La razón es…

Por: 
Oscar Cubillos Pedraza
14 de Noviembre 2019
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Semanas atrás escribí acerca de las tres carnes –cerdo, bovino y ave–; haciendo énfasis en que la que más se come en el país es esta última, fundamentalmente por razones de poder adquisitivo de las familias.

Por supuesto, para que el precio de la carne de ave, y que más conocemos como pollo, sea más competitivo, existen razones que van desde la concentración geográfica de sus cadenas de valor, pasando por la adquisición de materias primas en grandes volúmenes, hasta elementos de oferta y comercialización siempre a la mano por parte del consumidor final.

 

En efecto, al ir de paseo por Colombia en cualquiera de nuestros 1.122 municipios, lo que con seguridad encontrará en su plaza central, será la iglesia, la alcaldía y un asadero de pollos.

 

De la misma forma, no se puede desconocer que el ciclo de engorde de un pollo, un cerdo y un bovino, le otorga mayor eficiencia en la conversión de alimento a proteína animal a las aves.

 

Existen otras razones de porqué el consumo de pollo y cerdo ha ganado más terreno en los últimos años: fundamentalmente la discusión se centra en sus importaciones.

 

Desde 2012 se encuentra vigente el Tratado de Libre Comercio con EE.UU., país con una importante oferta de pollo y cerdo con destino al comercio internacional. Por ejemplo, en 2018 Colombia en total importó 97 mil toneladas de carne de cerdo, mientras que la cifra de pollo alcanzó 69 mil toneladas.

 

Esta oferta extranjera termina siendo competencia directa de las mismas carnes de pollo y cerdo, y además de la de bovino, que por cierto solo importó el año anterior 8 mil toneladas, lo que representa 0,9 % de su producción nacional.

 

Tampoco se pueden dejar a un lado los efectos de marketing y publicidad que terminan impactando de una u otra forma sobre el consumo. En el caso de la carne de bovino, ésta ha sido mitificada mal intencionadamente, por no decir calumniada.

 

Pero lo que vale la pena tener en cuenta es que hoy la publicidad nacional que se realiza respecto a las tres carnes no solo promociona las de origen doméstico, sino también la importada.

 

De 34 kilos de pollo que consume una persona al año 1,4 kilos son de origen extranjero, mientras que de 10 kilos de carne de cerdo que come 2,1 son importados. En el caso de la carne de bovino el consumo anual es de 19 kilos, de los cuales solo 200 gramos son importados.

 

Esto al hablar del consumo formal, pues otro problema grave que hoy registra el sector es el contrabando, del cual también se desprende un consumo de origen informal.

 

Así las cosas, son múltiples razones por las que otras proteínas tienen mayor demanda. Sin embargo, la tarea que hoy nos corresponde es la de crear estrategias que mitiguen las problemáticas antes enunciadas y que permitan incrementar el consumo doméstico.

 
Es evidente que son múltiples los factores que inciden, lo que por obligación requiere una participación pública y privada para su resolución.