Nuestro mundo al revés

Por: 
José Félix Lafaurie Rivera
11 de Octubre 2019
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“Desde la cárcel o en libertad, tengo un designio de vida: quitarme la infamia de encima”: Álvaro Uribe Vélez.

El mayor de los Goytisolo –José–, familia de grandes escritores españoles del siglo XX, escribió un hermoso poema corto, de fina ironía social, convertido en clásico de la literatura infantil y conocido como “El mundo al revés”, el de “un príncipe malo y un pirata honrado”, un mundo irreal y trastocado, como en el que parece inmersa Colombia; el mundo de “los pájaros tirándoles a las escopetas”.

 

Al asesino y terrorista, cínico irredento, a quien su media ceguera no le impidió fugarse, la Fiscalía lo había capturado con fines de extradición por narcotráfico después de la firma del Acuerdo, la Corte Suprema lo entregó a la JEP, la JEP lo dejó libre, la Fiscalía lo recapturó y la Corte lo volvió a dejar libre, hasta que… se les voló.

 

Al expresidente que persiguió con éxito a la banda narcoterrorista del medio ciego de marras, y a todas las bandas criminales; al mandatario que casi logra limpiar a Colombia de cultivos ilícitos, la misma Corte lo indaga hoy por “fraude procesal y soborno en concurso homogéneo y sucesivo”, algo que suena a que Álvaro Uribe no ha dedicado su vida a servirle a Colombia sino a burlar la justicia y sobornar.

 

¿Por qué el encausamiento al expresidente, inédito en nuestra historia republicana? Porque en 2012, un senador de la “izquierda democrática”, admirador embozado de la misma banda narcoterrorista y del sátrapa vecino que la protege, le orquestó un debate por vínculos con paramilitares, plagado de testimonios con la poca credibilidad que pueden tener la de unos criminales que Uribe mandó a la cárcel o extraditó después de una negociación sin impunidad.

 

El senador recorrió cárceles del país y del exterior, recogiendo dudosas versiones de estos criminales para meter a Uribe a la cárcel, como logro obsesivo y único de su vida pública. El expresidente lo demanda ante la Corte Suprema, pero, sorpresivamente, termina demandado. Es la estrategia de la izquierda de montar perversas narrativas -Uribe paramilitar- y llevarlas luego a causas judiciales, para convertir a la víctima en victimario y a las controvertidas narrativas en verdad judicial e historia formal.

 

Es el mundo al revés de un gobierno que inventa chuzadas para robarle la presidencia a su oponente sin que nada pase, y una Corte Suprema que cierra los ojos ante evidentes chuzadas ilegales para usarlas como prueba “legal” contra el expresidente.

 

El mundo al revés de un periodista, tan obsesionado contra Uribe como el Senador, a quien la sociedad alelada le hace “vaca” y le perdona, no solo su sospechoso y privilegiado acceso a “filtraciones” de información judicial, sino el atrevimiento de distorsionarla sustancialmente, entregarla a sus lectores y bañarse las manos, como si nada.

 

El mundo en que la Corte Suprema de 2011 inválida como prueba la información contundente de los computadores de Reyes; la misma del señor Barceló, que acepta como prueba interceptaciones ilegales y testimonios de unos criminales, con la credibilidad de quienes hoy dicen y mañana se desdicen al vaivén de beneficios y venganzas.

 

País desmemoriado y al revés, que olvidó la barbarie de las Farc y su propia indignación multitudinaria de febrero de 2008; que hoy se embriaga con el Nobel de una paz vestida de impunidad y narcotráfico, mientras mira indiferente, con banalidad de noticiero prime time, la tragedia judicial de quien ayer lo libró de terror y hoy lucha por quitarse la infamia de encima, por defender con dignidad su bien más preciado: su honra.

 

@jflafaurie.