El vaso medio lleno o medio vacío

Por: 
Amilkar Acosta
22 de Abril 2013
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Según el adagio popular el ojo del amo engorda el buey; en el caso del crecimiento de la economía en 2012, el ojo del Gobierno engorda la cifra del 4% reportado por el DANE, magnificándolo como el tercer más alto crecimiento en Latinoamérica después de Chile y Perú.
Según el adagio popular el ojo del amo engorda el buey; en el caso del crecimiento de la economía en 2012, el ojo del Gobierno engorda la cifra del 4% reportado por el DANE, magnificándolo como el tercer más alto crecimiento en Latinoamérica después de Chile y Perú.
 
Para empezar, digamos que la tasa de crecimiento de la economía colombiana el año pasado se situó en la media, por encima de Uruguay, México y Argentina, pero por debajo de Perú, Chile, Venezuela y Ecuador. Es cierto que el crecimiento del PIB en 2012 superó el promedio de Latinoamérica (3%) y el ritmo de crecimiento de la economía global (3.2%) y ello puede servir de consuelo de tontos al momento de evaluar dicho crecimiento, pero no se puede pasar por alto el hecho cierto de una caída vertiginosa del ritmo de crecimiento interanual desde el 6.6% en 2011 al 4% en 2012. (Lea: Crecimiento del Producto Interno Bruto del 2012 fue del 4%)
 
Se suele decir que el optimista siempre ve el vaso medio lleno y el pesimista en cambio lo ve medio vacío, pero en economía lo que importa al fin y al cabo es si el vaso se está llenando o se está vaciando, es decir cuál es la tendencia. Y ello aplica tanto para la cifra global del crecimiento, como para el desempeño de cada uno de los sectores de la economía; en todos los casos se evidencia en las cifras proporcionadas por el DANE un marcado enfriamiento en el año completo, pero sobre todo en el segundo semestre.
 
Y hablando de los sectores de la economía, en los últimos diez años el sector de la minería y los hidrocarburos han venido liderando el crecimiento de la economía y ganando cada vez mayor participación en el PIB  y en las exportaciones hasta alcanzar alrededor del 8%  y el 70.8%, respectivamente, en 2011. (Lea: Dane publicó cifras consolidadas de producción ganadera en 2012)
 
Concomitantemente la industria manufacturera y el sector agropecuario han venido perdiendo terreno, rondando en este momento el 12% y el 7%, en su orden, en el PIB y 16% y 11%, aproximadamente en las exportaciones totales. Este fenómeno, el de la reprimarización de la economía, hace que el país dependa hoy más que nunca de la actividad minera y de los hidrocarburos. En este sentido el país ha retrocedido y su economía se ha tornado más vulnerable. Dicho lo anterior, examinemos ahora cómo se comportaron los distintos sectores de la economía en 2012.
 
De acuerdo con las cifras del DANE los sectores que jalonaron el crecimiento fueron Minas y canteras con un crecimiento de 5.9%, el sector financiero con el 5.5% y servicios sociales, que en su mayor parte provee el Gobierno, con el 4.9%. (Colunma: De capa caída)
 
Es de anotar que el crecimiento de estos sectores, al igual que los demás, se ralentizaron en 2012. Minas y canteras, por ejemplo, venía de crecer el 14.6% en 2011 e incluso el sector financiero, que ahora pesa el 19% en el PIB, había crecido el 7% en 2011. La construcción que había tenido tan buen desempeño el año anterior con un crecimiento de 10%, ahora creció un modesto 3.6%. El sector agrícola fue la excepción que confirma la regla, ya que tuvo un ligero repunte del 2.4% a 2.6% con respecto al año inmediatamente anterior.
 
La industria, que es la que ha llevado la peor parte en esta última etapa sigue sin levantar cabeza. Según la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta de la ANDI en el primer bimestre de 2013 se repitió la caída de la producción manufacturera con un -0.5% con respecto al mismo período del año anterior, las ventas crecieron sólo el 0.5%, las exportaciones también cayeron, esta vez  -3.4%, arrastradas fundamentalmente, quien lo creyera, por una mayor caída, del -6.1%, de las exportaciones del sector minero – energético. Y esta caída de la industria ha influido en el estado de ánimo de los industriales, lo cual se refleja en el desplome de 17.9 puntos porcentuales de su nivel de confianza frente a los resultados del primer bimestre de 2012.