Del imaginario a la recesión

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
22 de Agosto 2019
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La última gran recesión, de nivel mundial, fue la registrada en 2009. La crisis hipotecaria de los EEUU generó una difícil situación en su consumo interno que terminó por contagiar al resto del planeta por la vía del comercio internacional.

Hoy, varios expertos económicos y gurús de la administración advierten sobre las grandes posibilidades de que se genere una nueva gran crisis a nivel global. A diferencia de lo ocurrido una década atrás, en dónde el origen fue el deterioro en el consumo de EEUU, hoy el punto de inflexión está en la guerra comercial que el mismo EEUU ha iniciado con China meses atrás y que viene ocasionando consecuencias en otras economías, especialmente en las emergentes.

 

La subida de aranceles ha hecho, de un lado, que otros países reaccionen de idéntica manera para proteger sus economías de la entrada desmedida de productos que no han logrado ingresar a sus mercados naturales. Consecuencia de todo: consumo lesionado por precaución.

 

De otro lado, y ante la percepción de mayores niveles de riesgo se han originado salidas de capital a países de mayor fortaleza económica. Efecto de esto: depreciación de las monedas locales, es decir subida del precio del dólar.

 

En el caso de Latinoamérica el mejor indicador del nerviosismo ocasionado es justamente ese: la devaluación del peso. Para Colombia, la segunda moneda más afectada luego de la de la República de Argentina.

 

Sin embargo, preocupa en países como EEUU que las tasas de interés de corto plazo estén por encima de las de largo plazo. Tal situación lo que muestra es la cobertura que está tratándose de dar al riesgo ante una posible falta de dinámica económica.

 

Sin embargo, y como ha ocurrido en todas y cada una de las recesiones mundiales anteriores, tal crisis termina generándose por expectativas y comportamientos de nerviosismo, más que por realidades que verdaderamente registren de una debacle económica. En otras palabras, la suposición y el imaginario causan el caos individual, y como agentes racionales económicos dejamos de consumir generando un caos común… lo siguiente es la recesión.

 

El crecimiento económico de Colombia del primer semestre muestra que la tal recesión no existe, como tampoco evidencias de una desaceleración. Al contrario, y teniendo en cuenta las dificultades que se han generado entre el comercio entre China y EEUU, se abren posibilidades de abastecimiento para los dos mercados, especialmente en temas de garantía para la seguridad alimentaria.

 

De imaginarse una recesión a que se dé solo hay un paso, por lo que la tarea debe ser la de mantener el consumo y el ahorro en sus niveles normales, manteniendo la exagerada previsión a raya y aprovechar el nerviosismo económico de otros para obtener descuentos y mejorar la capacidad de compra.