El empleo y el crecimiento

Por: 
Amilkar Acosta
14 de Mayo 2013
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Según el Ministro Cárdenas, además de un punto adicional de crecimiento del PIB para este año, “se le añaden 300.000 empleos adicionales por cuenta del PIPE, los cuales, a propósito, son un cálculo de la ANDI, no nuestro… (¡!).
Según el Ministro Cárdenas, además de un punto adicional de crecimiento del PIB para este año, “se le añaden 300 mil empleos adicionales por cuenta del PIPE, los cuales, a propósito, son un cálculo de la ANDI, no nuestro… (¡!). La meta es que, por todo esto, el crecimiento de la economía sea del 4.8% en el 2013. Es nuestra aspiración”. Pero está por verse si se cumplen los pronósticos del Gobierno de crear entre 400 mil y un millón de empleos formales en los próximos dos años, a través de la entrada en vigencia del desmonte de los parafiscales.
 
Lo cierto es que expertos laboralistas como el Director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia Stefano Farné y el investigador David Arturo Rodriguez no son tan optimistas como el Gobierno y, al tiempo que cuestionaron en su momento esta medida, aseguran que generará a lo sumo entre 53 mil y 88 mil empleos. Definitivamente el principal escollo para la generación de empleo formal y para la formalización del mismo en Colombia está en la baja productividad de las unidades económicas y de sus trabajadores y este mal no se está atacando con el PIPE sino sólo tangencialmente. (Lea: Cae nivel de ocupación en sector rural, según el Dane)
 
Como lo señala el exministro de Hacienda Rudolf Hommes, “el crecimiento de la productividad laboral en Colombia entre 1990 y el 2011 fue del orden del 30% inferior al de América Latina y la OCDE (entre 40 y 45%) y muy inferior al de los países de la OCDE con ingresos inferiores o iguales a la medina de esa organización, que duplicaron su productividad durante ese mismo período. Esta es una de las razones por las cuales Colombia ha perdido competitividad y es tan vulnerable a la revaluación.
 
Es entendible la preocupación del Gobierno por el empleo, dado que Colombia, según el FMI, sigue exhibiendo la más alta tasa de desempleo de Latinoamérica con una tasa de 10.3% para el mes de febrero de este año, seguida por Venezuela con el 7.8%. Según cifras recientes del DANE  la tasa de desempleo para marzo fue del 10.2, casi el mismo porcentaje del 2012 que fue del 10.4%; es decir que, a pesar de la retórica del Gobierno no ha sido posible alcanzar el objetivo del Plan de Desarrollo Prosperidad para todos, de bajarla a un solo dígito.
 
No es casual que la tasa de desempleo en las 13 áreas metropolitanas en lugar de bajar subió del 11% en marzo de 2012 a 11.6% en marzo de 2013, dado que es allí en donde se concentra la actividad industrial, sector este que ha llevado la peor parte en la aceleración de la desaceleración del crecimiento de la economía. (Columna: La industria en estado comatoso
 
En cuanto al crecimiento se refiere, como lo acota el director de Portafolio Ricardo Ávila, “un Gobierno que es más rápido en los anuncios que en las ejecutorias…es altamente improbable que se consiga la meta oficial de crecimiento del 4.8% en 2013” y vemos aún más remota la posibilidad de generar 300 mil empleos, por más PIPE que haya. De pronto la mejora de la calificación de la deuda colombiana por parte de la calificadora de riesgo Standard & Poor al pasarla de BBB- a BBB, pueda darle una mano al Gobierno y ayudarle en su propósito de reanimar la economía por la vía del abratamiento de su deuda. 
 
Ojalá, pero el escepticismo cunde: el Director de Fedesarrollo Leonardo Villar dice que él no cree “que vaya a tener ese impacto en el PIB. Nosotros no vamos a cambiar nuestras proyecciones de crecimiento para 2013, que están por debajo de 4 por ciento para este año”. Por su parte el Director de Portafolio Ricardo Ávila conceptúa que “con excepción de Planeación Nacional, nadie más considera que el objetivo del 4.8% fijado inicialmente sea posible”.
 
Estamos de acuerdo con la revista Dinero cuando sostiene que “sin duda el Plan es un esfuerzo encomiable…no es un giro, ni un relanzamiento, ni una aplicación de medidas extraordinarias para enfrentar una situación extraordinaria. Es en la mayoría de sus componentes un paquete de cosas que se venían haciendo o se deberían estar haciendo desde antes. Quedan ahí  los temas estructuralesEl problema del desempleo no se resuelve con planes de choque, es estructural”. (Lea: La tasa de desempleo en Colombia fue de 10,4% en 2012)
 
Por ello, después de dar a luz dicho Plan por parte del Gobierno, la impresión que se deja es que más parece la célebre fábula de Esopo El parto de los montes, cuya trama da cuenta de que tras los gritos desgarradores y las dolorosas contracciones, cuando se esperaba que trajeran al mundo una especie de mastodonte,  los montes paren un pequeño ratón. Como se dice en mi tierra, más fue la bulla que la cabuya!