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La Cuota Hilton: un esquema público- privado de alto valor

Por Augusto Beltrán Segrera - 08 de Marzo 2013

El comercio internacional de carne de bovino, cada vez más especializado en términos de calidad y con un entendimiento más grande de la importancia de una alimentación sana, permite inferir que la cuestión principal que acaece como uno de los desafíos contemporáneos del mercado no solamente es el suministro de alimentos y la seguridad alimentaria en el mundo.

El comercio internacional de carne de bovino, cada vez más especializado en términos de calidad y con un entendimiento más grande de la importancia de una alimentación sana, permite inferir que la cuestión principal que acaece como uno de los desafíos contemporáneos del mercado no solamente es el suministro de alimentos y la seguridad alimentaria en el mundo.

Además de esto, uno de los factores que tiene preponderancia en el comercio mundial es la calidad para el consumidor que se convierte en un factor primordial en términos de confianza en la alimentación desde la oferta alimentaria.

La Unión Europea ha sido uno de esos jugadores en el escenario internacional que le pone un énfasis especial a la calidad suministrada por sus socios de importación. (Galería: Color, textura y apariencia: detalles para elegir un buen corte de carne)

En esta medida, y bajo un marco de Negociaciones Multilaterales Comerciales del entonces llamado GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) en la Rueda de Tokio en 1979, nació un mecanismo llamado Cuota Hilton, donde la Unión Europea acordó otorgar un cupo de cortes de carne de bovino de alta calidad a algunos socios importadores, con precios que hoy en día promedian USD $17 mil por tonelada.

En ese escenario, la Unión Europea acordó asignar un cupo para realizar exportaciones de cortes vacunos de alta calidad para otras naciones que le otorga una cantidad anual a cada país. Los cortes que integran la cuota son: Cortes refrigerados y deshuesados de Lomo ancho, Punta de Anca, Cadera, Lomo Fino, Centro de Pierna, Cuadril, Lagarto, Bola de Pierna, Bota y Muchacho. (Lea: Cuando comprar carne se convierte en todo un arte)

Este instrumento de política comercial bilateral es objeto de la reflexión del presente texto en términos del esquema público privado que utiliza. A estos países se les otorga contingentes (a partir de una negociación multilateral producto de un lobby político exitoso) y después mediante esquemas de licitación en el renglón doméstico (como en el caso de Argentina) la distribuyen entre los frigoríficos, de tal manera que quienes cumplan más eficientemente los pliegos de la licitación tienen prevalencia a la hora de repartir la cuota nacional.

La Cuota demuestra el compromiso público en la política comercial y privado en el cumplimiento de las condiciones de exportación, que ha ofrecido a lo largo de las décadas buenos resultados, mediante el acceso a un nicho de mercado que reconoce con creces la calidad.

Ahora bien, los países con acceso a esta Cuota son: Argentina, Paraguay, Brasil, Estados Unidos, Canadá y Uruguay por lo que no es casualidad que los principales exportadores de carne tengan acceso a este nicho de mercado tan exclusivo, puesto que su competitividad no solo está medida en términos de eficiencia de producción, sino que se fundamenta en un gobierno que expresa cabalmente los intereses de un gremio orientado a la exportación mediante instrumentos como el objeto de nuestro análisis.

¿Por qué no pensar en ingresar este tipo de esquemas para hacer atractiva la inserción de Colombia en vista de la implementación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea? La industria y el sector exportador necesitan este tipo de impulso en los acuerdos comerciales negociados en tanto que premian evidentemente la alta calidad de la carne en precios altos. Para esto, es precisa una agenda y unos compromisos puntuales que el sector ganadero busca cumplir. (Lea: La maduración de la carne empacada al vacio)

La calidad de la carne colombiana no es otro resultado más que la calidad de nuestros métodos de producción y de una competitividad en la agenda.

Es preciso que dentro de un sector cuya calidad aún espera por ser reconocida internacionalmente, se logre el acceso a mercados mediante esquemas públicos - privados que incentiven los negocios por medio de rentabilidad y calidad. El mercado internacional de la carne no premia solamente volumen, premia excelencia en el producto. Y con 17 mil dólares en promedio por tonelada, el mercado premia a creces este valor agregado.