Eugenio Trujillo Villegas

Las encuestas mienten para manipular a los electores

Por Eugenio Trujillo Villegas - 28 de Enero 2026


Por Eugenio Trujillo Villegas, director de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción

En las épocas electorales siempre aparecen encuestas que se hacen solo para mentir y confundir a la opinión pública. La constante de esta farsa es que siempre favorecen a la izquierda y desacreditan a los candidatos del centro y la derecha.

Veamos los resultados de esas falsas encuestas en este último cuarto de siglo. En 2002 daban como ganador al izquierdista Horacio Serpa por amplio margen y a Álvaro Uribe le daban el 1%. Pero el día de las elecciones Uribe ganó en primera vuelta con el 54%. Las encuestas ignoraron que Colombia estaba harta del estúpido experimento de El Caguán, cuando el gobierno de Pastrana le había entregado a las FARC este enorme territorio en el departamento del Caquetá. Esta fue una realidad que cambió radicalmente los resultados electorales.

En 2006, Uribe y Serpa volvieron a ser candidatos. Pero como Uribe había hecho un buen gobierno derrotando y diezmando a las FARC, la gente votó de nuevo por él y en primera vuelta obtuvo el 62% de los votos. Serpa fue derrotado una vez más, pues obtuvo apenas el 11%.

Grave error de las encuestas en la elección de Santos

En 2010 Uribe escogió a Juan Manuel Santos para sucederlo en la presidencia. Como todavía no se había graduado de traidor, se presentó como el candidato de la derecha. Sin embargo, las encuestas daban como ganador al delirante izquierdista Antanas Mockus con el 60%. Santos obtuvo el 46% y Mockus el 21%, por lo cual hubo segunda vuelta. En ella, las encuestas anunciaban otra vez el triunfo de Mockus, pero Santos ganó con el 69% y Mockus sacó el 27%. Una vez más, las encuestas mintieron descaradamente.

En el año 2014 los candidatos fueron Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, el escogido por Uribe. Para estas elecciones, Santos ya había consumado su traición imponiendo fraudulentamente el Acuerdo de Paz con las FARC, que se convirtió en la tragedia que ahora padece Colombia, y ganó las elecciones en segunda vuelta por una pequeña diferencia de votos. Esa elección no se definió por la preferencia de los electores, sino por las cantidades inmensas de dinero que Odebrecht le giró a Santos para financiar la campaña, comprar votos y robarse las elecciones.

La evidencia de los hechos es que todos los alfiles de Santos que recibieron el dinero sucio de Odebrecht fueron condenados y encarcelados, excepto Santos, el jefe de la banda criminal.

En el 2018 los candidatos fueron Iván Duque y Gustavo Petro. Las encuestas daban como ganador a Duque y ese resultado se mantuvo en la primera y en la segunda vuelta.

La indecisión de Uribe condujo al fracaso

Finalmente, en las pasadas elecciones de 2022 todo saltó por los aires gracias a las indecisiones inexplicables del expresidente Uribe, que se están repitiendo en la actualidad. En esas elecciones, ante el avance de la izquierda radical y la debilidad del gobierno de Duque para contenerla, Uribe tomó la torpe e inexplicable decisión de no tener candidato presidencial.

Se negó a designar a María Fernanda Cabal porque ella es de derecha. Escogió entonces a Óscar Iván Zuluaga, un centrista muy al estilo de Iván Duque, cuya candidatura presidencial duró apenas un par de semanas por causa de su renuncia. Así, el partido de Uribe no tuvo candidato en esas elecciones. Aunque él no es de derecha, ha conseguido acaparar los votos de la derecha, de tal forma que la derecha se quedó sin candidato para elegir.

Colombia se vio obligada a escoger entre Gustavo Petro, un guerrillero marxista, y Rodolfo Hernández, un loco de manicomio, quien además se fue a Miami muerto de miedo entre la primera y la segunda vuelta, sin hacer campaña alguna. Además, para empeorar las cosas, Hernández afirmó que si él no fuera candidato presidencial votaría por Petro. Es decir, el colmo de la estupidez, que nos precipitó en el caos y en el mar de corrupción y terrorismo que en que se sumergió Colombia con el triunfo de Petro.

Hay otro factor de la mayor importancia que las encuestas actuales no consideran en absoluto y que ahora es fundamental en cualquier análisis electoral.

Es que la opinión pública en todo el continente americano se ha sublevado contra la izquierda corrupta y demoledora, por lo cual ha sido derrotada en todas las naciones en donde hubo elecciones recientemente.

El panorama electoral de América es otro

En Canadá, Estados Unidos, Argentina, Ecuador y Bolivia, la izquierda se llevó una paliza fenomenal. En Chile, cuyas elecciones de segunda vuelta son en pocos días, en la primera vuelta la izquierda sacó apenas el 26% de los votos y los otros 4 candidatos, todos de centro-derecha, sumaron el 74% restante.

Además, para medir este panorama electoral hay que considerar lo que va a acontecer en los próximos días en Venezuela, donde muy probablemente Maduro saldrá del poder. No es creíble que el presidente Trump haya ejecutado toda la parafernalia militar que vemos en el Caribe para después no hacer nada contra Maduro. ¡Eso es totalmente improbable!

La inminente caída de Maduro destapará las múltiples alianzas y compromisos de Petro con el Cartel de los Soles y su descomunal entramado criminal por todo el mundo, lo cual tendrá enorme repercusión en la opinión pública de Colombia. Escoger a un continuador de Petro, alineado con las FARC, no tiene la más mínima posibilidad de triunfo en una nación absolutamente polarizada contra Petro y su gobierno corrupto y demoledor. A no ser, por supuesto, que el fraude sea el principal elector presidencial. Y esto la izquierda lo sabe ejecutar a la perfección.

Las falsas encuestas pretenden manipular la elección presidencial desde ahora, como lo han hecho en el pasado. Colombia cerrará filas en torno al candidato de la centro-derecha, cualquiera que sea el escogido. Aunque las encuestas le dan a la izquierda el 30% de los votos, que es su techo, ignoran que en una segunda vuelta el otro 70% de los votos serán contra ella, pues hoy más que nunca el país está polarizado y lo estará aun más el día de las elecciones.

Sin embargo, ningún triunfo está asegurado. La condición para que triunfe la centro-derecha es que haga una campaña inteligente, creíble, carismática y arrolladora, en la cual sepa aprovechar el descontento del país con el falso cambio prometido, que ha sido en realidad una demolición de todo lo que funciona.

¡El centro ha desaparecido del escenario político! Cada vez es más evidente que es la ruta que aprovecha la izquierda para llegar al poder, tal como lo permitió el ultra-centrista de Iván Duque, que le abrió las puertas a Petro y le permitió destruir a Colombia durante el paro terrorista de 2021. Recordemos que fue en nombre del centrismo que las autoridades judiciales se negaron a responsabilizar a Petro por promover la destrucción de Colombia. Y tampoco hicieron nada para investigar el fraude electoral que lo llevó a la presidencia, tal como ahora está demostrado con la violación de los topes electorales, la financiación ilegal de su campaña, los dineros turbios del clan Torres, de Maduro y de las FARC.

¡La elección de presidente será entre la derecha y la izquierda! Eso es exactamente lo que las encuestas quieren ocultar.