Innovación en el empaque del producto

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
30 de Junio 2022
compartir
Por cuenta del crecimiento en los costos de producción de leche, el precio del litro pagado al productor y cobrado al consumidor en todo el mundo ha tenido tendencias alcistas. La situación no es exclusiva de Colombia.

Por cuenta del crecimiento en los costos de producción de leche, el precio del litro pagado al productor y cobrado al consumidor en todo el mundo ha tenido tendencias alcistas. La situación no es exclusiva de Colombia.

 

Al evaluar la tendencia del precio pagado al productor en nuestro país, que incorpora el pago por calidad establecido en la Resolución 017 de 2012, se nota como las alzas y las bajas tienen un comportamiento idéntico al de los precios internacionales de la leche en polvo entera y leche en polvo descremada, esto desde finales de 2013.

 

Muchos se rasgan las vestiduras en nuestro país asegurando que tenemos un precio controlado en el sector lechero, y resulta que no. Ya hace bastantes años el precio pagado al productor va en consonancia con la misma dinámica internacional. Claro, el tema cambiario tiene una importante influencia allí.

 

Al respecto, y en un escenario interno en donde el precio al productor se mantiene al alza, en 2022 hemos estado más expuestos a importaciones desde países que también han tenido alzas, pero que han terminado obteniendo un producto más económico que el nuestro.

 

De allí que entre enero y abril de 2022 se hayan importado 31.750 toneladas de leche y productos lácteos, equivalente a 28% más que en el mismo periodo de 2021, especialmente desde EEUU de donde proviene el 53%.

 

En ese sentido, y sabiendo que la competitividad de los productos lácteos no solo se puede asignar al ganadero, o a la vaca, como es la “lógica” de algunos, es importante que en los demás eslabones también se hagan los esfuerzos correspondientes.

 

Por ejemplo, el tema de transporte de finca a planta, que por cierto pagan los productores, destruye competitividad en lugar de mejorarla, dadas las precarias vías terciarias que tenemos.

 

Pero adentrémonos un poco más en el producto como tal. El empaque de gran cantidad de leche que consumimos está sobredimensionado, esto en buena medida porque terminaron acostumbrándonos a consumir más leche UHT (larga vida), y menos leche pasteurizada con el fin de favorecer la cadena logística industrial.

 

Antes, todos los días, íbamos por la bolsita de leche para el consumo diario o se hacia la compra semanal. Ahora quienes tienen un nivel de ingreso suficiente, guardan la leche UHT por un mes. Primero, porque no encuentran en el mercado oferta de leche pasteurizada y segundo porque nos crearon el hábito de la vida moderna de no ir a la tienda diariamente.

 

Pero ¿qué ocurre con quienes no tienen ingreso suficiente? Las opciones van desde no tomar leche, hasta adquirirla cruda o pagar demás por leche UHT que no necesitan, pues su compra y consumo es diario.

 

Al respecto, las soluciones deben partir de las áreas de investigación y desarrollo de la industria lechera ofreciendo empaques de acuerdo con la real utilización del producto y no hacer que el consumidor pague por empaque no útil y que solo encarece el producto. Al consumidor final la baja podría ser hasta de 9%. Además, la carga ambiental de producir empaques que no se requieren son muy altos.

 

Pero tampoco se puede olvidar que no tiene sentido acopiar leche cruda en un punto A, transportarla 100 km para procesarla y empacarla, y luego devolverla al punto A con mayor sofisticación en un empaque sobredimensionado. Importante desplegar en lo local puntos no solo de acopio sino también de procesamiento para evitar tales ineficiencias.

 

Hagan el siguiente ejercicio en su próxima visita al supermercado o tienda ¿cuántos productos lácteos están dirigidos a poblaciones de ingresos bajos? Empaque ligero, sin colores, ni logos, con un contenido adecuado de calidad y con leche pasteurizada solamente. Me anticipo a la respuesta: ninguno. Para tener en cuenta.

 
@ojcubillosp