, y uno de verano con algo más bajos. Pero no pronostiquemos nada, cualquier variable adicional puede afectar lo que digamos hoy. Sin embargo, vale tener en la cabeza que el clima parece estar normalizado, al menos hasta el primer trimestre de 2020.