El centralismo del ICA nos tiene matados

Por: 
Columnista invitado
05 de Abril 2021
compartir
La descentralización es un derecho constitucional cuyo objeto es la autonomía para aumentar la eficiencia organizacional y mejorar el servicio al ciudadano en cumplimiento de sus funciones

Por: Luis Ernesto Rodríguez Qüenza, MCs

La descentralización es un derecho constitucional cuyo objeto es la autonomía para aumentar la eficiencia organizacional y mejorar el servicio al ciudadano en cumplimiento de sus funciones.

 

Un ICA centralista, que ignora la producción regional con tanta tramitomanía, con un sistema monopolista, virreinal y paquidérmico, incapaz de satisfacer las necesidades del productor,que no delega funciones en las regiones, con escasos 1809 funcionarios incluyendo administrativos y gerenciales, para atender 1101 municipios, que demandarían al menos 5505, disimulados con una nómina paralela de 2500 contratos de prestación de servicios, son debilidades institucionales que la descentralización solucionaría satisfactoriamente.

 

Una crisis sanitaria, como la ocurrida en 2017, cuando fue detectado el virus aftoso en una vereda de Tame, que no pasó a mayores gracias a la alta cobertura vacunal del hato araucano, hubiera podido evitarse con la autonomía regional, con el personal idóneo al momento de la emergencia.

 

Pero los araucanos pagaríamos los platos rotos, como chivo expiatorio para justificarse, tapar la improvisación y mostrar gestión ante la OIE. Aunque hace más de 20 años nosotros mismos erradicamos la fiebre aftosa con vacunación, con tesón y disciplina, y la gobernación aportando recursos económicos que la nación jamás hubiera hecho.

 

Somos territorio libre de aftosa, pero no gracias al ICA. Quien solo se lució imponiéndonos sanciones severas y restricciones aún vigentes, sometiendo al productor injustamente, humillándolo, creyéndolo infectado y culpable. Pero no enfrentan el contrabando de ganado. Principal portador del virus.

 

El ICA central es el responsable. La experiencia de Tame dejó al descubierto que solamente ocho carabineros y un subintendente de Policía Nacional custodiaban 300 kilómetros de frontera. Arauca debería tener 80 carabineros atendiendo el sector rural, al mando del ICA. Garantizando la seguridad zoosanitaria, ayudando a prevenir el temido abigeato, que el Estado podría erradicar con solo presencia interinstitucional, anticipándose al delito, evitando acudir a una justicia todavía más corrupta, ratificando una vez más la falta de autoridad territorial, denunciada por HRW.

 

Arauca debe recuperar su condición exportadora, pero no de ganado en pie, como hacía para Venezuela, sino en canal, con valor agregado por cortes finos de carne llanera, producida en sus sistemas naturales de sabana, que son únicos. Volver al mercado de las Antillas con el mejor cerdo criollo sabanero, como lo hicimos 60 años atrás. El frigorífico municipal es una realidad. Ya se pueden cumplir las normas y requisitos zoosanitarios. Ya no son dos mil o tres mil novillos del hato tradicional que salían para Curazao. Hoy tenemos 30 mil novillos grass-fed.

 

Por tanto, “un aumento en la demanda de los servicios de control sanitario exige mejorar técnicas de gestión de manera que el control sanitario pueda responder a los múltiples problemas presentes en el comercio de esta clase de bienes. Igualmente, un mayor volumen de carga movilizada implica un mayor número de controles en materia sanitaria y exige una estructura organizacional distinta a la diseñada hace 60 años.

 

Según Ítala Rodríguez Suarez, en su tesis de maestría de la Universidad Externado de Colombia, hay aspectos que deben revisarse y mejorarse continuamente, en donde el ICA central sí debería concentrarse (evitando involucrarse en el trabajo de las regiones), como “la capacidad de evaluación de riesgos, estatus sanitario, estrategias de negociación internacional que permitan superar las barreras no arancelarias para penetrar mercados, infraestructura de laboratorios, y sistemas de trazabilidad”, especialmente en las ganaderías tradicionales que requieren transformaciones, y hasta el mismo llanero precisa de capacitaciones que el ICA debería liderar, para enfrentar los mercados internacionales.

 

El viceministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo en su visita a Arauca tomó nota de la propuesta de descentralización del ICA. Así como se recuperó la administración del Fondo Nacional del Ganado, las guías de movilización sanitaria deberán volver al gremio, y la sanidad animal y vigilancia epidemiológica a los centros regionales de diagnóstico como corresponde. Según FEDEGAN, en 2022 Colombia exportará más de 500 millones de dólares en carne a los mercados que prefieren la producción limpia. Arauca llena ese requisito. Y hemos sido exportadores.