Menos powerpoint, más powerpeople

Por: 
Juan Manuel Daza
12 de Marzo 2016
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Desde hace meses advertimos que el presidente Juan Manuel Santos no gobierna y que usa de excusa el proceso de paz para no tomar decisiones trascendentales que afectan a millones de colombianos, lo que ha derivado en crisis en todos los frentes: inseguridad rampante, hueco fiscal insostenible (reforma tributaria a la vista), inflación que desborda las metas, inversión extranjera cayendo, industria contrayéndose, empresas saliendo del país, el sector agropecuario en uno de sus peores momentos, racionamientos energéticos a la vista, un crecimiento ínfimo de la economía.
Desde hace meses advertimos que el presidente Juan Manuel Santos no gobierna y que usa de excusa el proceso de paz para no tomar decisiones trascendentales que afectan a millones de colombianos, lo que ha derivado en crisis en todos los  frentes: inseguridad rampante, hueco fiscal insostenible (reforma tributaria a la vista), inflación que desborda las metas, inversión extranjera cayendo, industria contrayéndose, empresas saliendo del país, el sector agropecuario en uno de sus peores momentos, racionamientos energéticos a la vista, un crecimiento ínfimo de la economía.
 
Como si fuera poco, y para acabar de completar el oscuro panorama que se avecina, el equipo de Gobierno, compuesto por ministros y altos funcionarios, que deberían estar buscando y ejecutando las soluciones, se la pasa en Twitter agraviando a la oposición y cacareando que “vamos bien”, cuando la verdadera respuesta que todos los colombianos esperamos es con hechos, hechos que solucionen los miles de problemas.
 
Este fin de semana, como por arte de magia (filtrado seguramente por el Gobierno), la revista Semana publicó un articulo titulado “Las cifras con las que Santos controvierte a la oposición”. 2 días después, el mismo presidente publicó una tabla con las mismas cifras, que más que dar tranquilidad, ofenden la inteligencia de los colombianos. Lo dicho, nos creen tontos, y ante los problemas que sentimos a diario, lo único que hacen es repetir la mentira de que vamos bien.
 
Lo primero que llama la atención de la publicidad estatal es que comparan el año 2015 con el año 2009. La razón no es descuido, es viveza del Gobierno actual, que para mostrarse más diligente y enviar el mensaje que vamos bien, escogieron ese año porque fue en el cual se vieron reflejados los efectos que tuvo la crisis internacional de 2008 en la economía. Una trampa más del Gobierno Santos.
 
Por ejemplo, afirman que vamos bien porque en 2015 la economía creció 3 %, muy superior al 1.7 % de 2009. Lo que no nos dicen es que el crecimiento de 2015 fue inferior al de 2010, que se ubicó en 4.3 %. Entonces, ¿vamos bien?
 
Santos muestra como un logro la mayor inversión extranjera directa, que en 2015 fue de USD12 mil millones, monto superior al alcanzado en 2010. Sin embargo, olvida el presidente que dicha cifra es 24 % menor a la alcanzada en 2014, y que por segundo año consecutivo disminuye la inversión en el país; es decir, se interrumpe el camino del crecimiento marcado por el Gobierno Uribe desde 2002; se empieza a invertir la tendencia y ¿vamos bien?
 
Otro de los “logros” a mostrar es el número de países a los que podemos entrar sin visa, que en 2009 eran 25 y hoy son 69. Olvida decir el presidente Santos que dichas exenciones son productos de los TLC, la mayoría firmados en el Gobierno Uribe. Sin embargo, ¿de qué nos sirve eso si hoy en día viajar al exterior es imposible gracias a la devaluación del 30 % de nuestra moneda por el mal manejo de la economía? ¿vamos bien?
 
Para el Gobierno vamos bien porque el desempleo en 2015 cerro en 8,9 %, cifra inferior al 11,7 % de 2010. Sin embargo,  olvidan decir a los colombianos que la tasa de desempleo cerró en enero de este año en 11,9 %, superior en  más de un punto al mismo mes de 2015, llevándonos a los niveles de 2010, y ¿vamos bien?.
 
El Gobierno podrá esforzarse en mostrar el powerpoint con sus “resultados” o ”logros”,  pero el powerpeople, que sufre todos los días, indica lo contrario. El Gobierno debería reducir el uso del Twitter y aumentar el diálogo popular. Un Gobierno conectado con la ciudadanía, consciente de sus problemas, es más eficiente en la búsqueda de las soluciones. Menos propaganda y más trabajo.