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Ojo al comercio justo

Por Oscar Cubillos Pedraza - 14 de Enero 2021

Mientras que hoy 14 de enero la utilización del contingente de leche en polvo proveniente desde EE.UU. sin arancel ha llegado al 93%, lo que esperamos que ocurra, como si fuera un “libretillo” de todos los años, es que apenas empiecen a caer unas gotas de lluvia de más, salgan los de siempre a anunciar “enlechada, enlechada”. Hagan sus apuestas.

Pero ajeno al nivel de oferta importada, la realidad es que año tras año la lucha por apoderarse del contingente parece ser más crítica, terminando afectado seriamente el sector productor. Sin embargo, hoy muchos consumidores también evalúan el origen de lo que consumen, y para la mayoría de ellos defender lo propio influye en sus hábitos de compra. Podemos casi hablar de un consumidor nacionalista, que es leal a la producción doméstica y que castiga fuertemente cualquier intrusión externa, aun, dejando atrás la variable precio.

Existe además mayor apego nacional a productos de origen rural, y especialmente a alimentos. De un lado por la conexión con hombres y mujeres de nuestro campo, y de otro por las implicaciones filosóficas, sociológicas y económicas de la seguridad y soberanía alimentaria. Por supuesto, no es una tendencia generalizada, aunque sí en aumento.

Pero además como consumidores también se está más atento no solo al buen sabor y adecuado precio del producto final lácteo, sino a la calidad de la materia prima con la que se elaboró. Para nuestra coyuntura ¿cuál es la calidad de la leche en polvo que se está trayendo importada? ¿próxima a vencerse? ¿se están vigilando las calidades y fechas de lo que ingresa o solo las cantidades de los contingentes? ¿Nos podrán decir algo la DIAN y la SIC, o solo se sonrojan cuando se pregunta?

Y es que en épocas en donde se habla y habla de comercio justo con principios de transparencia y responsabilidad, y hasta existen sellos para certificarlo, no tendría sentido que estuviéramos recibiendo materias primas próximas a caducar.

Solo vale recordar que desde hace tres años se cambió drásticamente el tipo de leche en polvo que se venía importando, siendo antes mayoritariamente entera en una relación aproximada de 70-30 frente a la descremada. Hoy la situación es inversa, y las consideraciones van más allá del precio.

Por eso reviste de importancia contar con un sistema de trazabilidad ganadero, tanto en carne como en leche, pues al conocer los puntos de paso y procesamiento en nuestros productos lácteos, también podríamos establecer de manera reciproca la misma exigencia a lo que se importa.

Hoy las implicaciones de consumir un alimento van más allá de “sabe bien y no hace daño”. Incluyen variables de cuidado y justicia del entorno en donde se elabora, y de responsabilidad en la información veraz cuando se comercializa. Nos lo exigen a nosotros ¿nosotros lo exigimos, o vivimos felices importando malo, feíto y barato?

Que no nos pase lo de algunos países africanos en la década pasada, que terminaron inundados de materias primas agrícolas vencidas provenientes de la Unión Europea, haciéndolo gran daño a sus economías internas. Hay que estar en la jugada.

@ojcubillosp