De verdades a medias y mentiras incompletas: la parafiscalidad y los gremios

Por: 
Ricardo Arenas Ovalle
27 de Abril 2016
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Luego de leer artículos de una y otra orilla, de ver comentarios en las redes sociales de unos y otros, de oír a los protagonistas en espacios públicos y privados, y de pensar y repensar sobre lo sucedido; me duele aún más mi sector ganadero.
Luego de leer artículos de una y otra orilla, de ver comentarios en las redes sociales de unos y otros, de oír a los protagonistas en espacios públicos y privados, y de pensar y repensar sobre lo sucedido; me duele aún más mi sector ganadero.
 
Reflejo de la actualidad nacional. Hemos caído en los mismos vicios que diariamente criticamos unos a otros:
 
- Radicalismo miope
- Oportunismo político
- Intereses personales
 
El decreto 2537 del 29 de diciembre de 2015 no solo le quitó a Fedegán la administración del Fondo Nacional del Ganado, sino que sumió sin quererlo, al sector en un limbo que perjudica a todos los ganaderos.
 
Para nadie es un secreto que José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán, tiene un “INRI” que por momentos es fatal y por otros su propia salvación. Su cercanía ideológica al expresidente Álvaro Uribe Vélez y al Centro Democrático, así como su posición política en torno al tema bandera del gobierno nacional de las conversaciones de paz en La Habana, lo han alejado tanto de la administración de Santos como de un sector de los ganaderos que comulgan públicamente con las dádivas ofrecidas a los grupos guerrilleros en la búsqueda del bien superior que llamamos paz.       
 
El sector ganadero más que cualquier otro, es y ha sido parte estructural del conflicto armado colombiano desde sus orígenes, bien sea como víctimas en su gran mayoría o como patrocinadores de grupos al margen de la ley, en algunos casos. La tenencia de tierras, el secuestro, la extorsión, el paramilitarismo y hasta la guerrilla son temas que siempre tienen una de sus aristas en nuestro querido gremio. En tal virtud, es imposible que un dirigente gremial se abstenga de expresar sus pareceres en temas fundamentales hoy en día y más aún, manifestar el sentir de sus representados.
 
Representatividad
 
Y aquí entramos en una vieja discusión… ¿A quién representa la  Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán?  Desde el solo nombre se deduce que es a los ganaderos de Colombia, que según cuenta la leyenda, pues del Censo Nacional Agropecuario tengo mis serias dudas; somos alrededor de 450 mil productores de carne y/o leche que alimentan a 48 millones de colombianos. Entre sus federados se incluyen gremios regionales y locales que agrupan un número cercano a los 100 mil productores, haciéndola de lejos; la entidad con mayor representatividad de número con que cuenta la ganadería nacional.
 
Apenas el 20 %, dirán muchos que eso no es representatividad. Empero, es sin duda alguna el gremio que más productores acoge y más carne y leche producida representa en el territorio nacional.
 
Como testigo de excepción sé, que al momento de asignar la administración del recién creado fondo parafiscal por allá a mediados de la década de los 90, Fedegán y Analac se disputaron la operación como gremios de productores y Colanta jugando como siempre con la camiseta que más le convenga para cada partido, la de cooperativa de productores o la de industrial de la leche, y en ese caso enarbolaba la de cooperativa de ganaderos.
 
Con el profundo respeto que tengo por Analac, asociación a la cual pertenezco desde hace años; sus administraciones desde hace tiempo ya, lo han llevado a tener tan pobre representatividad –al menos de número- que no soy yo quien desde esta asociación pediría a otros lo que al interior de nosotros mismos carecemos. Hago desde acá votos porque la actual administración corrija el rumbo, por el bien de los productores de leche del país y por el de Analac mismo.
 
De Colanta y el Dr. Jenaro Pérez no diré sino que sería absurdo entregar un Fondo Parafiscal de Ganaderos a una entidad que es más industrial que ganadera, y que en más de 20 años no ha aportado un solo peso de sus cooperados ganaderos al FNG. Eso sí, ha sido beneficiario de primera fila en los programas que financia el FNG incluyendo los programas sanitarios de Aftosa y Brucelosis y los subsidios a la exportación otorgados por el Fondo de Estabilización de Precios. 
 
Democracia
 
En un país de autosugestionada tradición democrática, esta palabra se usa tan ligeramente que puede ser la perfecta guillotina cada que alguien así lo quiera.
 
He pertenecido y/o trabajado para gremios como Analac, Fedegán o Asocriollo, pues soy un convencido de la asociatividad como herramienta de desarrollo. Fui invitado a un par de reuniones iniciales del naciente movimiento autodenominado Demogán; pero decidí no pertenecer por 2 razones fundamentales que no incluyen la defensa de nadie. En primer término no creo que la gremialidad nacional necesite más división, sino por el contrario, fortalecer los gremios ya existentes; y segundo, el objetivo de un gremio al que quisiera pertenecer debe ser el mejoramiento de la ganadería nacional y sus mercados y no el atacar a una persona u otra entidad.
 
El zaperoco de la democracia o más bien de la falta de ella en Fedegán no está tan claro, o al menos en los debates que he presenciado, los detractores no han logrado argumentar convincentemente tal situación. Al igual que en el caso de Colanta, particularmente no comparto la amalgama eclipsante de industriales y ganaderos en un gremio de la producción.
 
Eso sí, debo aclarar que no es que estos 2 importantes sectores de la economía deban ser enemigos, deben estar sentados del mismo lado de la mesa evidentemente, pero no uno encima del otro. A esta concusión se llega demasiado fácil al ver las utilidades de un subsector y de otro en los últimos años siendo los 2, de un mismo mercado que debe irrigar sus utilidades a todos los participantes y no solo a uno.
 
Gestión y parafiscalidad
 
Tema tan crucial como espinoso en su análisis. En asuntos financieros y contractuales la administración del FNG ha obtenido calificaciones hasta de 100 puntos sobre 100 posibles desde la Contraloría Nacional. Las auditorías externas y millonarias que se solicitaron por parte del MADR en tiempos del Dr. Juan Camilo Restrepo, hoy miembro activo de Demogán, no encontraron situaciones claras que a buen juicio condujeran a un cambio en la administración del FNG.
 
En la gestión de estas 2 décadas del FNG se pueden encontrar aciertos como la lucha contra la aftosa, los avances en transferencia de tecnología genética y silvopastoreo; pero aún hay vacíos sentidos por los ganaderos en cuanto al impacto y la coherencia en asuntos puramente lácteos y en la masificación de la asistencia técnica. Estos son sin duda unos de los principales retos de Fedegán hacia el futuro.
 
Pasemos por último a un tema tan espinoso como ignorado por muchos incluidos quienes lo critican.
 
Friogán
 
Para claridad de muchos, Fedegán es un gremio de ganaderos, FNG es un fondo parafiscal administrado por el primero y que como no tiene dineros del presupuesto nacional, no debe ser manejado por el Estado como hoy está sucediendo al entregar temporalmente su administración a Fiduagraria, entidad que además de no tener el conocimiento técnico sectorial, tiene historia reciente de manejos non-santos de recursos públicos, como consta en sus estados financieros de años anteriores y en los informes de Contraloría Nacional.
 
Friogán es una empresa privada que surgió con grandes opciones de éxito en el entendido que el Estado haría cumplir las normas sanitarias y legales en el mercado de la carne y que tuvo años de magnificas utilidades, pero como a cualquier empresa del mercado, se le volteó el Cristo por la competencia informal que los Gobiernos nacionales y locales no han metido en cintura como se suponía sucedería, por el cierre del mercado Venezolano y por los TLCs que no se han firmado en las mejores condiciones para la producción nacional.
 
Por lo anterior, hace años existen unas pérdidas en esta empresa de la cual el FNG es accionista y deudora en créditos; por decisión de la misma Junta Directiva del FNG y no de quien fuera su administrador, Fedegán.
 
Recordemos entonces como está conformada la Junta Directiva del FNG:
 
1. El Ministro de Agricultura o su delegado, quien al presidirá y tendrá posibilidad de veto en toda decisión.
2. Un representante de Analac.
3. Un representante de las cooperativas que decidan participar en el FNG
4. El gerente del ICA o su delegado
5. El presidente de Fedegán
6. Un representante de Unaga
7. Un representante de Fedefondos
8. 2 representantes elegidos por la Junta directiva de Fedegán, uno por el sector cárnico y otro por el sector lácteo.
9. Un representante de los pequeños ganaderos nombrado por el MADR.
 
En tal virtud buenas o malas decisiones en este sentido, han de ser atribuibles a la junta directiva del FNG y no a Fedegán. Y reitero, esto no es una defensa de nadie, es un análisis plano de las situaciones reales.
 
Si se quisiera analizar simplistamente podríamos decir que esta junta tiene 3 de 10 votos pertenecientes a Fedegán, o lo que es lo mismo; una minoría de Fedegán a la hora de tomar cualquier decisión. Aun así, lo más relevante es que las decisiones que hoy se critican tan vehementemente, fueron tomadas por unanimidad y más aún el MADR cuando tiene siempre la opción de vetar cualquier decisión incluso unánime entre los otros 9 integrantes; fue quien propuso varias de estas alternativas hoy tan cuestionadas como el ingreso a la ley 1116 .
 
Surgen ahora dudas de porque en su momento no hubo reparos a estas decisiones o al menos no hay indicios de que las hubiera ni en aquellas de inversión y aval a Friogán ni en el ingreso a la Ley 1116.
 
¿Por otro lado, la inversión en otros negocios sectoriales desde FNG, por ejemplo en empresas del sector lácteo, cómo van, esas no importan, no cuentan, no son criticables o estas si fueron necesarias o importantes para el sector ganadero que debe apoyar el Fondo Nacional del Ganado? Creo que no se mide con el mismo racero al juzgar las inversiones realizadas por el FNG en el sector real por los réditos en imagen que se puedan obtener con estas críticas.
 
Otra duda que se tiene es el monto de la deuda de Friogán y el valor de la empresa que ha tenido detrimento en el mercado, gracias a los escándalos innecesarios diría yo, pero que beneficia a grandes multinacionales cárnicas que estarían interesadas en comprar la empresa.
 
Quien conozca de negocios agroindustriales, sabrá que Friogán es aun hoy, una empresa viable y su ingreso a Ley de Reestructuración Financiera como muchas no es sinónimo de inminente quiebra. El mejor ejemplo es La Alquería, quienes “nos” acogimos hace años a esta ley y hoy es una de las empresas más pujantes y valiosas del sector.
 
¿Friogán entra en la Ley 1116 lo que le permite manejar mejor sus pasivos, el FNG es deudor solidario y el hecho de cambiar la administración lo exime de ese compromiso? No soy experto en derecho financiero, pero no lo veo tan claro.
 
En múltiples ocasiones escuché al ministro Aurelio Iragorri, a quien respeto profundamente, decir que había “algunas” cláusulas del contrato de administración de FNG que no eran aceptables por este Gobierno. Cláusulas que llevan más de 20 años vigentes y casi 6 con el actual Gobierno, por cierto. De ser así, creo y con todo respeto; el camino es sentarse a renegociarlas y no radicalizar posiciones ni tomar decisiones fulminantes. Mientras doy leche a mis terneras tengo tiempo para pensar, y no he logrado entender porque podemos negociar con terroristas en La Habana, y ¿no podemos negociar esas cláusulas con un gremio formal?  
 
Sé bien que como casi todos los mortales, el Dr. Iragorri tiene un jefe y es el presidente Juan Manuel Santos. Yo en este momento no lo tengo y por eso me doy la libertad de decir lo que pienso y veo, así como actuar en concordancia sin frenos ni ataduras. ¿Será esta la causa de decisiones que se sienten más políticas que estratégicas para el sector?
 
Invito a todos los interesados a sentarse en un dialogo abierto y propositivo por el bien del sector ganadero colombiano y a los lectores mayoritariamente ganaderos afectados por las situaciones y decisiones de otros, a analizar desprevenidamente y aportar lo propio a una discusión sana y respetuosa para todas las posiciones con el único fin de superar estos impases en donde los únicos perjudicados seremos nosotros mismos como ganaderos. La unión hace la fuerza, y nuestra gremialidad así lo reclama por el bien de la ganadería. 
 
Ricardo Arenas Ovalle
Medico Veterinario
Esp. Finanzas y Negocios Internacionales
Esp. Gerencia de Empresas Agropecuarias
Experto en producción y calidad de leche
Consultor Agroindustrial 
Miembro Fundador Consejo Nacional de Mastitis y Calidad de Leche