La pobreza de las Farc

Por: 
Jorge Eduardo Espinosa
20 de Abril 2016
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El artículo de la revista The Economist sobre la inmensa fortuna de las Farc volvió a poner sobre la mesa la pregunta que el país lleva años haciéndose: ¿dónde está la plata de las Farc?
El artículo de la revista The Economist sobre la inmensa fortuna de las Farc volvió a poner sobre la mesa la pregunta que el país lleva años haciéndose: ¿dónde está la plata de las Farc?
 
Dice la revista, en pocas palabras, que según un estudio no publicado por analistas del Gobierno colombiano, la guerrilla tenía en 2012 unos USD10 mil 500 millones. Recuerda, además, que entre 1990 y 2000 tenía 18 mil combatientes y una caja para mantenerlos producto de la extracción ilegal de oro, la extorsión, el secuestro y claro, el tráfico de drogas.
 
En aquel periodo, los ingresos de las Farc podían estar entre USD200 y 3.500 millones. En el párrafo final, tiran un dato que cae como soga al cuello: los investigadores difícilmente encontrarán la plata porque, en el mundo, los gobiernos detectan apenas 20 centavos por cada 100 dólares de dinero lavado, según la oficina de la ONU sobre Droga y Crimen. Es decir, nada.
 
Digo que el artículo, muy pertinente, solo recuerda a los colombianos lo que ya sabemos: las Farc, por años, dirigieron un negocio tremendamente lucrativo, que además fueron ampliando su portafolio de servicios: narcotráfico, sí, pero también minería ilegal y extorsión. Hace semanas, en este espacio, conté cómo los milicianos de las Farc en San Vicente del Caguan están dedicados plenamente a la extorsión, con ganancias anuales, según cálculos de las autoridades locales, de USD30 millones.
 
Todo esto lo sabemos, pero faltó que lo dijera la revista más prestigiosa del mundo para que el Gobierno Santos saliera a dar explicaciones. Nada de lo que dice The Economist, salvo el detalle del estudio no publicado de analistas del Gobierno que calcula la fortuna de la guerrilla, es nuevo. A propósito, Santos ya dijo que desconocía el tal informe, y que él lleva 10 años detrás de la plata de las Farc. Ya antes había dicho que sí, que bueno, que las Farc plata no tenían.
 
Así pues, casi nada es nuevo. Veamos: entre 1991 y 1995, según cifras de la Consejería para la Defensa y Seguridad Nacional, el 41 % de los ingresos de las Farc venían del narcotráfico. Esa cifra subiría a 51 % en 2003. El informe del Centro de Memoria Histórica Basta Ya, en la página 190, recuerda que si bien la coca representó para las Farc una ventaja económica, “trajo consigo una pérdida de legitimidad política ante sectores del país, la comunidad internacional y un debilitamiento de su apuesta política”. Esa, además, es la razón para no reconocer su fortuna: sí, cobrábamos un impuesto en las zonas cocaleras, pero solo para sostener nuestra lucha contra el Estado, argumentan los cabecillas. O sea, apenas para mantener el aparato militar, no para amasar plata.
 
Sigamos: el hoy Secretario de Seguridad de Bogotá, el investigador y economista Daniel Mejía, ha insistido en que el negocio de narcotráfico de las Farc vale entre 4,5 % y 7,5 % del PIB y podría representarles anualmente una utilidad neta de $1,5 billones. También explica que “la guerrilla vende (¿vendía?) la cocaína en la puerta del laboratorio a un precio fijo que oscila entre $5 y 8 millones. Entre USD2,5 y 4.000 dependiendo de la zona, la pureza, la cantidad vendida, y se la entregan a narcotraficantes en la puerta del laboratorio”.
 
Eso no es todo: hay zonas en las que comparten alianzas con narcotraficantes, como Tumaco o Buenaventura. Allí la ganancia es mayor: “si el cargamento llega a su destino les entra un dinero mucho más grande. Estamos hablando de que por kilo ya no les entran entre USD2 y 4.000, sino USD8 o 9.000 dólares”. Las Farc, concluye Mejía, manejan el 60 % del negocio de la droga en el país.
 
Hace un par de meses, el investigador y periodista estadounidense Douglas Farah estuvo reunido con algunos altos mandos de las Fuerzas Militares. Farah, que lleva años siguiendo el rastro a las cuentas de las Farc, les dijo que la guerrilla tiene plata escondida en Nicaragua en el Banco Corporativo, propiedades en la costa Atlántica, en El Salvador (a través de una empresa de petróleos) e incluso menciona un banco en Panamá que mueve muchos activos de las Farc.
 
La inteligencia colombiana sabe de la importancia en todos estos movimientos financieros de José Luís Merino, alias Ramiro Vásquez, antiguo miembro del Frente Farabundo Martí en El Salvador. Merino, mencionado en los computadores de Reyes, dio armamento a las Farc por años, y ha estado en La Habana como “experto en procesos de paz”, como se puede leer en distintos comunicados en la página www.mesadeconversaciones.com.co.
 
El presidente Santos y su Alto Comisionado Sergio Jaramillo negaron la información publicada en The Economist. El presidente dice que lleva años tras la plata de las Farc y que nunca ha encontrado nada. Jaramillo, por su parte, advirtió que la guerrilla ha hecho compromisos para reparar materialmente a las víctimas y recordó que es parte esencial de uno de los puntos del acuerdo. Eso sí, reconoció que no se sabe cómo se traducirá eso en la realidad. Mientras tanto, muchos nos seguiremos preguntando: ¿dónde está la plata de las Farc?