El populismo del candidato

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
24 de Noviembre 2021
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A solo seis meses de la elección del próximo presidente de Colombia las propuestas populistas en la contienda electoral empiezan a ser más abundantes. Falsas promesas que se les realizan a los electores creándoseles ilusiones, como en un show de magia, haciéndoles creer de poder sacar del sombrero lo que se necesita. No solamente un conejo.

A solo seis meses de la elección del próximo presidente de Colombia las propuestas populistas en la contienda electoral empiezan a ser más abundantes. Falsas promesas que se les realizan a los electores creándoseles ilusiones, como en un show de magia, haciéndoles creer de poder sacar del sombrero lo que se necesita. No solamente un conejo.

 

Claro, en un país en donde poca educación básica existe en temas económicos o financieros, más hechos de corrupción que pululan, a lo que se suman instituciones frágiles, el ambiente para los populistas es el mejor. De allí que lo hayan aprovechado para que dentro de su narrativa siempre este presente el discurso de lucha de clases y de odio.

 

Solo para hacer memoria de propuestas populistas vale recordar las de Chávez con promesas de “igualdad” de tierra para todos, que lo motivó a desarrollar una expropiatoria reforma agraria que solo unos años después le representaría el desestimulo de su aparato productivo, su ruina, y la pérdida de su seguridad y soberanía alimentaria, además de la inflación más alta del mundo desde hace más de una década.

 

Ni que hablar del mismo Chávez con sus políticas de expropiación de empresas que terminó por espantar a la inversión nacional y extranjera, reduciendo además su capacidad de generar empleo. O los sistemas de precios regulados con costos más altos que solo representó rentabilidades negativas y que arruinó a millones de productores del vecino país.

 

Con ese mismo origen de propuestas, ahora en Colombia “el candidato” considera que se debe acabar con la producción de petróleo y de carbón en el país. Se imaginan entonces a nuestro país importando aceites e incluso gasolina y derivados del crudo para hacer funcionar la economía interna. Seguramente no pensó en minúsculo impacto.

 

Pero además si dejáramos de enviar al exterior carbón y petróleo, de lo más representativo en nuestra canasta exportadora, el desajuste en la tasa de cambio sería inmenso. Un peso altamente depreciado haría más caras las importaciones.

 

¿Cómo se reemplazará la inversión extranjera que llega al país dedicada a estos sectores y que en 2020 representó US$1619 millones? ¿Cómo se reemplazarán US$12.920 millones en exportaciones de petróleo y carbón realizadas en 2020? ¿Qué pasará con los poco más de 240 mil empleos directos que generan en conjunto las industrias petrolera y carbonífera del país? ¿y las regalías para las regiones?

 

Seguramente “el candidato” hace propuestas sin determinar las consecuencias que estas tienen, siempre y cuando estas generen aplausos en medio de un escenario al estilo de un Robin Hood. Ojo, que no nos pase lo de Perú que por estar en medio de los aplausos eligió al candidato que hoy tiene en incertidumbre económica y falta de direccionamiento institucional al país inca.

 

Más el sector ganadero debe estar atento, pues somos de los pocos que está logrando crecimientos importantes, no solo a nivel agropecuario sino en general dentro de la economía nacional, además de estar cada vez más articulado con el comercio internacional. Pero sin seguridad y certidumbre política y económica apague y vámonos. Ojo con el populismo, ojo con el 2022.

 

@ojcubillosp